6 maneras de vivir sencillamente feliz

Tips que te ayudarán a aincrementar tu salud y tu bienestar al tiempo que cuidas de la salud y el bienestar del planeta.

Esta sencilla guía resume mucho de lo que hemos publicado en Ecoosfera. Servirá para guiarte a tener una vida que sea mejor para ti, tu comunidad y la Tierra. Además, la mayoría de estos tips no cuestan nada y mucho incluso te ayudarán a ahorrar dinero, a incrementar tu salud y hacerte un poco más feliz. Lo importante es comenzar por lo más sencillo.

 

1. Aliméntate de productos integrales. Ello significa: más vegetales y frutas, granos y nueces y menos productos animales. Trata de comprar alimentos orgánicos, no empaquetados (o en paquetes “amigables”).

2. Empieza a andar en bicicleta, a caminar y usar el transporte público para que minimizes tu tiempo en automóviles.

3. Reduce-reúsa-recicla y en ese orden. El reciclaje viene al último porque requiere procesos de energía intensiva. Mucha de la basura toma más 100 años en degradarse así que trata de reducir la basura que produces. Haz composta de tus desperdicios de comida, repara cosas y encuentra nuevos usos para artículos viejos.

4. Compra menos cosas y adquiere artículos usados cuando puedas. Esto también te dejará dinero para las cosas que realmente necesitas y quieres.

5. Ahorra agua y electricidad. Sólo tienes que estar consiente de tu uso. Hay cientos de maneras de hacerlo, cuando pongas atención te darás cuenta de cuáles son.

6. Simplifica. Entre menos necesites más fácil será ser amable con la Tierra. Y entre menos dinero necesites más tiempo tendrás para hacer lo que realmente te gusta hacer.



El turismo de masas pintado de verde en Holbox

A un paso de la transición de gobierno, ahora más que nunca es necesario evitar estos errores al momento de modificar espacios naturales para el turismo.

* Por: Luis Damián McAnally Armijo

 

El turismo es una actividad que se ha visto como la alternativa no extractiva para el desarrollo en muchas partes del mundo. México no ha sido la excepción. Conforme la idea del desarrollo sostenible fue permeando en el discurso de la política mexicana, el ecoturismo o turismo de naturaleza ha ido ganando terreno dentro de las actividades económicas de distintas regiones. El estado de Quintana Roo es un claro ejemplo.

Conforme el turismo de masas o de enclaves como el impulsado en Cancún perdía atractivo, fue necesario encontrar nuevos espacios que atendieran a las nuevas tendencias turísticas globales. Turismo de aventura, turismo alternativo, turismo sustentable, ecoturismo… Muchas ideas sobre cómo debía ser el turismo fueron adoptadas y las Áreas Naturales Protegidas brindaban los espacios ideales para satisfacer esta nueva demanda (Durand, 2014; Eagles, McCool y Haynes, 2003; González-Luna y Vázquez-Toriz, 2016; Guzmán, Figueroa y Durand, 2013; López-Santillán, 2015a; Murray, 2005).

salvemos holbox

En los 1990 y principios de los 2000 muchas áreas protegidas en Quintana Roo comenzaron a turistificarse (como es el caso Xcalak) y algunas fueron incluso creadas en un intento de regular el turismo ya existente en la zona (como el caso de Puerto Morelos) (Murray, 2005). Este también fue el caso del Área de Protección de Flora y Fauna Yum  Balam (APFFYB). Esta área protegida decretada en 1994 se encuentra en un “hotspot” de biodiversidad. La zona es visitada por gran número de aves migratorias, es zona de anidación de varias especies de tortugas marinas, tiene importantes humedales y zonas de manglar, etc. Dentro del APFFYB se encuentran las poblaciones de Solferino, Chiquilá y Holbox, pertenecientes al municipio de Lázaro Cárdenas (Berlanga y Faust, 2007).

La isla de Holbox ha sido la zona turística dentro del APFFYB por excelencia y en los últimos años ha sido promocionada intensamente como destino turístico a nivel nacional e internacional. Los esfuerzos iniciales para el decreto involucraron a distintas organizaciones civiles e instituciones académicas, así como a las poblaciones. Originalmente, el decreto del APFFYB buscaba desarrollar el turismo de forma sostenible, con base en el manejo comunitario (Berlanga y Faust, 2007).

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Todo parecía indicar que esta nueva Área Natural Protegida tendría una gobernanza basada en ideas como la democracia deliberativa, tal como expone Cohen (2013), pero cuando el área fue decretada cualquier mención sobre el manejo comunitario fue omitida (Berlanga y Faust, 2007). El turismo creció en Holbox en los años subsecuentes al decreto con actividades como avistamiento de aves, tours a islas cercanas y el nado con tiburón ballena.

