¿Sabes qué tienes que hacer para tener un cerebro sano?

De acuerdo con David Rock, fundador del Neuroleadership Institute, y del psiquiatra Daniel J. Siegel, para mantener en un estado saludable al cerebro, es necesario practicar una dieta mental.

El cerebro, parte central del sistema nervioso, es uno de los miembros más importantes y misteriosos del cuerpo. Gracias a sus diminutos impulsos eléctricos, un ser humano puede vivir, recordar, pensar, actuar y sentir de la manera que lo hace.

Durante décadas, cuantiosos científicos han tratado de descifrar el funcionamiento de este órgano. Al destapar mitos, como que sólo usamos un 10 por ciento del cerebro o que escuchar a Mozart nos hace más listos, se ha descubierto la manera en que un humano promedio utiliza su cerebro.

Frente a un estímulo físico, el cuerpo manda mensajes al cerebro, el cual cuenta en promedio con 100 000 millones de neuronas encargadas de establecer hasta 50 000 conexiones neuronales. Dependiendo de la respuesta requerida, diferentes partes del cerebro empezarán a activarse: por ejemplo, el lóbulo frontal se estimulará en caso de relacionarse con una actividad referente al habla, movimientos de cabeza, conducta o emociones; el lóbulo temporal, con el sentido del oído; el lóbulo parietal, con el procesamiento de movimientos básicos y las sensaciones; el lóbulo occipital, con la visión y la capacidad de reconocimiento.

Sin embargo, tanto nuestra genética como nuestro estilo de vida pueden llegar a afectar el funcionamiento próspero de nuestro cerebro; en consecuencia, podemos ser víctimas de enfermedades degenerativas como el Parkinson o el Alzheimer. De acuerdo con David Rock, fundador del Neuroleadership Institute, y del psiquiatra Daniel J. Siegel, para mantener en un estado saludable al cerebro, es necesario practicar una dieta mental.

HealthyMindPlatter
Dormir bien / Ejercitarse / Enfocarse / Instrospección / Desconectarse / Jugar / Relacionarse

Bautizando su teoría como Healthy Mind Platter (La bandeja de la mente saludable), ellos explican que el estrés provoca que el cerebro se desconecte constantemente de la tarea que se está haciendo, generando una sensación de ensimismamiento o de ensueño. Para evitar la degeneración cerebral, es necesario poner en práctica una dieta mental saludable a través de ejercicios físicos y mentales. De ese modo podremos establecer y mantener relaciones interpersonales, desarrollar nuestros talentos y la creatividad. Les compartimos siete actividades para una potencializar nuestro cerebro:

  1. Duerme. Esta necesidad básica ayuda a consolidad habilidades cognoscitivas, como la memoria, el procesamiento de la información y el aprendizaje. Dormir refresca la mente. De acuerdo con Rock y Siegel, las horas necesarias de sueño dependen de cada persona y de su rendimiento tanto cerebral como corporal.
  2. Juega. Esto ayuda a experimentar y sentir; de ese modo aprendemos a ser más flexibles con las emociones y la creatividad. Por ello, “[D]ime y yo olvido. Enséñame y yo puedo recordar. Involúcrame y yo aprendo” Benjamin Franklin
  3. No hagas nada. Quizá uno de los hábitos más complicados para nuestra cultura occidental. Necesitamos aprender a enfocarnos en nada, dejando que la mente fluya sin un objetivo en específico. Sin prestar atención a preocupaciones ni a obligaciones, estos momentos nos liberan del estrés (reduciendo los niveles de cortisol en la sangre) y permiten disfrutar física y emocionalmente del instante. No se trata de “perder el tiempo”, sino de aprovecharlo en un descanso mental.
  4. Establece una constante introspección (o vivir en el momento presente). Al disfrutar de un paseo, de escuchar música, meditar o relajarse, incrementamos los niveles de endorfina y serotonina en la sangre; de ese modo, se reduce la presión arterial y la tensión muscular.
  5. Conectate con los otros. Más allá de relacionarse con las personas, es generar un vínculo saludable con ellos. Es disfrutar de la compañía gracias a las pláticas y el contacto físico.  Las relaciones interpersonales, saludables y estables, aumentan la esperanza de vida; ya que influyen, de cierto modo,  en el funcionamiento óptimo del sistema endocrino, cardiovascular e inmune.
  6. Ejercítate. Actualmente se conocen los múltiples beneficios físicos y emocionales del ejercicio, sin embargo se ha demostrado también que ejercitarse potencializa los procesos cognitivos, como el aprendizaje, la memoria y la creatividad. Además, ayuda a prevenir los efectos del envejecimiento físicos y mentales.
  7. Enfocate en objetivos. Al momento de realizar tareas de manera eficiente, es importante que nos centremos en un objetivo a lograr; de ese modo, evitaremos caer en un desgaste temporal, energético, emocional, físico y mental.

