6 datos sobre las luciérnagas que te van a encantar

Todos sabemos que las noches de verano no serían lo mismo sin estas bellezas bioluminiscentes, pero pocos sabemos cómo se sincronizan y cómo hacen alquimia para generar luz.

Hay pocas cosas más encantadoras, en todo el sentido de la palabra, que las luciérnagas en la noche. El recuerdo de luciérnagas cuando éramos niños puede ser uno de los más fantásticos: pequeñísimos insectos emitiendo luces aquí y allá, alucinadamente. Pero además de su carismático show de luces, las luciérnagas son insectos maravillosos. Considera lo siguiente:

 

1. Son alquimistas (al menos poéticamente):

No es que trasmuten metales en oro, pero sí crean luz como por arte de magia. Cuando un químico llamado luciferina (nótese la misma raíz latina que Lucifer) dentro de su abdomen/cola se combina con el oxígeno, el calcio y el trifosfato de adenosina, ocurre una reacción química que genera una luz espectacular.

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2. Crean la luz más eficiente que existe en el mundo:

La luz producida por las luciérnagas es la luz más eficiente que jamás se ha hecho. Casi el 100 por ciento de la energía en la reacción química es emitida como luz; en comparación, un foco sólo emite el 10 por ciento de su energía como luz, el otro 90 por ciento se pierde como calor.

 

3. Usan su luz como coquetería:

Cada especie tiene un patrón específico de flashes de luz, y los machos usan este patrón para avisar a las hembras de la misma especie que serían un buen partido para ellas. Cuando una hembra encuentra un partido prometedor, responde con su propio patrón de intermitencias.

 

4. Algunas especies sincronizan sus luces:

La ciencia no está segura de por qué sucede esto, pero algunas especies se sincronizan en un hermoso juego de luminiscencias. En este video puedes ver un ejemplo:

 

5. Saben horrible:

Ahora que se ha puesto de moda comer insectos, al menos las luciérnagas estarán a salvo porque, al parecer, saben horrible. Su sangre contiene una sustancia llamada lucibufagina que es un esteroide de defensa que tiene un sabor insoportable. Los predadores asocian el mal sabor con la luz de la luciérnaga y aprenden a no comer bichos que brillan.

 

6. Están desapareciendo del mundo:

Si cada verano ves menos luciérnagas, no estas solo. Las poblaciones están en declive debido a la combinación de contaminación de luz, uso de pesticidas y destrucción de hábitats. De acuerdo al Smithsonian, si pavimentas un campo donde viven las luciérnagas, estas no emigrarán a otro campo, simplemente desaparecerán para siempre. La extinción de su luz es la extinción de su especie.

 

Un mundo sin luciérnagas sería, sin duda, un mundo más triste.

Para ayudar a preservarlas puedes ahorrarte los químicos; dejar que los caracoles y gusanos vivan en tu jardín (algunas se alimentan de estos); proporcionar refugio en setos o plantas frondosas; plantar flores (algunas se alimentan de estas); reducir la luz de tu casa (se confunden con la luz artificial y mueren quemadas); no capturarlas.

 

 

 

 



Déjate hipnotizar por las fantasmagóricas luciérnagas de Waitomo (Time-lapse)

La bioluminiscencia de las luciérnagas ha hipnotizado a sus visitantes desde 1889. 2 siglos después, esto incluye los documentales de turistas y artistas.

Entre las maravillas naturales de Nueva Zelanda se encuentra la cueva Waitomo, un sitio tan hipnotizante que ha llamado la atención desde hace más de 2 siglos. Cuenta la leyenda que fue apenas en 1887 cuando el jefe maorí Tane Tinorau, acompañado por el inglés Fred Mace, exploró el interior de la cueva mientras flotaban clandestinamente en una balsa iluminada por velas.

Conforme fueron introduciéndose a la cueva, descubrieron una gruta con una miríada de destellos azulados reflejados en el agua en su techo. Al subir la mirada hacia el techo, se dieron cuenta de que la oscuridad estaba siendo iluminada por la sorprendente alquimia de las luciérnagas. Pese a que troncos y escombros inundaban el camino, los primeros visitantes lograron explorar los niveles más bajos de la cueva…  

Desde entonces (1889), la bioluminiscencia de las luciérnagas ha hipnotizado a sus visitantes. 2 siglos después esta fascinación incluye los documentales de turistas y artistas, tal como el trabajo de Jordan y Jenna de Adventures Blog, para cuya realización fue necesario alrededor de 8 meses y 60 horas de estar dentro de la cueva. ¿El resultado? Un time-lapse que reúne no sólo la belleza de la naturaleza, sino también la inmensidad de la perfección. 

  

La cueva tiene tres niveles, vinculados por el Tomo: un eje vertical de 16m de piedra caliza; un segundo eje en el que, cuando hay exceso de visitantes, se acumula monóxido de carbono; y el tercero, “La Catedral”, es un área cerrada con superficies rugosas y una gran acústica. Y mientras las personas recorren el sitio, se pueden ver hilos tendidos de la larva que producen una luz fantasmal en el extremo de su cola, y así atrae a todo mosquito o pequeño insecto que deambula por la cueva. 

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Consejos para atraer luciérnagas a tu jardín

El espectáculo que nos dan es único en su especie; atráelas y con ellas, a sus beneficios para la biodiversidad

Las luciérnagas son, quizá, los insectos luminiscentes más conocidos. Según la latitud del planeta, suelen llegar más en verano o en invierno. En las partes más nórdicas lo hacen en las noches de verano, mientras en los países que más se acercan al ecuador, lo hacen en las noches de invierno.

Las luciérnagas aman la humedad; por ello, viven en sitios cercanos a pantanos o en zonas boscosas. Su poética intermitencia lumínica es una danza hermosa en busca de pareja, y encontrarlas es siempre una experiencia estética importante.

Hoy te compartimos algunos consejos para atraerlas a tu jardín:

  • Una fuente o un estanque: a las luciérnagas les gusta el agua; suelen vivir en lugares donde hay estanques, arroyos, ríos, pantanos, o incluso sitios donde hay poca agua, como charcos.
  • Deja el lodo: a las larvas les es muy útil para inmovilizar a sus presas.
  • Siembra flores: aunque hay más de 2 mil variedades de luciérnagas, diversificar el polen y néctar del que se alimentan es muy atinado.
  • Árboles, madera o leña cerca de una fuente de agua: en estos espacios les encanta colocar sus huevecillos.
  • Pasto crecido: lo prefieren así, para poder esconderse de sus depredadores.
  • Los lugares altos, como arbustos y árboles, son deseables
  • Poca luz en tu jardín: mientras menos luz artificial haya, más se acercarán.
  • Usa los menos pesticidas posibles.