Otra razón para que dejes de consumir refresco…

De acuerdo con la investigación de la Keck School of Medicine, el nivel de la fructosa supera el 55 por ciento del contenido de azúcar en total.

Desde 1980, el índice de obesidad ha ido en aumento a nivel mundial. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor de 1 400 millones de adultos viven en condición de sobrepeso; mientras que 200 millones de hombres y 300 millones de mujeres, son obesos. 

Varios investigadores han tratado de encontrar las verdaderas razones de esta epidemia metabólica: el sedentarismo, una dieta alta en calorías vacías, horarios y proporciones inestables de los alimentos, etcétera. Uno de los encargados de esas investigación es Robert Lustig, neuroendrocrinólogo y presidente del Institute for Responsible Nutrition, quien explica que el enemigo non plus ultra de la obesidad no es la grasa, sino el azúcar:

El verdadero problema no es la obesidad ni la grasa. [Es] la industria de la comida que quiere que nos enfoquemos en tres mentiras, las cuales nos mantienen en un estado de culpa. La primera, es la obesidad. La segunda, una caloría es una caloría. La tercera, todo es acerca de una responsabilidad personal. Es decir que, si la obesidad hubiera sido el problema desde un principio, las enfermedades relacionadas con el metabolismo no hubieran aumentado en los últimos años. Si fuera sólo un problema conductual, más de la mitad de la población no tendría problemas. Entonces debe ser la presencia de otro factor. Y ése es el azúcar.

Desgraciadamente, a donde dirijamos nuestra mirada, encontramos la presencia casi omnipresente de este condimento dulzón. Está en alimentos naturales como las frutas; pero también en los deliciosos panecillos, pasteles, frutas en almíbar, refrescos y demás gustos culposos. 

Entonces, si el azúcar se encuentra en alimentos benéficos para la salud… ¿por qué entonces puede causar tanto daño? 

En las etiquetas de nutrición, el azúcar es sólo azúcar. Pero cuando el cuerpo empieza a metabolizar este producto, se distinguen dos tipos de moléculas: la glucosa, la cual ofrece energía al cuerpo; y la fructosa, que sólo puede ser procesada en el hígado y se encuentra asociada con la diabetes tipo 2 y la obesidad. 

El problema se presenta cuando consumimos más fructosa de la que deberíamos al ingerir alimentos como aquellos panecillos, pasteles,  refrescos y demás. A diferencia de la glucosa, que funciona para energizar al cuerpo, la fructosa se convierte en grasa y aumenta el riesgo de enfermedades como la diabetes y problemas cardiovasculares. 

En el caso de los refrescos, de acuerdo con la investigación de la Keck School of Medicine, el nivel de la fructosa supera el 55 por ciento del contenido de azúcar en total como VitaminWater, Pepsi, Coca Cola, Sprite, Dr. Pepper, Arizona, entre otros. Mientras que bebidas como Red Bull, CapriSun, Snapple y la Coca Cola de México, no contaban con niveles altos de fructosa. 

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70% de los niños en México desayunan refrescos y bebidas azucaradas

“El consumo elevado de bebidas o alimentos con alto contenido de azúcar como uno de los principales causantes del desarrollo de sobrepeso, obesidad y diabetes mellitus.”

México, país que ocupa el primer lugar en el continente americano en el consumo de bebidas azucaradas y, como consecuencia, en la incidencia de diabetes mellitus con 10.8 por ciento de la población de entre 20 y 79 años de edad.  Se calcula que en promedio se ingieran 163 litros por persona al año. 

De acuerdo con la Comisión de Derechos de la Niñez de la Cámara de Diputados, el gobierno federal ha tenido que intensificar la política de información dirigida a niños y adolescentes en torno al riesgo que implica el consumo de refrescos, jugos y derivados. De este modo se busca “impulsar un acuerdo dirigido a la autoridad federal para que concientice a los infantes, pues 70 por ciento de ellos acompañan su desayuno con refresco diariamente.”

