Sigue estos 5 pasos para evitar que te roben la bici

¿Y si te dijéramos que la vulnerabilidad de tu bici también depende, en parte, de ti?

En una ciudad donde la vialidad ciclista va en aumento, es indispensable tomar en consideración tanto las reglas para transitar en las calles como las acciones preventivas enfocadas en resguardar las bicicletas.

Para desplazarte en una zona urbana, es importante que puedas mirar hacia atrás, mantener el equilibrio y el control del manubrio con una sola mano, evitar obstáculos, usar los cambios de velocidades, acelerar en caso de ser necesario y hacer uso de señales básicas con las manos.

Por ejemplo si se detecta un obstáculo a tiempo, necesitas disminuir la velocidad para evadirlo suavemente; en caso que esté muy cerca, mueve el manubrio hacia el lado contrario, mientras balanceas tu cuerpo hacia la derecha de la bicicleta, jalándola hacia una nueva dirección. Otro ejemplo es generar una comunicación con los conductores de otros vehículos al indicar qué movimientos planeas hacer: al sacar la mano izquierda, estás señalando que planeas voltear a la izquierda; la derecha, una vuelta a la derecha; en caso de alzarla, marcas que estás deteniéndote.

Asimismo necesitas tomar en consideración que la calle es un área compartida tanto por transeúntes, conductores vehiculares y otros ciclistas. Por lo que debes conducir de manera visible, voltear y detenerse si es necesario, no circular en sentido contrario, respetar las luces de los semáforos, respetar entradas y salidas de estacionamientos, intersecciones, glorietas, entre otros. Es decir que puedes evitar poner en riesgo tanto a ti como a terceros sólo si sigues las flechas de las señales de tránsito, mantienes una trayectoria predecible (conduciendo en línea recta y al menos a un metro de distancia de los autos), evitas usar las banquetas para circular, rebasas sólo por la izquierda, eliges tu carril de circulación de acuerdo con tu velocidad, entre otras actividades. Para más información puedes leer El manual del ciclista.

Como notaremos, estas actividades son responsabilidad de la persona que maneja la bicicleta. Sin embargo hay otras que desgraciadamente son causadas por un factor externo: la inseguridad urbana, como el robo de tu bicicleta. Pero ¿y si te dijéramos que la vulnerabilidad de tu bici también depende, en parte, de ti?

De acuerdo con La Bicickleta, “[g]eneralmente los ladrones buscan una presa fácil”; por lo que los dueños de las bicicletas necesitan realizar ciertas prácticas que conviertan su pertenencia de botín asequible a un objeto seguro en las calles.

1. Se sugiere invertir en un buen sistema de seguridad que equivalga por lo menos el 10 por ciento del valor de tu bicicleta. Uno de los sistemas más comunes es el cable de acero; sin embargo éstos son extremadamente delgados y fáciles de cortar. Por lo que lo ideal es conseguir una cadena de acero templado y un candado de alta seguridad con grillete corto.

2. Procura encadenar tu bicicleta en un ciclopuerto o en alguna estructura fija, bien iluminada y a la vista. Evita los lugares de malla o postes de poca altura o cortos.

3. Cuando vayas a sujetar tu bicicleta, asegúrate que la cadena ni el candado no estén demasiado holgados o cerca del suelo. De este modo evitas que el ladrón tenga oportunidad de maniobrar o palanquear con el fin de tronar la cadena. Según La Bicikleta, encadena la bicicleta a una altura que te permita sujetar tanto las ruedas como el cuadro; y en caso de que sobre algunos centímetros de la cadena, dale un par de vueltas más alrededor del cuadro o de alguna rueda.

4. Por ello es importante que, cuando amarres la bicicleta, procura hacerlo en una estructura que te permita asegurar esas tres áreas: el cuadro y las dos ruedas.

5. Y finalmente, no te confíes en que te encuentras en una zona “segura”; ya que aun ahí puedes llegar a ser víctima de algún robo. “La verdad es que no hay lugar 100 por ciento seguro.” Por consiguiente, procura asegurarte que la bicicleta esté bien amarrada en todo momento y en cualquier lugar; en caso de dejarla en un estacionamiento del trabajo o de la escuela, pídele al vigilante que la cuide (además de encadenarla adecuadamente).

Gracias al boom en los últimos años del ciclismo en zonas urbanas, es posible encontrar fácilmente tanto accesorios como áreas para estacionar las bicis. Sin embargo eso no es suficiente: es importante tomar responsabilidad de nuestro traslado y de nuestra bicicleta.



Bicicletas que limpian el aire: ¿cómo funcionan?

Esta iniciativa podría no sólo incentivar el uso de la bicicleta, sino limpiar las atmósferas tóxicas de nuestras ciudades.

Entre los muchos artefactos que se han diseñado para eliminar la odiosa y mortífera contaminación atmosférica de las ciudades, el más original y estimulante es la bicicleta que filtra esmog y purifica el aire, creada por el diseñador holandés Daan Roosegaarde.

