Difícilmente verás a un colibrí con tanto detalle como en estas fotos

Chris Morgan, fotógrafo de aves, tomó en Costa Rica estas impresionantes y detalladas fotos de una de las especies más veloces y hermosas de entre las aves: los colibríes.

La fotografía del mundo natural es sin duda uno de los mejores medios para apreciar el mundo que nos rodea. Si bien la observación in situ y con nuestros sentidos nos coloca de lleno en un cierto hábitat, sin ningún intermediario más allá de nuestra propia percepción, el uso de instrumentos como las cámaras fotográficas nos permiten observar detalles desapercibidos, nos conceden una perspectiva en la cual la riqueza y la perfección de la flora, la fauna, los mundos macroscópicos y microscópicas, se revelan con plenitud.

Tal es el caso de Chris Morgan, un fotógrafo que usualmente trabaja en Escocia pero que recientemente realizó un viaje por Costa Rica. En esta paraíso caribeño, Morgan tomó algunas fotografías verdaderamente impresionantes de colibríes, esas diminutas y sorprendentes aves que por sus características han asombrado al ser humano desde tiempos remotos, al grado de que son protagonistas de leyendas y creencias (en su mayoría asociadas a la buena fortuna) y, por otro lado, de un estudio continuo.

Por eso mismo el trabajo del fotógrafo es todavía más notable. En efecto, no parece sencillo pescar al vuelo, así sea con la lente de una cámara, a un ave que puede volar a una velocidad de casi 30 metros por segundo (casi 100 km/h), con un tamaño reducido, con colores que fácilmente se mimetizan con el follaje de un país tropical como Costa Rica. Y, con todo, Morgan lo logró.

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El fotógrafo, por cierto, ha desarrollado una afortunada especialización en aves, y en su cuenta de flickr se encuentran otras especies capturadas con su instrumento de trabajo y sin duda también de regocijo por las maravillas de este mundo.



Un búho se transforma en un árbol (o viceversa) 📸

Delira unos instantes con el majestuoso arte del camuflaje que dominan estos preciosos búhos.

Los búhos son animales fantásticos. Navegantes de la noche, artistas meticulosos y depredadores impecables. Y entre las pulsares virtudes de estas aves tendríamos que incluir, sin duda, su capacidad para mimetizarse con su entorno con pragmática maestría, para camuflarse.

A continuación te compartimos un par de ejemplos del minucioso arte de hacerte uno con tu entorno, una práctica que entre los humanos calificaría indudablemente de chamánica, pero que entre estas aves nocturnas es un simple artilugio para navegar su cotidianidad. 

Y aquí la pregunta sería: ¿el búho se transforma en árbol, el árbol se convierte en búho, o todo es sencillamente uno solo? Claro que la respuesta no importa; lo que sí importa es jamás dejar morir en nosotros la posibilidad de admirarnos, en el más amplio sentido de este acto, con los despliegues que la naturaleza tendrá siempre para nosotros. camuflaje-buhos-animales-aves buho-lechuza-camuflaje-arbol 



Las aves rapaces de Australia que están aprendiendo a controlar el fuego

Estas aves utilizan el fuego como arma de caza.

Las primeras fogatas marcaron un hito en la evolución de nuestra especie. El dominio del fiero elemento permitió alumbrar, calentar y cazar. Aparte de los humanos, ninguna otra criatura había iniciado un fuego deliberadamente… hasta ahora, pues al parecer, algunas especies de aves rapaces de Australia han aprendido a controlar el fuego.

¿Por qué estas aves están jugando con fuego? Varios observadores han visto al milano negro y al halcón berigora recoger ramas encendidas para luego llevarlas a otros lugares y dejarlas caer. Esta conducta lleva tanto tiempo que ya ha sido estudiada. Según una investigación publicada en el Journal of Ethnobiologyparece relacionarse con un instinto básico de estas especies: la caza. El fuego es un peligro para las lagartijas, víboras y roedores que les sirven de alimento. Para estas aves, sin embargo, el fuego es un arma. 

El milano negro y el halcón berigora provocan un pequeño incendio con las ramas que dejan caer. Después, reciben a las pequeñas especies que emprenden la huida a pocos metros del mismo. Este audaz sentido de la estrategia se asemeja al de los humanos a un nivel sorprendente. Si aprender a controlar el fuego fue la catálisis de toda nuestra civilización, ¿qué significará para estas aves? 

Por el momento, podemos adjudicarlo al impredecible flujo de la evolución. Tiene todo el sentido que las aves naturalmente busquen maneras de alimentarse de forma más eficiente. Pero el punto que sobresale es la inteligencia que estas especies han sido capaces de desarrollar. Hasta hace poco tiempo, la idea de una conciencia animal no estaba en el horizonte. Seguramente esto se debe, más que nada, a nuestra falta de atención. 

Varios animales poseen una sensibilidad impresionante y compleja que abarca todos los ámbitos de la conciencia humana: la comunicación, los lazos sociales, la capacidad de cálculo. Si algo nos acaban de demostrar estas aves es que los humanos no somos -ni seremos- los únicos en constante transformación.

 

* Fuentes

Mark BontaRobert GosfordDick EussenNathan FergusonErana Loveless y Maxwell Witwer “Intentional Fire-Spreading by “Firehawk” Raptors in Northern Australia,” Journal of Ethnobiology37(4), (1 Diciembre 2017). https://doi.org/10.2993/0278-0771-37.4.700