La Tierra tiene la suficiente agua para rellenar los océanos tres veces

De acuerdo con Jacobsen, el agua subterránea se encuentra encerrada en una capa de mineral llamada ringwoodita.

Tras décadas de investigación científica, el geofísico Steve Jacobsen de la Northwestern University, en EE.UU., señaló que el agua de la Tierra puede venir desde su interior, de donde sale a la superficie por procesos como la actividad geológica (en vez de ser depositada por cometas de hielo). 

De acuerdo con Jacobsen, el agua subterránea se encuentra encerrada en una capa de mineral llamada ringwoodita, la cual se encuentra  presionando hacia el interior a unos 660 km por debajo de la corteza de la Tierra. Este gigantesco reservoir contiene la suficiente agua como para rellenar los océanos del planeta… ¡tres veces! 

screen_shot_2014-06-13_at_9.44.50_amEste descubrimiento está transformando potencialmente la manera de comprender la composición física y química del planeta; ya que: 

[L]os procesos geológicos de la superficie de la Tierra, como las erupciones volcánicas o los temblores, son una expresión de lo que hay en el interior de la Tierra, fuera de nuestra vista. Creo que por fin podemos observar evidencia de todo el ciclo del agua de la Tierra, lo que ayuda a explicar la vasta cantidad del agua líquida en la superficie de nuestro planeta habitable. Los científicos han estado buscando esta agua faltante durante décadas.

Jacobsen es el primero en ofrecer evidencia directa de que exista agua en el manto llamado “zona de transición”, donde el mineral ringwoodita actúa como esponja debido a su estructura cristalina, atrayendo el hidrógeno y atrapando el agua. Esto lleva a un proceso donde el agua puede compenetrarse y unirse con la roca: “Si [el agua de reserva] no estuviera ahí, no habría agua en la superficie de la Tierra, y los picos de las montañas serían los únicos terrenos fértiles.”



El color de los océanos está cambiando (y en 2100 podría ser radicalmente distinto)

¿A qué se debe el cambio en el color de los océanos? ¿Y qué podemos hacer para detenerlo?

El mar no sólo es azul. Todos los océanos del mundo se disputan un cromatismo que depende de muchos factores, tanto físicos como biológicos. No obstante, el cambio climático alterará el color de más de la mitad del agua total que forma los océanos, según un estudio reciente del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

Se trata de un efecto imprevisto del cambio de temperatura sobre los océanos, que podría hacer variar el color de más del 50% de la superficie marina para 2100.

 

Pero en primer lugar: ¿por qué el mar es azul?

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En un precioso texto llamado The sea around us, la bióloga y activista Rachel Carson explicaba lúcidamente por qué el mar es azul:

El mar es azul porque la luz del sol se refleja en nuestros ojos desde las moléculas de agua o desde diminutas partículas suspendidas en el mar. En el viaje de los rayos de luz hacia el agua profunda, todos los rayos rojos y la mayoría de los rayos amarillos del espectro han sido absorbidos, de modo que cuando la luz vuelve a nuestros ojos, son principalmente los fríos rayos azules lo que vemos. 

Es por eso que en las zonas océanicas más áridas, como las subtropicales, el mar es de un azul más profundo. Por otro lado, los océanos que presentan tonalidades de verde deben su color al fitoplancton que crece en sus profundidades, que no absorbe las tonalidades azules del espectro de luz, y que libera un pigmento verde llamado clorofila para realizar la fotosíntesis.

 

De qué color será el mar si sube aún más la temperatura 

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NASA

Los océanos son los que están absorbiendo la mayor parte de las radiaciones provocadas por el debilitamiento de la capa de ozono. Es por ello que, si hacemos caso omiso a las advertencias de la ONU y no reducimos cuanto antes las emisiones de CO2, la temperatura media global de la superficie marina subirá 3 grados.

De acuerdo con la investigadora Stephanie Dutkiewicz, del MIT, la vida microscópica será amenazada por el calentamiento global, lo que alterará toda la cadena alimenticia de las especies marinas, la composición orgánica en las profundidades de los océanos y su color.

 Según explicó para El País esta científica:

El calentamiento de los océanos altera la circulación oceánica y la porción [de aguas] del océano profundo que emerge a la superficie. El fitoplancton necesita la luz (su fuente de energía) y nutrientes. Y la mayor parte de esos nutrientes viene de las profundidades.

