Científicos descubren la manera de comer carne sin matar animales

Imagina un mundo en el que puedas comer toda la carne que quieras sin que sea a costa del sufrimiento de los animales.

Para los amantes de la carne que también son amantes de los animales, esta noticia será lo mejor en mucho tiempo. Imaginemos un mundo en el que pudiéramos comer toda la carne que queramos, sin la necesidad de sacrificar a un solo animal.

La idea de carne sintética no es nueva. Por años, las iniciativas de biotecnología han estado tratando de crear carne crecida en laboratorio que pueda llegar a alimentar a toda una población. De hecho, el año pasado, el fundador de Google, Sergey Brin develó una hamburguesa de $333,000 dólares hecha de células de tubos de ensayo. Obviamente ninguno de nosotros podríamos pagar esa cantidad de dinero por una hamburguesa (y si pudiéramos no lo haríamos), pero los investigadores piensan que están en el camino correcto para crecer carne sintética a un nivel local.

Un par de científicos holandeses tienen una propuesta para usar infraestructura agrícola existente para producir carne de laboratorio. Con su modelo, los granjeros podrían criar un pequeño número de ganado; pero en lugar de ser asesinados, estos animales donarían periódicamente sus células madre, que serían reproducidas en masa mediante un bioreactor. “Los cerdos pueden actuar como bancos de células vivas, mientras que nosotros seguiríamos teniendo contacto con los animales y la fuente de nuestro alimento”.

“Aquí, de pronto, tenemos un atisbo de un mundo posible en el cual podríamos tenerlo todo: carne, el final del sufrimiento animal, la compañía de animales y tecnología sencilla cerca de nuestras casas”, escribió Corvan der Weele, uno de los investigadores.

 

labmeat¿Cómo funciona?

Muchas iniciativas de carne sintética tratan de usar productos no animales, pero el modelo de los holandeses no crecería de fibras de carne, sino de células madre que serían replicadas y se les añadiría un enzima para hacer que se unan y se asienten en el fondo. Finalmente, esa sustancia sería presionada en un sólido, molida en un moledor y dividida en filetes. El proceso de un mes podría alimentar a alrededor de 2,500 personas.

Al parecer esta carne tendría un sabor idéntico a la carne natural.

 

Por qué es tan importante:

Mientras que la carne de tubo de ensayo podría parecer una opción más atractiva para vegetarianos y veganos que la carne de animal sacrificado, esta opción también ayuda a nivel ecológico y de sustentabilidad.

Nuestro métodos actuales de producción de ganado son poco eficientes: los animales necesitan una cantidad inmensa de agua, a veces contaminan ríos con desechos y contribuyen a casi el 15% de las emisiones de gas invernadero del planeta. Tratar de proveer suficiente carne para alimentar a 7 billones de personas es complicado, y solo se pondrá peor cada vez. Se espera que la demanda de carne se duplique en los próximos 40 años.

La carne crecida en laboratorio, entonces, es una gran opción medioambiental y consiente. De acuerdo a un estudio independiente, la carne de laboratorio usa 45% menos energía que la cría de ganado; produce 96% menos emisiones de gas invernadero y requiere 99% menos espacio de tierra. Esperemos que esta propuesta tenga oportunidad de ver la luz en poco tiempo.



El turismo de masas pintado de verde en Holbox

A un paso de la transición de gobierno, ahora más que nunca es necesario evitar estos errores al momento de modificar espacios naturales para el turismo.

* Por: Luis Damián McAnally Armijo

 

El turismo es una actividad que se ha visto como la alternativa no extractiva para el desarrollo en muchas partes del mundo. México no ha sido la excepción. Conforme la idea del desarrollo sostenible fue permeando en el discurso de la política mexicana, el ecoturismo o turismo de naturaleza ha ido ganando terreno dentro de las actividades económicas de distintas regiones. El estado de Quintana Roo es un claro ejemplo.

