¿Un avión solar? Te mostramos el primer vuelo del Solar Impulse 2 (VIDEO)

El segundo prototipo de este tipo de avión es una verdadera promesa para los medios de transporte masivos y para la energía limpia.

El avión despegó ayer en Suiza y recorrió los cielos por dos horas antes de regresar al aeropuerto de Payerne. Es una versión más grande del avión que atravesó Estados Unidos el año pasado. En su primer vuelo, el Solar Impulse 2 alcanzó una alatura de 1,800 metros. El piloto, Markus Scherdel, llevó a cabo una serie de maniobras para poner el avión a prueba. El vuelo fue completamente exitoso.

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 Antes de obtener una certificación oficial, el avión deberá pasar muchas otras pruebas.

En una entrevista con la BBC, Piccard explicó: “Un avión de este tipo es único. Y por primera vez en toda la historio, tenemos un avión que vuela de día y noche sin ningún combustible, demostrando el increíble potencial de las tecnologías limpias –todas las tecnologías que el mundo puede utilizar para reducir nuestra dependencia de combustibles fósiles para ser más limpios y resolver muchos de los problemas de la contaminación”._75241479_75241478

La parte superior de las alas del avión está cubierta de paneles solares, estos impuslando cuatro motores eléctricos que alcanzan una velocidad de 140km por hora.

El primer avión Solar Impulse rompió una serie de récords, entre ellos el vuelo más largo impulsado por energía solar, con una duración de 26 horas. Sin embargo, completar un vuelo alrededor del mundo será mucho más complicado: estiman que tomará hasta 5 días, y ya que solo un piloto cabe en la cabina de mando, los dos pilotos que emprenderán el viaje tendrán que tomarse turnos descansando y manejando el avión.

Si bien hay detalles que mejorar, el Solar Impulse se perfila como una de las más grandes promesas para un futuro verde.

 



Lecciones de resiliencia orgánica: las hormigas inventaron la agricultura (y encontraron un antibiótico natural)

Hasta 3 distintas especies de hormigas llevan millones de años creciendo hongos y protegiéndose con simbiontes de Actinobacteria, sin crear resistencia.

Los seres humanos nos jactamos de haber inventado la agricultura hace nada menos que 12 mil años, lo que nos supuso una ventaja evolutiva fundamental, sin la cual el mundo que hemos construido hasta ahora no existiría. También nos gusta presumir del uso de antibióticos a partir del siglo pasado, los cuales nos alivian de enfermedades que hace 100 años diezmaban poblaciones enteras. Pero nuestros logros como especie parecen modestos comparados con los de las hormigas.

Según un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, las hormigas han estado cultivando hongos desde hace unos 60 millones de años. El riesgo que conllevan estos cultivos es el de desarrollar parásitos que podrían diezmar las colonias de hormigas; por ello, algunas especies llevan un “traje” hecho de Actinobacteria, un simbionte que funciona como antibiótico natural y que las protege de los parásitos.

Una hormiga cubierta con un “traje” de Actinobacteria

 

El profesor Christian Rabeling, de la Universidad Estatal de Arizona, afirma que:

Los humanos aprendieron a emplear antibióticos con propósitos médicos hace menos de 1 siglo, mientras las hormigas han estado utilizando las secreciones antibióticas de bacterias desde hace millones de años para controlar sus jardines de hongos.

 

Antibióticos naturales

Los investigadores lograron este impresionante descubrimiento al observar las “criptas” que una especie de hormigas desarrolló en República Dominicana. Estas criptas parecen bolsillos similares a los de las hormigas actuales, para llevar consigo a las benéficas Actinobacterias. El descubrimiento fue posible gracias a que se encontraron algunos ejemplares de entre 15 y 20 millones de años conservados en ámbar.

Los investigadores combinaron información genética de 69 especies de hormigas actuales para reconstruir su árbol evolutivo a través del genoma, lo que los llevó a la conclusión de que el uso de Actinobacteria data de hace al menos 50 o 60 millones de años. Además, no se trata de la particularidad de una sola especie, sino de un caso de evolución convergente, donde el rasgo aparece en al menos tres especies.

Este descubrimiento podría tener gran relevancia en el futuro de los humanos (quienes, al parecer, tomamos todas las buenas ideas de la naturaleza), pues a lo largo de tantos millones de años no se encontraron signos de resistencia a los antibióticos en las especies analizadas. El traje bacteriano de hormigas que vivieron hace millones de años podría ser la clave para superar la grave crisis de resistencia a los antibióticos que se vive en el mundo, la cual cobra 700 mil vidas humanas cada año