La belleza de los jardines verticales: 4 ejemplos para tu casa

La vegetación es feliz cuando crece verticalmente, y los beneficios de tenerla cerca son inmensos. Estas son cuatro maneras en que puedes incluirlos en tu hogar.

Nunca sobra enfatizar que los jardines son una fuente de bienestar, y que no necesitas tener un espacio exterior para cultivar uno y disfrutar de sus beneficios. Los jardines verticales son uno de los mejores inventos botánicos. Y en verdad es fácil y económico implementar uno en cualquier casa.

Aquí te compartimos algunos ejemplos de jardines, y enumeramos sus principales beneficios; pero puedes imaginar el tuyo hecho de cualquier tipo de material, y lo más seguro es que, si tiene suficiente luz, agua y drenaje, funcione.

1. jardín vertical en la fachada de tu casa/departamento:

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Si colocas un jardín vertical en la fachada de tu casa ayudas a escudarla de condiciones climáticas duras y de rayos ultravioleta. Estos jardines también ayudan a insular tu hogar; ayudan a incrementar la eficiencia energética y a aislar el ruido de la calle.

Aquí debes asegurarte de utilizar un material que no se filtre a las paredes de tu casa para que el agua no las dañe. Puedes usar macetas de madera, latas de aluminio o una malla de lona impermeable.

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2. Jardín vertical en el interior de tu casa:

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Como si fueran cuadros en tercera dimensión, los jardines verticales en el interior de una casa añaden un toque estético a cualquier pared. Además, por supuesto, esto ayuda a mejorar increíblemente el aire de tu hogar ya que remueven el dióxido de carbono y absorben contaminantes comunes como el formaldehído, que se encuentra en algunos tintes de alfombra y resinas para pisos.

Este tipo de jardín también puede separar espacios, por ejemplo. Plantados en contenedores con ruedas, se pueden mover alrededor para transformar los espacios como tú quieras. Sólo necesitas colocar una suerte de escalera de madera en una maceta móvil y trepar o colgar las plantas que te gusten.

Ya en estas, quizás sea buena idea buscar el tipo de plantas que más purifican el aire de tu hogar, aquí te compartimos una lista.

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3. Jardín vertical en tu estudio u oficina:

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Se ha comprobado que la vegetación es benéfica para el cerebro. Tener plantas en tu oficina te ayuda a concentrarte más, a ser más creativo y a tener la mente descansada. Esto último se puede explicar mediante la “teoría de restauración de atención”, en la cual se muestra que nuestro cerebro gasta mucha energía en tareas que requieren atención directa. La fatiga mental sólo puede ser regenerada cuando damos un descanso a nuestra atención directa. Dormir puede funcionar, pero cuando estamos despiertos también podemos refrescar la atención directa al cambiar nuestra atención hacia algo indirecto o que no requiera esfuerzo mental. La naturaleza, por supuesto, ofrece este tipo de absorción, una distracción restaurativa.

Esto es más que suficiente para tener plantas al lado de ti mientras trabajas, y mejor aún un jardín vertical que no ocupe espacio de suelo y que funcione como un pedazo de bosque en el cual te puedas refugiar en los momentos de cansancio intelectual o físico.

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4. Jardín vertical comestible en tu cocina:

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Este es quizá el más provechoso de todos los jardines verticales. Podrías reservar una porción de pared en tu cocina para levantar un jardín vertical que contenga todo tipo de verduras y algunas frutas. Puedes plantar desde lechugas y hierbas hasta fresas y tomates; e irlos reemplazando a medida que los consumes.

Una buena manera de construirlos es con materiales reciclados como botellas, botes de leche o latas, mismos que encuentras en la basura de tu cocina.

 

Los jardines verticales, además, requieren menos cuidados de plagas e insectos ya que están más lejos de su alcance y para ti es más fácil revisarlos mientras estas parado. Crecer plantas verticalmente también es beneficioso para las plantas, ya que tienen mayor exposición al sol y a la circulación de aire. Tienden a crecer más verdes y sanas.



Las granjas verticales de LED podrían terminar con el hambre (¿y dejar a millones sin empleo?)

¿Existirá un mercado dispuesto a comprar vegetales de alto costo producidos por robots?

Las granjas verticales en entornos urbanos llevan haciendo ruido desde hace algunos años, pero hasta el momento su implementación a gran escala (paradójicamente) no ha rendido frutos. Sus ventajas parecen numerosas, pero también sus desventajas.

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Pero en el 2017 Plenty entró al mercado, con la promesa de hacer bien lo que otros en el pasado no pudieron.

En esencia, parece que Plenty está haciendo todo bien: cuenta con un financiamiento estimado en unos $200 millones de dólares, sus vegetales ya son usados en restaurantes de fama mundial, apuesta a mejorar el proceso de producción de alimentos con inteligencia artificial automatizada casi por completo y además, al utilizar tecnologías libres de tierras, producirá muchos menos desechos, no utilizará pesticidas y una sola granja puede generar más de 2,250 millones de toneladas de verduras al año.

