Buenas noticias: el movimiento “cultívelo usted mismo” ha alcanzado extraordinaria popularidad

Según la NGA, entre 2008 y 2013, 5,000 millennials adquirieron un gusto por la jardinería.

En los últimos años, numerosos países han emprendido una cruzada contra el consumismo excesivo de ciertos productos, para dar paso al “hágalo usted mismo” o “cultívelo usted mismo”. De acuerdo con un estudio de la National Gardening Association (NGA) de Estados Unidos, la comida cosechada en huertos propios ha adquirido una popularidad nunca antes vista. 

La NGA comenta que el movimiento de “cultívelo usted mismo” ha crecido al grado de que los estadounidenses gastaron en 2013 alrededor de 3.5 mil millones de dólares en semillas, tierra para macetas, suministros para el crecimiento y desarrollo de las plantas, entre otros utensilios. Es decir, que en uno de cada tres hogares en EEUU se cultiva ahora gran parte de la comida que se consume. 

De alguna manera, los jóvenes son los productores independientes más sobresalientes de ese país. Según la NGA, entre 2008 y 2013, 5,000 millennials (la generación Y) adquirieron un gusto por la jardinería. En consecuencia, los alimentos cultivados han aumentado hasta en un 43%, mientras que el apoyo comunitario en relación con la jardinería se ha incrementado hasta en un 200%. 

Además, la investigación mencionada también señala algunos factores que motivan a las personas a crear sus propios huertos: la comida cultivada en casa sabe mejor, es menos costosa, la calidad del alimento es mejor, y es mucho más saludable. Esto, sin olvidar que asimismo es una buena terapia ocupacional para liberarte del estrés, la ansiedad y la tristeza.

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Científico mexicano propone a la NASA proyecto de “huertos espaciales”

Porque el futuro, en el espacio y en la Tierra, reside en que cultivemos nuestros propios alimentos.

Los científicos mexicanos han estado a la orden del día en muy diversos campos de la innovación, y muchos de sus proyectos tienen en común el uso de elementos naturales. Ahí tenemos, por ejemplo, la reciente creación de anticonceptivos a base de una planta común, así como la experimentación con el nopal en un sinfín de inventos.

Ahora, un mexicano vislumbra la posibilidad
de crear huertos en el espacio exterior.

Ernesto Olvera es un investigador del Tecnológico Nacional de México que presentó recientemente a la NASA un proyecto de cultivo de plantas. Así se inaugura la posibilidad de crear huertos espaciales, los cuales ayudarán a cultivar alimentos –tales como lechuga y espinaca– durante las misiones espaciales. Esto no es nada fácil, pues el espacio ofrece condiciones disímiles para el cultivo en comparación a las de la Tierra. Estas condiciones, por supuesto, no son ni mucho menos las idóneas para la producción de plantas con potencial nutritivo.

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No obstante, Olvera cree que estas barreras al cultivo espacial pueden superarse. ¿Cómo? Mediante el uso preciso de la luz artificial, la cual ha estudiado a profundidad durante 2 años en el Laboratorio de Iluminación Artificial.

De avanzar en este proyecto, que por ahora sólo fue presentado a un grupo de investigadores encargados de la producción de plantas en el espacio –a cargo de Gioia Massa–, es posible que se puedan cultivar suficientes alimentos como para saciar casi todas las necesidades nutrimentales de los astronautas. El amaranto sería uno de esos alimentos factibles de ser cultivados en el espacio y la NASA ya sabe, gracias al astronauta mexicano Rodolfo Neri Vela, cuántos beneficios tiene esta proteína vegetal para la dieta espacial.

Habrá que seguir al tanto de este portentoso proyecto, mismo que promete revolucionar la manera en la que los astronautas se alimentan en el espacio –así como la forma en la que se relacionan con sus alimentos durante sus viajes estelares–. Quizá así nos demuestren que el futuro, sea en el espacio o en la Tierra, está en que cultivemos nuestros propios alimentos.

Y si los astronautas llegan a tener huertos espaciales, ¿qué nos impediría a nosotros tener huertos urbanos?



Un respiro en junglas de hormigón y asfalto

Los efectos nocivos de la desaparición de la naturaleza en las grandes ciudades son muy diversos, y entre ellos se encuentran las “islas de calor”.

Las demandas de las grandes ciudades son cada vez mayores. En este sentido, la construcción de infraestructura en beneficio de sus habitantes es una labor constante. Centros comerciales, condominios, hospitales, oficinas, rascacielos, vías de acceso: todos son inmuebles que se edifican para el provecho de la población. Pero, al urbanizar cada vez más, se pierden espacios naturales; árboles, riachuelos o hasta parques enteros son reemplazados por las necesidades del hombre.

Los efectos nocivos de la desaparición de la naturaleza en las grandes ciudades son muy diversos, y entre ellos se encuentra lo que ahora se conoce como islas de calor. Este fenómeno ocurre precisamente en las urbes donde la ausencia de vegetación provoca que la temperatura aumente de manera desmedida, ya que los materiales que se emplean para la construcción de los edificios tienden a captar mucho calor, pero no les es fácil perderlo. Esta incapacidad de la tierra para bajar la temperatura, aunada a los vehículos y todas las fuentes que la generan, provoca las islas de calor.

La consecuencia es que las personas nos sintamos con menos energía, malhumorados, cansados, adormecidos; todo esto deteriora nuestra salud, y claro, esto sin mencionar el daño que le hacemos al medio ambiente. En los últimos años, hemos sido testigos del auge de las opciones amigables al medio ambiente; estas tendencias buscan mitigar los efectos nocivos de la modificación del entorno y sus consecuencias.

En las grandes ciudades, los muros y azoteas verdes, los jardines verticales y los huertos urbanos han surgido como una alternativa estética que embellece los espacios y que más allá de eso, ofrecen numerosos servicios ambientales. Capturan el CO₂ y generan oxígeno, repelen ciertas plagas de insectos de los inmuebles y reducen el calor. También aumentan la plusvalía de las zonas.

Para la construcción de estos huertos y muros sólo hace falta la implementación de una estructura especial capaz de soportar estos sistemas; hay desde opciones complejas que requieren ciertos instrumentos específicos, hasta métodos simples para colocarlos, que están prácticamente al alcance de todos. Además podemos instalar estos espacios verdes en nuestros hogares.

Todos estos sistemas nos dan un respiro en las ciudades; la sensación al pasar cerca de uno nos dota de energía, frescura y vitalidad. Earthgonomic México, consiente de esta problemática, impartirá talleres de Huertos Urbanos y Azoteas Verdes en septiembre y octubre. ¡Contáctanos y regístrate!

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COLABORACIÓN DE EARTHGONOMIC MÉXICO, A.C. Nuestra misión es fomentar el desarrollo de la sociedad en armonía con el entorno natural y el respeto a los seres vivos. Para más información visita: www.earthgonomic.org @Earthgonomic y /Earthgonomic