La situación del agua vista a través de increíbles drones (VIDEO)

El documental Watermark nos muestra el agua del mundo, en sus distintos sistemas, a través de helicópteros drones que filman en altísima resolución.

El filme Watermark promete ser uno de los documentales ambientalistas más finos hasta ahora. Está filmado de manera que la narración sean las locaciones, una tras otra tras otra, que muestran como los humanos usamos el agua del planeta y moldeamos los sistemas. Nos lleva, por ejemplo, a una presa gigante en China, a las fuentes coreografiadas de Las Vegas, a un río contaminado en Bangladesh y a una peregrinación india hacia el Ganges.

El siguiente video narra la historia de cómo y por qué el fotógrafo Burtynsky y la cineasta Jennifer Baichwal hicieron la película a lo largo de cinco años de viajar por el mundo.

 

“Tratamos de crear una experiencia experimental para el público, en la cual están inmersos –por usar una metáfora de agua—en estos momentos existenciales que están sucediendo alrededor del mundo que representan algún tipo de relación con el agua”, apuntó Baichwal en entrevista.

El filme fue posible gracias a los drones (helicópteros a control remoto) que cargaron las cámaras. “En China, la única manera de poder usar un helicóptero es hacer un trato con los militares”, anota Burtynsky. “Toma meses hacer los arreglos, y cuesta un brazo y una pierna”.

Al final, los creadores pudieron capturar paisajes que nunca se habían visto desde ese punto de vista y mucho menos en tan alta resolución. Las imágenes hablan por sí mismas, y ayudan a pensar acerca del futuro de la ausencia de agua en el mundo.

© 2011 Jonathan Leijonhufvud. All Rights Reserved.

“pienso que los filmes que hago son lugares donde no importa de qué lado del espectro estés”, dice Burtynsky. “Si eres religioso o no religioso, si eres rico o pobre, de izquierda o de derecha. No importa realmente. Puedes tomar esto y ahí hay una conversación y algo que todos y cada uno pueden pensar. Este es nuestro hábitat, y esto es lo que hacemos con él”.



Un documental sobre el visionario ecológico y arquitecto Buckminster Fuller

Este filme construye un domo geodésico de la visión del gran Bucky Fuller y cómo resuena hoy en el mundo.

Foto:Bill Ingraham

En el presente vivo en la Tierra y no sé lo que soy. Sé que no soy una categoría. No soy una cosa; un sustantivo. Podría ser un verbo, un proceso evolutivo; una función integral del universo.

Buckminster Fuller

Buckminster Fuller (1895-1982) tuvo, ante todo, una excepcional visión: “hacer que el mundo funcione para el 100% de la humanidad, en el menor tiempo posible, a través de la cooperación espontánea sin ofender a la naturaleza o poner a nadie en desventaja”. Se dedicó a probar que si un hombre planta un semilla que resuene universalmente, puede cambiar el mecanismo del mundo.

Su premisa sigue desenvolviéndose… Pero al margen de que la crítica moderna lo reconozca solamente, o principalmente, por sus domos geodésicos, Fuller ha llegado a convertirse en un mito: una eficiente leyenda que provoca que cuestionemos cómo pensamos el futuro y la humanidad. “Ya no tiene que ser acerca de ti o de mí”, escribió alguna vez. “El solipsismo es innecesario y por ende irracionalizable”. 

Como un homenaje a este gran hombre, el Museo de Arte Moderno de San Francisco comisionó al cineasta Sam Green a realizar un documental en vivo sobre Bucky. La pieza, titulada The Love Song of R. Buckminster Fuller (título que alude a la frustrada voz poética del poema de T.S. Eliot) es en sí un domo geodésico que integra su filosofía, su obra y vida, ambientada por un soundtrack en vivo de la banda estadounidense Yo la tengo, que anteriormente participó en la musicalización de hermosos filmes submarinos de Jean Painlevé.

Green pasó meses en los archivos de la Universidad de Stanford revisando fotos y videos inéditos para formar su pieza multimedia.

Primero estuve cautivado por él como personaje. Era una fascinante mezcla de intensa ambición, impulso, energía, idealismo, pero también era profundamente inseguro y sensible. Lleno de contradicciones y arrugas. Trabajó increíblemente duro: dio clases y viajó y trabajó en proyectos dentro de un inmenso proyecto de 50 años para averiguar si una sola persona podría cambiar el mundo. Fue realmente infatigable. […] Todo de lo que Fuller estaba hablando hace 40 años está completamente vigente ahora. Es impresionante. El mundo realmente lo alcanzó.

The Love Song of R. Buckminster Fuller fue un performance que, además de retomar la envolvente visión de Fuller, animó el formato del cine documental. Unió la espontaneidad de un concierto con la proyección de una película narrada en tiempo real. Algo que aconteció en el presente de los afortunados que estuvieron allí como audiencia y que queda para la posteridad en formato de video.

Puedes conocer más de este documental acá.