¿Suena demasiado bien? Tal vez es demasiado bueno para ser verdad. Veamos ambas caras por separado:

 

Lo bueno

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Como dijimos antes, las granjas verticales no son una idea nueva, sino que llevan años en desarrollo. El director general de Plenty, Matt Barnard, es un inversionista y agrónomo que hizo su doctorado en cultivos verticales.

Los cultivos funcionan así: cada granja se sitúa cerca de un centro urbano de alta población; por dentro, está formada por hileras de torres de 7 metros de altura, y a diferencia de los cultivos en anaquel de otros competidores, se utiliza la gravedad para hidratar las plantas de arriba hacia abajo. No se usa ningún tipo de tierra, y las plantas crecen en botellas plásticas recicladas. Toda el agua es recolectada y reciclada.

La iluminación de estos cultivos proviene de poderosas lámparas LED, cuyo costo ha bajado cada vez más en los últimos años, por lo que las emisiones contaminantes también disminuyen. En las instalaciones hay miles de cámaras y sensores infrarrojos que miden parámetros de temperatura, humedad y crecimiento, lo que en el futuro permitirá refinar aún más el proceso y evitar desperdicios.

Sus promotores afirman que pueden crecer cualquier tipo de verduras con este método, excepto las que requieren raíces profundas o que crecen bajo tierra, como las leguminosas, papas o camote; tampoco crecerán árboles frutales. Por ahora se han concentrado en distintas variedades de lechuga, albahaca, kale y hojas de mostaza.

Las instalaciones de Plenty en San Francisco ya cuentan con la certificación orgánica, además de que al abrir plantas en cada ciudad del mundo, también serán locales, por lo que los costos de transporte y almacenamiento se reducirán. Esto sin contar que la compañía planea que los vegetales estén disponibles para los consumidores en cuestión de horas (en lugar de semanas) tras haber sido cosechados, lo que garantiza que lo que comas será sumamente fresco y no habrá pérdida de su valor nutricional. La compañía planea abrir una granja vertical en las afueras de cada ciudad del mundo que cuente con más de 1 millón de habitantes: unas 500, según los estándares actuales de población.

Financieramente, también parece ser un buen negocio: Plenty afirma que puede tener lista una granja vertical en 30 días con un retorno de inversión de 3 a 5 años, en lugar de 20 a 40 años, como las granjas tradicionales.

Según una entrevista con Barnard, la agricultura es un “problema de optimización gigante”, debido a la cantidad de variables que entran en juego: agua, semillas, nutrientes y una gran cadena humana de producción. Los cultivos tradicionales dañan la tierra de muchas maneras, y las cadenas de distribución (en forma de transportes) contaminan y utilizan espacio de almacenamiento.

Para el empresario y agrónomo, Plenty “es [la forma de agricultura] más eficiente en términos de la cantidad de capacidad productiva por dólar invertido. Punto”.

 

Lo no-tan-bueno

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Uno de los inversionistas de Plenty es Jeff Bezos, a quien tal vez recuerdes por ser el fundador de Amazon, y también el hombre más rico del mundo.

Luego de que compañías como PodPonics se declararan en bancarrota en el 2016, la floreciente industria de los cultivos verticales pareció quedar como una promesa fallida, o como un motivo decorativo demasiado costoso en los edificios que los adoptaron.

Por una parte, el costo de instalación de las granjas verticales es altísimo. Empresas como Freight Farms estiman que cada una de sus instalaciones cuesta unos $85 mil dólares, sin contar los costos de ponerla a funcionar. Este monto es mayor que el de las granjas tradicionales, además de que, con el tiempo, el valor de la tierra tiende a aumentar.

Por otro lado, la comida producida por este método también es muy costosa. Se estima que el gasto puede duplicar el del mercado orgánico actual. Claro, seguramente será la mejor lechuga que has probado en tu vida, pero no es viable para cualquier tipo de consumidores.

Otra de las críticas en contra de las granjas verticales es que reemplazan el único insumo gratuito de la agricultura (la luz solar) por lámparas artificiales. Aunque algunas empresas han planteado la posibilidad de usar paneles solares para echar a andar las operaciones, ¿no es un poco contradictorio utilizar energía solar para hacer luz artificial que tiene la misma función que el sol en la fotosíntesis?

 

¿El fin de los granjeros?

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Sin embargo, el problema más grande para crear la utopía de las granjas verticales urbanas recae en el factor humano. Las compañías se dieron cuenta de que para competir en el mercado de la agricultura actual no bastaba con hackear los campos para cultivar verticalmente, sino que gran parte de los cultivos no pueden ser recogidos por máquinas.

No obstante, en San Francisco, Plenty ya utiliza pequeños robots llamados Schleppers, capaces de trasplantar los delicados brotes de un lado a otro, tarea difícil para los humanos, debido a que las torres de plantas están muy cerca unas de otras. El costo de una grúa para que un trabajador realice tareas simples como plantar, inspeccionar, dar mantenimiento o cultivar, se reduce dramáticamente con el uso de Schleppers. A pesar de ahorrar en espacio y potencialmente también en costos de distribución, las granjas verticales necesitan trabajadores: después de todo, esos robots deben ser monitoreados.