Conforme el turismo de masas o de enclaves como el impulsado en Cancún perdía atractivo, fue necesario encontrar nuevos espacios que atendieran a las nuevas tendencias turísticas globales. Turismo de aventura, turismo alternativo, turismo sustentable, ecoturismo… Muchas ideas sobre cómo debía ser el turismo fueron adoptadas y las Áreas Naturales Protegidas brindaban los espacios ideales para satisfacer esta nueva demanda (Durand, 2014; Eagles, McCool y Haynes, 2003; González-Luna y Vázquez-Toriz, 2016; Guzmán, Figueroa y Durand, 2013; López-Santillán, 2015a; Murray, 2005).

salvemos holbox

En los 1990 y principios de los 2000 muchas áreas protegidas en Quintana Roo comenzaron a turistificarse (como es el caso Xcalak) y algunas fueron incluso creadas en un intento de regular el turismo ya existente en la zona (como el caso de Puerto Morelos) (Murray, 2005). Este también fue el caso del Área de Protección de Flora y Fauna Yum  Balam (APFFYB). Esta área protegida decretada en 1994 se encuentra en un “hotspot” de biodiversidad. La zona es visitada por gran número de aves migratorias, es zona de anidación de varias especies de tortugas marinas, tiene importantes humedales y zonas de manglar, etc. Dentro del APFFYB se encuentran las poblaciones de Solferino, Chiquilá y Holbox, pertenecientes al municipio de Lázaro Cárdenas (Berlanga y Faust, 2007).

La isla de Holbox ha sido la zona turística dentro del APFFYB por excelencia y en los últimos años ha sido promocionada intensamente como destino turístico a nivel nacional e internacional. Los esfuerzos iniciales para el decreto involucraron a distintas organizaciones civiles e instituciones académicas, así como a las poblaciones. Originalmente, el decreto del APFFYB buscaba desarrollar el turismo de forma sostenible, con base en el manejo comunitario (Berlanga y Faust, 2007).

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Todo parecía indicar que esta nueva Área Natural Protegida tendría una gobernanza basada en ideas como la democracia deliberativa, tal como expone Cohen (2013), pero cuando el área fue decretada cualquier mención sobre el manejo comunitario fue omitida (Berlanga y Faust, 2007). El turismo creció en Holbox en los años subsecuentes al decreto con actividades como avistamiento de aves, tours a islas cercanas y el nado con tiburón ballena.

La propiedad de la tierra en Holbox es ejidal. Hasta antes del decreto del Área Protegida la relación de la comunidad con su tierra había sido determinada por la actividad pesquera, las fiestas locales y las costumbres propias de la comunidad. Debido a la llegada del turismo, aunado a la reforma del artículo 27 constitucional en 1992, la comunidad holboxeña sufrió un cambio radical en su relación con la isla (López-Santillán, 2015a). Las tierras se parcelaron y la playa se volvió una mina de oro. Diversos hoteles comenzaron a aparecer en las costas de Holbox. El mercado de tierras en la isla ha causado controversia dentro de la comunidad y ha erosionado fuertemente el tejido social, ha individualizado la colectividad que previamente dominaba el hacer y sentir de los holboxeños.  

La historia del APFFYB ha estado llena de omisiones gubernamentales y hoy en día, 23 años después del decreto, el APFFYB permanece sin un plan de manejo. La isla es manejada para satisfacer el mercado turístico y el gobierno estatal y municipal se han convertido en facilitadores de este fenómeno, cosa común en el turismo (González-Luna y Vázquez-Toriz, 2016). Se ha optado por una estrategia de conservación neoliberal en donde el dinero rige lo que se hace y lo que no, y la tierra debe venderse para ser conservada (Durand, 2014; Guzmán et al., 2013; López-Santillán, 2015b).

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Milenio

El dilema social que expone Cárdenas (2009) es evidente en Holbox: los intereses individuales se encuentran alienados de los intereses colectivos. El beneficio a corto plazo de la venta de tierras ha cegado a muchos y puesto en riesgo la estabilidad económica de otros, formando élites que han acaparado los beneficios económicos del turismo. La cohesión social tan importante para la organización colectiva (Kieffer, 2016) se encuentra debilitada debido a esto, por lo que la actividad colectiva hoy en día es difícil.

Otros problemas sociales típicos del turismo (Cañada, 2016; Eagles et al., 2003; Palafox-Muñoz, 2016) también se han hecho presentes: cada día el robo de bicicletas, cámaras y celulares es más frecuente, la pesca se ha ido abandonando poco a poco a favor de las actividades turísticas, algunas fiestas locales se han mercantilizado y comienzan a perderse, los empleos creados a los que pueden acceder las comunidades de la zona son precarios y la comunidad original de holboxeños se encuentra dividida. La idea de una gobernanza ambiental comunitaria parece ahora lejana.

