China intenta hacer un lago artificial, falla, y en su lugar crea un desierto

En la Provincia de Zhengzhou, en China, en lugar de haber un hermoso lago como se había planeado, hay un desierto gigante de dunas de arena que arruinan la vegetación y los automóviles.

El gobierno de Zhengzhou, la capital de la Provincia Henan en China, quería crear un lago artificial. Al principio la idea fue buena: un hermoso lago en las afueras de la ciudad, compuesto de agua entubada del Lago Dragón. Pero poco tiempo después, todo lo que podía fallar, falló.

La fuente de agua que querían usar se secó por completo y los cientos de miles de toneladas de arena destinadas para la playa artificial comenzaron a expandirse y cubrieron un área del tamaño de cuatro campos de futbol americano. Ahora el lugar es un desierto de arena perdido en el norte de China. Peo no sólo eso.

Debido a los fuertes vientos que ocurrieron en el lugar, la arena voló hasta el centro de la ciudad y, matando la vegetación en su camino, arruinó varios automóviles y forzó a los habitantes a usar máscaras para respirar. Mientras esto se resuelve, la gente de Zhengzhou vive como un Sahara artificial y batalla para abrir los ojos y para respirar.

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Artista proyecta caras de bebés llorando sobre el humo de fábricas contaminantes en China (VIDEO)

Sobre las torres y muros de fábricas contaminantes el artista Xiao Zhu proyecta hologramas de bebés llorando hechos con humo.

En China cada año unas 50 mil personas mueren por motivos relacionados con la mala calidad de la aire en ese país. Un modelo de desarrollo basado en el consumo ha hecho que la gran cantidad de habitantes de este país, unos 1400 millones de personas, en una dinámica que implica este modelo (consumo), generen una contaminación sin precedentes.

Ya antes otros proyectos de arte habían llamado la atención del mundo con la adecuación de paisajes naturales en las calles de Shangai, en contraste con la contaminación apabullante y siniestra del entorno.

Ahora otro artista chino, Xiao Zhu, figura entre los proyectos artísticos con la proyección de caras de bebés llorando hechas con el mismo humo producido en fábricas, una de las principales causas de contaminación en el mundo. Los hologramas son magníficos y memoran cómo las nuevas generaciones son las principales víctimas de un loop de consumo que pareciera no tener una parada cercana.  El proyecto se llama Breathe Again.

 



La nueva tendencia de reciclaje: sacar los desperdicios electrónicos a relucir

Un pequeño movimiento en Asia y África está buscando motivar a algunos recolectores a vender desperdicios electrónicos a compañías fuertes de reciclaje.

¿Cuántas veces no hemos dejado la televisión vieja, el teléfono móvil que ya no utilizamos, la inservible plancha de la ropa, entre otros aparatos electrodomésticos, perdidos en los rincones de nuestros hogares? O, del otro lado, cuando ya dejan de funcionar, simplemente los mandamos a la basura sin visualizar el potencial económico y comercial que sus complementos pueden representar.

Durante 20 años, los países industrializados han tirado dispositivos usados para dejárselos a los más pobres, quienes suelen reciclar las placas de circuito impreso en condiciones inseguras. Pero últimamente ha surgido un movimiento que tiene como objetivo continuar con la práctica del reciclaje: invitar a las personas a desmantelar sus viejos aparatos electrónicos y vender las diferentes partes del dispositivo a empresas dedicadas a ese mercado. De ese modo, son estas compañías las que se encargan de ciertos procesos especializados, como: fundición y trituración de metales, extracción del cianuro, recursos de recuperación, control de contaminación tecnológica, entre otros.

De hecho, algunas organizaciones internacionales apoyan este tipo de reciclaje, ya que reduce daños de salubridad y ambientales.  Por ejemplo, la Sociedad alemana para la cooperación internacional apoya a compañías asiáticas de esta índole; incluso la organización belga sin fines de lucro, WorldLoop, recibe apoyos financieros para respaldar diversos programas de reciclaje de electrónicos en África. Además, ya existen políticas en diferentes países, reforzando este crecimiento sustentable de los desperdicios electrónicos; como por ejemplo, en Singapur, Taiwán y Corea del Sur.

Conforme este cambio se va integrando al comercio, industrias en China, India y otros países de bajos recursos, adoptan esta actividad como una valiosa oportunidad para el crecimiento económico: tanto para la extracción de metales como para la producción de nuevas partes de diversos dispositivos electrónicos.

Mientras tanto, Fen Wang, un investigador de la Universidad de las Naciones Unidas en Alemania, estudia las dificultades de unir los recicladores formales e informales de desechos electrodomésticos. Como resultado de su trabajo, Wang confirma la necesidad de implementar leyes en ese nicho empresarial; como por ejemplo, las políticas de inspección en los puertos de China, el pago de impuestos, etcétera. No obstante, esta no ha sido la primera iniciativa para regularizar legalmente este movimiento internacional; de hecho, en 1992 se propuso una lista de restricciones del estado de los productos (llamado Basel Convention), los cuales eran entregados por los países ricos a los más pobres.

¿Y cuáles son los problemas del reciclaje electrodoméstico? Jim Lynch, un experto del tema en TechSoup Global, explica que a reutilizar la computadora ahorra 20 veces más energía que reciclarla; es decir, ahorra alrededor de 240 kilos de combustible fósil, 22 kilos de químicos y 330 litros de agua. Por el otro lado, algunos expertos del reciclaje concuerdan que, a pesar de sus gastos y peligros, esta actividad es una buena parte integral para cualquier solución ambiental, al encontrar valor en los desperdicios.

En conclusión, como toda actividad, este tipo de reciclaje implica ciertos riesgos a nivel internacional, ambiental y de salubridad. Sin embargo, esta es una actitud positiva al comprender los problemas ambientales, y así proponer soluciones que dañen lo menos posible a nuestro planeta.