Plenty podría darle la vuelta a este problema con el uso de inteligencia artificial capaz de mejorar gracias a las cámaras y sensores instalados, además de recoger la cosecha y almacenar información acerca de cada cultivo para seguir haciéndolos más eficientes en el futuro.

Plenty ha respondido que, si sus planes de abrir granjas verticales cerca de los grandes centros urbanos se hacen realidad, esto no sólo aumentará la disponibilidad de vegetales frescos y libres de pesticidas de manera masiva, sino que también creará cientos de empleos especializados.

El problema, nuevamente, es que la agricultura tradicionalmente ha dado empleo no a cientos, sino a millones de personas en labores poco especializadas y de temporada. Como en revoluciones industriales anteriores, unos pocos operadores regularán las máquinas que harán el trabajo de cientos de trabajadores manuales.

De lo anterior resulta claro que los cultivos verticales no terminarán con la hambruna en el mundo, al menos en un corto plazo. Lo que es posible hacer a este respecto probablemente recae en promover el consumo responsable y evitar el enorme desperdicio de alimentos. Pero los cultivos verticales, como el nuevo mercado de moda, están lejos de desaparecer.

 

Torres verdes operadas por robots

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Y no se trata sólo de Plenty: si esta compañía no fuera exitosa por alguna razón (y vaya que parece blindada contra los fracasos), otras compañías surgirán, y tarde o temprano aparecerá el problema de la automatización para hacerlas eficientes.

A pesar de que las granjas verticales den empleo solamente a personal capacitado, estos profesionales van a requerir un gran esfuerzo de capacitación: no sólo se trata de aprender a cultivar, sino de inventar soluciones a problemas nuevos a medida que se presentan.

Si todos estos problemas se resuelven a tiempo, no cabe duda de que las granjas verticales tienen un increíble potencial para proveernos de alimentos sanos y deliciosos, comenzando por las ciudades; esto no significa que ello no pueda realizarse a escalas más pequeñas, incluso domésticas, lo que podría ayudar a aliviar el hambre a nivel mundial.

Los procesos eficientes harán que la comida esté disponible para más gente a menor costo. Pero el problema de producción de comida se convertirá en un problema laboral y, en última instancia, político. ¿Qué pasará con los empleos de millones de trabajadores agrícolas, de distribuidores, de operadores de maquinaria, de transportistas, que dependen de las condiciones actuales de la agricultura? ¿Cómo van a convertirse en consumidores de los productos generados en las granjas verticales?

Una solución a esto puede ser el ingreso básico universal. La idea es sencilla: si la automatización va a terminar con los trabajos como los conocemos, pero los procesos productivos serán más y más eficientes, cada persona debe tener derecho a recibir una cantidad de dinero periódicamente, para hacer frente a los costos de la vida.



El techo de un camión: ¿El lugar más improbable para un jardín público?

Una de las innovaciones más recientes para expandir el verdor en las ciudades es la de los “jardines fitocinéticos”: jardines que se montan encima de camiones comerciales para sumarse a las áreas verdes urbanas.

Las ciudades han tenido que reinventar el concepto de los jardines y los parques porque el espacio es cada vez más limitado y el oxígeno es más necesario. Así nacieron los jardines verticales, que recuperan paredes baldías y las vuelven pequeños pulmones urbanos, y así nacieron los jardines “fitocinéticos”. Estos últimos son la más reciente innovación en jardinería urbana. Diseñados por el paisajista español Marc Ganen, los Phytokinetic gardens son un sistema ecológico que se monta en los techos de camiones comerciales o privados, y actúan como parte de la expansión de la idea de tener “ciudades verdes”.

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“Si enjardinamos miles de camiones en ciudades como Nueva York, Los Ángeles, Madrid, Tokio, Berlín, Río y Delhi tendremos miles de hectáreas de nuevas áreas verdes. Eso ayudará a reducir el efecto isla de calor e incrementar la vegetación y biodiversidad”, apuntó Ganen.

El jardín fitocinético está hecho de espuma acuapónica montada en una red de acero. Para ayudar a mantener húmeda la superficie, Ganen pone una alfombra de Sedum de pequeñas suculentas hasta arriba, luego añade pequeños arbustos y helechos y una malla protectora. Y lo mejor de todo, riega toda la instalación utilizando los residuos del aire acondicionado del vehículo.

Ganen admite que normalmente las personas son escépticas ante este tipo de ideas, y en este caso creen que el extra peso del jardín será demasiado para los camiones. Sin embargo, Ganen desarma estas críticas asegurando que el peso se puede balancear afuera y adentro, y que uno de los beneficios, además de los ecológicos, es que enfría los camiones 3.5 grados Celsius y les ayuda a ahorrar en costos de aire acondicionado.

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[FastCo.]