6 maneras de vivir sencillamente feliz

Tips que te ayudarán a aincrementar tu salud y tu bienestar al tiempo que cuidas de la salud y el bienestar del planeta.

Esta sencilla guía resume mucho de lo que hemos publicado en Ecoosfera. Servirá para guiarte a tener una vida que sea mejor para ti, tu comunidad y la Tierra. Además, la mayoría de estos tips no cuestan nada y mucho incluso te ayudarán a ahorrar dinero, a incrementar tu salud y hacerte un poco más feliz. Lo importante es comenzar por lo más sencillo.

 

1. Aliméntate de productos integrales. Ello significa: más vegetales y frutas, granos y nueces y menos productos animales. Trata de comprar alimentos orgánicos, no empaquetados (o en paquetes “amigables”).

2. Empieza a andar en bicicleta, a caminar y usar el transporte público para que minimizes tu tiempo en automóviles.

3. Reduce-reúsa-recicla y en ese orden. El reciclaje viene al último porque requiere procesos de energía intensiva. Mucha de la basura toma más 100 años en degradarse así que trata de reducir la basura que produces. Haz composta de tus desperdicios de comida, repara cosas y encuentra nuevos usos para artículos viejos.

4. Compra menos cosas y adquiere artículos usados cuando puedas. Esto también te dejará dinero para las cosas que realmente necesitas y quieres.

5. Ahorra agua y electricidad. Sólo tienes que estar consiente de tu uso. Hay cientos de maneras de hacerlo, cuando pongas atención te darás cuenta de cuáles son.

6. Simplifica. Entre menos necesites más fácil será ser amable con la Tierra. Y entre menos dinero necesites más tiempo tendrás para hacer lo que realmente te gusta hacer.



“El libro de la madera”, un manual sensible para el amante de la leña

Literatura y naturaleza: el arte de contar la historia de la leña en Noruega.

A veces son personajes inspirados en la vida diaria, a veces son animales –como el caso de El viejo y el mar, Moby Dick o Lobo estepario. También hay escritores capturados con elementos del paisaje, un río, árboles, que se presentan en la vida y reviven nuestra comunicación con la naturaleza. La literatura da voz a lo inimaginable, especialmente a aquello que está a punto de perderla.

libro de la madera-Norwegian Wood

Algo así le ocurrió a Lars Mytting, un autor noruego que se adentró en el bosque de la escritura para hablar de la leña. En pleno siglo XXI este autor contemporáneo le rinde homenaje a la naturaleza y, como él dice, a su “laborioso acto de amor”, con su libro (El libro de la madera).

El libro de la madera bosques Noruega Lars Mytting

Leemos historias para vivir y revivir con otros tiempos y lugares lejanos y desconocidos o reconocibles y cercanos. Leer es íntimo y a la vez colectivo. A veces los pasamos por alto, pero aún en las tareas más rutinarias, leemos porque queremos entender, porque no queremos dejar de buscar, porque deseamos encontrar el camino a casa o porque queremos conquistar otros países.

Al leer ponemos otro ritmo a nuestras reflexiones y somos muchos personajes. También leer nos seduce por la empatía hacia héroes y heroínas, porque durante el tiempo que transcurre cada página también los lectores dejan de ser anónimos para convertirse en testigos de algo universal.

libro de la madera-Norwegian Wood

Mytting escogió hablar de leña y bosques en tiempos críticos de cambio climático. Nos deja una lección: revalorar el fuego, las cosas que hacen que una casa sea un hogar. Los mismos libros hacen más habitable y más hogareño los lugares que habitamos.

En detalles se reencuentra el sentido que une a la humanidad, como lo expresa el poeta, también noruego, cuando escribe versos sobre el aroma de la leña para decirnos que, “aún hay en el mundo algo digno de confianza.”

libro de la madera-Norwegian Wood

Naturaleza y libros, ¿no es eso lo que hace a la humanidad digna de confianza? En tiempos descubrimientos y aceleración y multitecnologías seguimos conviviendo con fauna y flora, seguimos siendo como unas células sociales agrupadas en torno a la fogata. Necesitamos de herramientas sofisticadas, pero también del hacha para mantenernos calientes. Las ciudades masivas también pueden hacernos sentir a la intemperie, también pueden ser inhóspitas, como antaño lo fueron las tundras, las selvas, los bosques.

Los libros también pueden ser una metáfora de hachas, nos acompañan para salir de la ignorancia, para encontrar las chispas de sabiduría.

 



Mark Boyle, el economista que renunció al dinero y vive de trueques y sustentabilidad

Lleva más de 5 años viendo solo de su granja y de intercambios.

Existen probablemente numerosas historias anónimas de miles de personas que vienen el mundo fuera del sistema, renunciando al dinero. Ellos hacen de su día a día un malabar creativo para probarse a sí mismos que el dinero es una abstracción de la cuál sí podemos salirnos.

Están la historia de Mick Dodge, el hombre que vive en un árbol, la de la familia alemana que prescinde del dinero; o la de Benjamin Lesage, quien viajó durante dos años sin dinero. También está la de un capítulo muy atrayente, documentado en su propio libro The Moneyless Man, de 2010, del irlandés Mark Boyle. Este personaje, con una formación de economista,  narra cómo se las ha ingeniado para prácticamente vivir sin dinero por más más de cinco años.

Sus únicas compras han sido un par de tenis a una tienda de caridad por 4 £, y el terreno donde ahora lleva una granja y una comunidad sustentable como producto de las ventas de su libro.

The Moneyless Man vendió más de 75 mil copias en 17 países, pero más que un episodio interesante de agregado en la cultura general, es una guía importante para conocer los “cómos” alguien puede conseguir vivir sin dinero en un mundo que está diseñado para absolutamente lo contrario.

Su granja hoy funciona sin el uso de combustibles fósiles, por ello no hay tractores; Boyle recuerda que los granjeros de la zona, en realidad, sin saberlo, han hecho agricultura orgánica por siglos; cuando es a escalas menores.

Las personas ahí pueden recibir cursos gratuitos, y trabajar, pero bajo una economía que llamada “gift economics” donde la idea es ayudar a otros sin el explícito compromiso del retorno del favor o resultado.

[The Guardian]