En palabras de María Soledad Sandoval Martínez, secretaria de la comisión, “el consumo elevado de bebidas o alimentos con alto contenido de azúcar como uno de los principales causantes del desarrollo de sobrepeso, obesidad y diabetes mellitus.” La cifra en los niños aumenta en comunidades rurales, aunque la tendencia no es privativo de estas zonas. Frente a esto, las organizaciones Mundial y Panamericana de la Salud –OMS y OPS– han advertido que el sobrepeso se debe a una dieta y actividad física inadecuada, considerándolo en consecuencia un problema de salud pública a escala internacional. Para ambas organizaciones, el consumo de refrescos y bebidas azucaradas es un elemento “altamente nocivo para la salud, ya que sólo brindan calorías vacías, que contribuyen al aumento de peso y al desequilibrio hormonal.”

Pese a los esfuerzos del gobierno por echar a andar la Estrategia Nacional de Prevención y Control del Sobrepeso, la Obesidad y la Diabetes, como medida para reducir la demanda de bebidas azucaradas, la estrategia “no ha sido llevada a cabo en su totalidad por la mayoría de las escuelas del Sistema Educativo Nacional; existen registro que sustentan que en la mayoría de ellos no se cumple con lo establecido, y a pesar de una ley que prohíbe la venta de comida chatarra, incluyendo por supuesto los refrescos y bebidas azucaradas, no se logran los objetivos del todo.”

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Los alimentos que debes evitar si sufres de estos males

Para fomentar la salud integral de nuestro ser, debemos tomar en consideración nuestra alimentación de acuerdo con nuestras propias necesidades corporales

La salud es un tema complejo. Consideramos que una buena salud se genera debido a la ausencia de una enfermedad, cuando en realidad se trata del resultado positivo de prácticas constantes en relación con el cuerpo, el pensamiento, las emociones y el espíritu. 

De modo que, para fomentar la salud integral de nuestro ser, debemos tomar en consideración nuestra alimentación de acuerdo con nuestras propias necesidades corporales. Según Melissa Breyer, editora de Modern Mother Nature, es importante tomar en consideración la dieta que necesita tu cuerpo para mantenerse en su óptimo funcionamiento. Así que escucha a tu cuerpo y enfócate en cuidarlo adecuadamente a través de la comida:

Consume menos alimentos con margarina si tienes altos niveles de colesterol. Escoge alternativas más saludables libres de grasas trans, las cuales aumentan los niveles de colesterol malo (LDL), reduciendo el colesterol bueno (HDL). Por ejemplo, mantequilla o aceite de oliva.

En caso de que quieras bajar de peso olvídate de los endulzantes artificiales, ya que inducen el aumento de niveles de glucosa (y por lo tanto, el incremento del peso) en el cuerpo. Además, estos productos se encuentran relacionados con la contaminación de la vida marina.

Si quieres regular tu sistema hormonal, evita consumir productos enlatados. No todos los productos cuentan con el certificado de higiene libre de Bisfenol A(BPA), un estrógeno sintético que altera el sistema hormonal. El BPA  se asocia con enfermedades como la infertilidad, el cáncer de mama, obesidad, diabetes, pubertad precoz y cambios conductuales, entre otros.

Reduce el consumo de azúcar dejando de comprar cereales comerciales. La mayoría de los cereales comerciales, tales como los de Kellogg’s, contienen 56% de azúcar en su peso. Ahora imagínate consumir un tazón de estos cereales a diario.

Si estás preocupado por los alimentos genéticamente modificados, procura evitar productos derivados de la soya y el maíz. En su lugar, busca productos que tengan el certificado libre de cualquier alteración genética.

Elimina los pescados si estás preocupado por el mercurio, el cual es una neurotoxina que puede afectar tanto al cerebro como al sistema nervioso en caso de una exposición constante.

Si te gusta la comida limpia, entonces olvídate de la comida chatarra, rápida o procesada. La mayoría de este tipo de alimentos cuenta con altos niveles de alteraciones genéticas, así como de químicos que pueden afectar al cuerpo. Además fomentan un gran riesgo de contaminación en todo el medio ambiente.

No bebas refresco si tienes diabetes.

Busca manzanas orgánicas en caso de que quieras productos libres de pesticidas (conocidos como principales cancerígenos).