La propiedad de la tierra en Holbox es ejidal. Hasta antes del decreto del Área Protegida la relación de la comunidad con su tierra había sido determinada por la actividad pesquera, las fiestas locales y las costumbres propias de la comunidad. Debido a la llegada del turismo, aunado a la reforma del artículo 27 constitucional en 1992, la comunidad holboxeña sufrió un cambio radical en su relación con la isla (López-Santillán, 2015a). Las tierras se parcelaron y la playa se volvió una mina de oro. Diversos hoteles comenzaron a aparecer en las costas de Holbox. El mercado de tierras en la isla ha causado controversia dentro de la comunidad y ha erosionado fuertemente el tejido social, ha individualizado la colectividad que previamente dominaba el hacer y sentir de los holboxeños.  

La historia del APFFYB ha estado llena de omisiones gubernamentales y hoy en día, 23 años después del decreto, el APFFYB permanece sin un plan de manejo. La isla es manejada para satisfacer el mercado turístico y el gobierno estatal y municipal se han convertido en facilitadores de este fenómeno, cosa común en el turismo (González-Luna y Vázquez-Toriz, 2016). Se ha optado por una estrategia de conservación neoliberal en donde el dinero rige lo que se hace y lo que no, y la tierra debe venderse para ser conservada (Durand, 2014; Guzmán et al., 2013; López-Santillán, 2015b).

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Milenio

El dilema social que expone Cárdenas (2009) es evidente en Holbox: los intereses individuales se encuentran alienados de los intereses colectivos. El beneficio a corto plazo de la venta de tierras ha cegado a muchos y puesto en riesgo la estabilidad económica de otros, formando élites que han acaparado los beneficios económicos del turismo. La cohesión social tan importante para la organización colectiva (Kieffer, 2016) se encuentra debilitada debido a esto, por lo que la actividad colectiva hoy en día es difícil.

Otros problemas sociales típicos del turismo (Cañada, 2016; Eagles et al., 2003; Palafox-Muñoz, 2016) también se han hecho presentes: cada día el robo de bicicletas, cámaras y celulares es más frecuente, la pesca se ha ido abandonando poco a poco a favor de las actividades turísticas, algunas fiestas locales se han mercantilizado y comienzan a perderse, los empleos creados a los que pueden acceder las comunidades de la zona son precarios y la comunidad original de holboxeños se encuentra dividida. La idea de una gobernanza ambiental comunitaria parece ahora lejana.

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El Universal

Los problemas ambientales que acarrea el turismo de masas (Cañada y Gascón, 2006; Eagles et al., 2003) no tardaron en llegar. Las playas que en Internet se venden como un destino virgen se encuentran llenas de basura. Las aves cada vez se ubican en zonas más alejadas. Las calles de arena que tanto encanto le daban a Holbox están ahora compactadas y llenas de charcos en donde la lluvia se mezcla con aguas negras. Los lancheros turísticos tienen que ir año con año más lejos para encontrar tiburón ballena. Se ha perdido gran extensión de manglar que ha sido sustituido por hoteles y casas lujosas y el cielo estrellado que dominaba las noches de Holbox ha sido invisibilizado por las luces del pueblo.

En conclusión, sin un cambio en la forma de gobernanza en esta Área Natural Protegida pronto los motivos que incentivaron su creación podrían desaparecer, y con ellos la pequeña gran mina de oro. Hasta ahora, parece sólo otra playa bonita a punto de convertirse en el nuevo Cancún, con toda la desigualdad y destrucción que eso conlleva. El pasado 27 de septiembre el Twitter de la CONANP se llenó de propaganda del Día Mundial del Turismo. Fotografías de escenarios prístinos y actividades como paseos en kayak alimentan el imaginario de que el turismo sostenible es posible; no obstante, ejemplos como el de Holbox son desalentadores.

 

Bibliografía:

Berlanga, M. y Faust, B. B. (2007). We Thought We Wanted a Reserve: One Community’s Disillusionment with Government Conservation Management. Conservation and Society, 5(4): 450–477.

Cañada, E. (2016). Implicaciones socioambientales de la construcción del espacio turístico. Ecología Política: Cuadernos de Debate Internacional, 2016(52): 12–16.

Cañada, E. y Gascón, J. (2006). Turismo y Desarrollo: Herramientas para una mirada crítica (1ra Ed.). Managua, Nicaragua: Enlace.

Cárdenas-Campo, J. C. (2009). Dilemas de lo colectivo: Instituciones, pobreza y cooperación en el manejo local de los recursos de uso común (1ra ed.). Bogotá, Colombia: Ediciones Uniandes.

