El cuachalalate es uno de los árboles más comunes de la zona centro y sur de México. Hay una larga tradición de consumo de sus propiedades desde la época prehispánica, por sus poderes para aliviar el principalmente el estómago. Estas cualidades  paulatinamente van comprobándose mediante la ciencia. No sólo es un remedio ideal para la gastritis, también es un efectivo anticancerígeno.

Aunque sus milagrosos efectos gastrointestinales son un hecho, este árbol tiene más propiedades de las que comúnmente se conocen. El regreso a los conocimientos milenarios, hoy avalados por la ciencia, se refleja en recientes estudios. Hace poco, un grupo de científicos de la UNAM comprobó que esta planta  tienen un  efecto anticancerígeno, como se creía. Además, su acción no perjudica a las células contiguas, un efecto común en este tipo de remedios.

Algunos de los efectos curativos de este árbol milagroso al que los antiguos mexicanos le atribuían un efecto purificador son:

 

Infecciones

Se usa para la fiebre, la calentura y la gangrena.

 

Problemas circulatorios

Desde hace siglos  se le atribuía la propiedad de ser un desintoxicante sanguíneo. Ayuda a curar várices y úlceras variciosas.

 

Enfermedades bucales

Con la corteza del árbol puedes endurecer tus encías, y aliviar fuegos o úlceras de la boca.

 

Molestias urinarias y afecciones de los riñones

Se debe cocer la corteza junto con el palo de tres costillas y beber esa agua durante 20 o 30 días.

 

Heridas, enfermedades de la piel o granos

La corteza del cuachalalate ayuda a que las heridas cicatricen. En la Revolución mexicana se usó mucho para curar a los heridos.

 

Enfermedades gastrointestinales

Este es su efecto curativo más famoso. Alivia inflamación del estómago, gastritis crónica y úlceras gástricas; también el dolor gástrico, y además limpia el estómago. Recientemente, científicos de la UNAM comprobaron sus propiedades anticancerígenas, sobre todo en el estómago.