Estas actividades, de acuerdo con los autores de la teoría, nos ayudarán tonificar la musculatura cerebral. En consecuencia, no sólo seremos más eficaces y creativos, sino también nos sentiremos autorealizados y alcanzaremos nuestra propia felicidad.



Nuevo hallazgo: el cerebro femenino es más resistente al envejecimiento

Una probable ventaja natural que ha sorprendido a la neurociencia.

Se sabe que, en el ámbito de la medicina, la distribución del conocimiento no siempre ha sido equitativa. Durante muchos años, los hallazgos médicos se formularon apelando casi exclusivamente a la realidad masculina. En las últimas décadas, esto ha cambiado gracias a descubrimientos que ayudan a acabar con ese sesgo. Uno de éstos es un reciente estudio neurológico publicado en la revista PNAS. En él, se confirma que el cerebro de la mujer es más resistente al envejecimiento que el del hombre. De hecho, le lleva una ventaja de 4 años.

Cuando se trata de funciones cerebrales, las diferencias entre hombres y mujeres son difíciles de comprobar y ponen en duda a más de un científico. Más que una distinción por sexo, se sabe que el cerebro es un órgano tan individual que su estructura casi siempre varía de persona a persona. Teniendo esto en cuenta, ¿cómo sabemos que el cerebro de las mujeres es, en promedio, “más joven”?

 

¿Por qué su cerebro resiste más?

En el artículo que es el resultado de esta investigación realizada por un grupo de científicos norteamericanos, se aclara que este dato se relaciona con los procesos metabólicos del cerebro. Se encontró que las mujeres en buen estado de salud tienen una “edad metabólica” más joven que los hombres de su misma edad. Esto sucede porque los procesos naturales al envejecimiento ocurren de manera más gradual en ellas.

El estudio se llevó a cabo con voluntarios mentalmente saludables, pero la motivación primigenia era saber más acerca de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. Hay varios procesos que provocan un decremento o mantenimiento de la agudeza mental a través de los años, pero entre ellos, la metabolización de la glucosa es de los más importantes.

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National Geographic

Con esto en mente, los neurobiólogos llamaron a voluntarios de ambos sexos, de entre 20 y 82 años. En la juventud, el procesamiento de la glucosa comienza a bajar hasta alcanzar su punto mínimo en edades más avanzadas. Para medir el ritmo en que esto acontece, se usaron técnicas de escaneo cerebral. Una vez recolectados los datos, se utilizó un poco de proyección.

Los científicos introdujeron los hallazgos en un programa que “envejece” el cerebro y predice el aspecto que tendrá en unos años. El hallazgo fue contundente: el cerebro femenino era, en promedio, 4 años más joven que el masculino. El gran misterio es: ¿por qué?

Aún no hay respuesta para esta pregunta. Cualquier motivo hormonal queda descartado, ya que las mujeres mantuvieron la “juventud cerebral” incluso durante la menopausia. Tampoco queda claro qué implica realmente este hallazgo. Por fortuna, un misterio por resolver siempre es una motivación para hacer más ciencia.

Los neurobiólogos ahora se preguntan si este hallazgo puede arrojar luz sobre un posible tratamiento para combatir las enfermedades neurodegenerativas. El horizonte es prometedor, aunque las posibilidades todavía no se conozcan del todo. Una muestra más de que ver por un bien colectivo y abogar por una medicina incluyente tiene consecuencias positivas para la ciencia médica.

 

* Imagen: National Geographic