Los cambios inducidos por el calentamiento están provocando que lleguen menos nutrientes a la capa superficial, por lo que lo más probable es que el fitoplancton disminuya en muchas partes del océano.

Así que, básicamente, el color de los océanos cambiará para hacerse más profundo: ahí donde es azul será más azul, ya que el color azul del mar se acentúa conforme más radiaciones absorbe el mar, y además habrá menos fitoplancton para convertirlo en colores turquesa.

Aunque en otras regiones, y debido a que algunas especies de fitoplancton se alimentan de los nutrientes promovidos por la calidez del océano, es probable que el agua se torne más verde. Y es que en estas zonas se espera un aumento de la cantidad de microorganismos vegetales.

No obstante, esto no es positivo: el crecimiento de fitoplancton en algunas zonas no compensará a aquellas en donde este microorganismo deje de crecer, lo que alterará inevitablemente la cadena alimenticia en este ecosistema.

Quizá el cambio en el color de los océanos sería un agasaje visual, ya que su color se volverá más profundo. Pero debemos evitar a toda costa esta alteración combatiendo el cambio climático, por lo menos a partir de la modificación de nuestros hábitos. Si no sabes por dónde empezar, puedes consultar la guía de la ONU para hacerte un agente de cambio paso a paso, sin prisas pero sí con toda la convicción de ayudar a la causa.



El agua proviene del espacio exterior y es más antigua que el sol y la luna

El agua habría llegado a la Tierra en forma de hielo, mucho antes que la luna se formara y el sol se enfriara.

El astrónomo Carl Sagan decía que la Tierra es “un pálido punto azul” en un rincón perdido de la Vía Láctea. Ese azul característico de nuestro planeta se debe al 70% de agua que lo conforma. Pero, aunque parezca increíble, los científicos aún no saben a ciencia cierta de dónde vino el agua, o incluso si es que el agua es nativa del planeta Tierra.

Una de las últimas teorías al respecto afirma que “nuestra” agua en realidad llegó en forma de hielo, a bordo de asteroides que colisionaron contra el naciente planeta Tierra durante el eón Hádico en la primera fase de la era Precámbrica, hace unos 4.6 mil millones de años.

Esto implicaría que el agua de la Tierra es más antigua que el sol de nuestro sistema solar.

La autora de esta teoría es la doctora Natalie Starkey, geoquímica de la Universidad de Edimburgo y de la Open University, quien describió en un nuevo artículo de la prestigiosa revista New Scientist la investigación que llevó a cabo con muestras del núcleo y el manto terrestres.

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Según Starkey, las rocas del centro de la Tierra contienen pequeñas bolsas de gas, las cuales funcionan como “cápsulas de tiempo” para saber cómo era la atmósfera hace miles de millones de años. Mediante un espectrómetro de masa de precisión, la doctora Starkey y su equipo lograron separar y medir los isótopos de oxígeno en muestras de rocas terrestres y lunares, con el objetivo de buscar las evidencias de agua más antiguas.

Al comparar las muestras de roca lunares y terrestres, se dieron cuenta de que ambas están hechas de los mismos componentes, lo que refuerza la teoría de que la luna se formó al desprenderse un fragmento de la Tierra durante una colisión con otro cuerpo celeste.

Sin embargo, el verdadero descubrimiento llegó cuando los investigadores dedujeron que el 70% del agua de la Tierra ya estaba presente antes de la colisión que formó la Luna.

Para Starkey y su equipo, estos descubrimientos sólo abren la puerta a nuevas interrogantes:

Esto nos lleva a la sorprendente conclusión de que el agua de nuestro planeta no solamente es más antigua que la luna. [El agua] debe venir del espacio interestelar, lo que significa que es más antigua que el sol mismo. Es difícil desentrañar cómo sobrevivió al entrar al Sistema Solar. Pero una vez que has eliminado lo imposible, te lleva inevitablemente a esta conclusión.

Tal vez el futuro de nuestro planeta (así como la respuesta a los inminentes problemas que enfrentaremos con la escasez imperiosa de agua) dependa de comprender el pasado del agua, así como su origen interestelar. No cabe duda de que el agua, así como la vida que es posible gracias a ella, es un milagro.