Se trata de una fase más del Smog Free Project, con residencia en Pekín y Rotterdam, el cual se ha dedicado a crear obras de ingeniería y tecnología para combatir la contaminación. Este proyecto no sólo busca limpiar la atmósfera, sino incluso el espacio exterior, que es lo que pretende otra fase muy estimulante llamada Space Waste Lab.

Pero dejando de lado las alturas cósmicas y la contaminación en el universo, y volviendo a nuestras ciudades y sus atmósferas tóxicas, lo cierto es que la bicicleta antiesmog parece ser el arma perfecta para combatir la contaminación. Porque es tan sencilla como útil, y cumple varios propósitos en uno.

¿Cómo funciona?

La bicicleta antiesmog funciona con la llamada “ionización positiva”, un proceso que remueve partículas del aire y las filtra para purificarlo.

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Con este invento no sólo se incentiva el uso de la bicicleta –el transporte más sustentable y liberador que existe–, sino que además se hace de los ciudadanos sujetos activos en el combate contra la contaminación, ya no sólo a partir de las acciones cotidianas que todos podemos adoptar, sino a través de un dispositivo tan sencillo como una bicicleta a la cual se le adapta tecnología purificante.

Así, cada pedaleada suma una bocanada de aire limpio.

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Roosegaarde y su equipo buscan innovar con estas bicicletas antiesmog en ciudades de China, donde paradójicamente, la cultura de la bicicleta está tan arraigada como alarmante es la contaminación atmosférica –que ocasiona más de 1 millón de muertes al año–. Aún no han logrado que el gobierno chino implemente su tecnología, pero según contó el diseñador a The Guardian, es muy probable que la adopten como parte de los programas de renta de bicicletas que se han implementado en todo el país.

O por lo menos, eso sería lo más sensato. De hacerlo, serán una inspiración de lo que el civismo tecnológico es capaz de hacer, en aras no sólo de la civilidad, sino también de la sustentabilidad.

 

* Imágenes: 1 y 2) Smog Free Project; 3) Gidaokeji



La increíble historia de la bicicleta, el medio de transporte más ecológico del mundo

En 1813, el aristócrata alemán Karl Drais, presentó un artefacto construido con dos ruedas de madera y una silla de montar.

Sobre una silla de montar y dos ruedas, se presentó lo que hoy se considera la primera bicicleta en el mundo, un medio de transporte no contaminante que se ha convertido en todo un deporte de alto impacto.

En 1813, el aristócrata alemán Karl Drais, presentó un artefacto construido con dos ruedas de madera y una silla de montar, pesaba 20 kilogramos, se dirigía con un sistema rudimentario de manillar y el impulso se lograba con los pies. Fue bautizado como Draisine o hobby horse (caballos de batalla), ya que fue una alternativa a los caballos que transportaban carga.

Algunos aristócratas londinenses adquirieron este invento como un medio de transporte, sin embargo, años más tarde se prohibió su uso debido a que se consideraba un peligro para los peatones.

La bicicleta regresó al mercado en 1860 con el nombre de “velocípedo”, la cual contaba con un mecanismo de dos ruedas de acero, pedales y un sistema de engranaje. El alemán Karl Kech se atribuyó la invención, pero el francés Pierre Lattent fue quien consiguió la patente.

En Latinoamérica, la bicicleta tardó algunos años en llegar, pero poco a poco fue sustituyendo en algunas regiones a los caballos, burros y mulas como transporte. Incluso, se convirtió en una herramienta muy útil de trabajo para algunos oficios, como vendedores de pan, carteros y repartidores de periódicos.

bicicleta

A lo largo de los años, la bicicleta ha sufrido varios cambios, especialmente en el tamaño de las ruedas y los materiales para su fabricación. Al inicio de su comercialización era un artefacto caro, sin embargo, su producción masiva ha reducido los costos al público.

El nacimiento del ciclismo como un deporte popular se remite al 31 de mayo de 1868, cuando los hermanos Olivier se asociaron con la empresa fabricante Michaux para organizar una carrera de “velocípedos” en Saint Cloud, París. Se presentaron 7 ciclistas para recorrer 1,200 metros de distancia. El ganador fue el británico James Moore que hizo el recorrido en 3 minutos y 50 segundos. Años más tarde, el primer Tour de Francia se efectuaría en 1903 y contaría de un trayecto de 2,428 kilómetros.

Actualmente, la bicicleta es una opción de transporte ecoamigable, ya que no emite gases contaminantes y disminuye la presencia de vehículos en las calles, por lo que reduce congestionamientos viales. Además, montar en bici es una actividad física que trae consigo excelentes beneficios a la salud, como fortalecer el sistema cardiovascular, bajar de peso y reducir el estrés.

Te invitamos a rodar entre la naturaleza, ya que es una experiencia muy relajante y divertida.

 

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