Cohen, M. A. (2013). Democracia deliberativa y gobernanza ambiental: ¿conceptos transversales de una nueva democracia ecológica? Sociológica, 28(80): 73–122.

Durand, L. (2014). ¿Todos ganan? Neoliberalismo, naturaleza y conservación en México. Sociológica, 29(82): 183–223.

Eagles, P. F. J., McCool, S. F. y Haynes, C. D. (2003). Turismo sostenible en áreas protegidas: Directrices de planificación y gestión. Madrid, España: Organización Mundial del Turismo, Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y IUCN.

González-Luna, L. A. y Vázquez-Toriz, R. (2016). Megaproyectos turísticos y ecoturísticos: Del despojo al cercamiento de bienes comunes de comunidades rurales en México. Ecología Política: Cuadernos de Debate Internacional, 2016(52): 57–61.

Guzmán, M. G., Figueroa, F. y Durand, L. (2013). Ecología política y ecoturismo en México: reflexiones desde la huasteca potosina y la selva lacandona. En: Guzmán Mauricio y Diego Juárez (eds.) En busca del ecoturismo. Casos y experiencias del turismo sustentable en México, Costa Rica, Brasil y Australia. México: EÓN-El Colegio de San Luis, A.C.

Kieffer, M. (2016). La cohesión social: Elementos de análisis comparativo de dos iniciativas de Turismo Rural Comunitario en Chiapas, México. Ecología Política: Cuadernos de Debate Internacional, 2016(52): 69–72.

López-Santillán, Á. A. (2015a). Desarrollo sustentable y turismo de naturaleza: reevaluación y acción colectiva en torno a recursos comunes en Holbox, México. Otra Economía, 9(17): 187–198. https://doi.org/10.4013/otra.2015.917.07.

López-Santillán, Á. A. (2015b). Turismo y desarrollo sustentable en áreas protegidas o sobre los “nuevos”contrasentidos para la producción y el marasmo en el ámbito rural. Desacatos, 47(2015): 36–57.

Murray, G. D. (2005). Multifaceted measures of success in two mexican marine protected areas. Society & Natural Resources, 18, 889–905. https://doi.org/10.1080/08941920500248814.

Palafox-Muñoz, A. (2016). Turismo e imperialismo ecológico: El capital y su dinámica de expansión. Ecología Política: Cuadernos de Debate Internacional, 2016(52): 18–25.

México Sostenible
Autor: México Sostenible
Somos una organización de jóvenes comprometidos con la conservación de la riqueza natural y cultural del país. Integramos un equipo interdisciplinario capaz de analizar diferentes temas de la agenda ambiental, con el fin de generar acciones para fortalecer la capacidad de adaptación de las sociedades frente al cambio climático e incentivar su desarrollo sostenible.


Mark Boyle, el economista que renunció al dinero y vive de trueques y sustentabilidad

Lleva más de 5 años viendo solo de su granja y de intercambios.

Existen probablemente numerosas historias anónimas de miles de personas que vienen el mundo fuera del sistema, renunciando al dinero. Ellos hacen de su día a día un malabar creativo para probarse a sí mismos que el dinero es una abstracción de la cuál sí podemos salirnos.

Están la historia de Mick Dodge, el hombre que vive en un árbol, la de la familia alemana que prescinde del dinero; o la de Benjamin Lesage, quien viajó durante dos años sin dinero. También está la de un capítulo muy atrayente, documentado en su propio libro The Moneyless Man, de 2010, del irlandés Mark Boyle. Este personaje, con una formación de economista,  narra cómo se las ha ingeniado para prácticamente vivir sin dinero por más más de cinco años.

Sus únicas compras han sido un par de tenis a una tienda de caridad por 4 £, y el terreno donde ahora lleva una granja y una comunidad sustentable como producto de las ventas de su libro.

The Moneyless Man vendió más de 75 mil copias en 17 países, pero más que un episodio interesante de agregado en la cultura general, es una guía importante para conocer los “cómos” alguien puede conseguir vivir sin dinero en un mundo que está diseñado para absolutamente lo contrario.

Su granja hoy funciona sin el uso de combustibles fósiles, por ello no hay tractores; Boyle recuerda que los granjeros de la zona, en realidad, sin saberlo, han hecho agricultura orgánica por siglos; cuando es a escalas menores.

Las personas ahí pueden recibir cursos gratuitos, y trabajar, pero bajo una economía que llamada “gift economics” donde la idea es ayudar a otros sin el explícito compromiso del retorno del favor o resultado.

[The Guardian]