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El Universal

Los problemas ambientales que acarrea el turismo de masas (Cañada y Gascón, 2006; Eagles et al., 2003) no tardaron en llegar. Las playas que en Internet se venden como un destino virgen se encuentran llenas de basura. Las aves cada vez se ubican en zonas más alejadas. Las calles de arena que tanto encanto le daban a Holbox están ahora compactadas y llenas de charcos en donde la lluvia se mezcla con aguas negras. Los lancheros turísticos tienen que ir año con año más lejos para encontrar tiburón ballena. Se ha perdido gran extensión de manglar que ha sido sustituido por hoteles y casas lujosas y el cielo estrellado que dominaba las noches de Holbox ha sido invisibilizado por las luces del pueblo.

En conclusión, sin un cambio en la forma de gobernanza en esta Área Natural Protegida pronto los motivos que incentivaron su creación podrían desaparecer, y con ellos la pequeña gran mina de oro. Hasta ahora, parece sólo otra playa bonita a punto de convertirse en el nuevo Cancún, con toda la desigualdad y destrucción que eso conlleva. El pasado 27 de septiembre el Twitter de la CONANP se llenó de propaganda del Día Mundial del Turismo. Fotografías de escenarios prístinos y actividades como paseos en kayak alimentan el imaginario de que el turismo sostenible es posible; no obstante, ejemplos como el de Holbox son desalentadores.

 

Bibliografía:

Berlanga, M. y Faust, B. B. (2007). We Thought We Wanted a Reserve: One Community’s Disillusionment with Government Conservation Management. Conservation and Society, 5(4): 450–477.

Cañada, E. (2016). Implicaciones socioambientales de la construcción del espacio turístico. Ecología Política: Cuadernos de Debate Internacional, 2016(52): 12–16.

Cañada, E. y Gascón, J. (2006). Turismo y Desarrollo: Herramientas para una mirada crítica (1ra Ed.). Managua, Nicaragua: Enlace.

Cárdenas-Campo, J. C. (2009). Dilemas de lo colectivo: Instituciones, pobreza y cooperación en el manejo local de los recursos de uso común (1ra ed.). Bogotá, Colombia: Ediciones Uniandes.

Cohen, M. A. (2013). Democracia deliberativa y gobernanza ambiental: ¿conceptos transversales de una nueva democracia ecológica? Sociológica, 28(80): 73–122.

Durand, L. (2014). ¿Todos ganan? Neoliberalismo, naturaleza y conservación en México. Sociológica, 29(82): 183–223.

Eagles, P. F. J., McCool, S. F. y Haynes, C. D. (2003). Turismo sostenible en áreas protegidas: Directrices de planificación y gestión. Madrid, España: Organización Mundial del Turismo, Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y IUCN.

González-Luna, L. A. y Vázquez-Toriz, R. (2016). Megaproyectos turísticos y ecoturísticos: Del despojo al cercamiento de bienes comunes de comunidades rurales en México. Ecología Política: Cuadernos de Debate Internacional, 2016(52): 57–61.

Guzmán, M. G., Figueroa, F. y Durand, L. (2013). Ecología política y ecoturismo en México: reflexiones desde la huasteca potosina y la selva lacandona. En: Guzmán Mauricio y Diego Juárez (eds.) En busca del ecoturismo. Casos y experiencias del turismo sustentable en México, Costa Rica, Brasil y Australia. México: EÓN-El Colegio de San Luis, A.C.

Kieffer, M. (2016). La cohesión social: Elementos de análisis comparativo de dos iniciativas de Turismo Rural Comunitario en Chiapas, México. Ecología Política: Cuadernos de Debate Internacional, 2016(52): 69–72.

López-Santillán, Á. A. (2015a). Desarrollo sustentable y turismo de naturaleza: reevaluación y acción colectiva en torno a recursos comunes en Holbox, México. Otra Economía, 9(17): 187–198. https://doi.org/10.4013/otra.2015.917.07.

López-Santillán, Á. A. (2015b). Turismo y desarrollo sustentable en áreas protegidas o sobre los “nuevos”contrasentidos para la producción y el marasmo en el ámbito rural. Desacatos, 47(2015): 36–57.

Murray, G. D. (2005). Multifaceted measures of success in two mexican marine protected areas. Society & Natural Resources, 18, 889–905. https://doi.org/10.1080/08941920500248814.

Palafox-Muñoz, A. (2016). Turismo e imperialismo ecológico: El capital y su dinámica de expansión. Ecología Política: Cuadernos de Debate Internacional, 2016(52): 18–25.

México Sostenible
Autor: México Sostenible
Somos una organización de jóvenes comprometidos con la conservación de la riqueza natural y cultural del país. Integramos un equipo interdisciplinario capaz de analizar diferentes temas de la agenda ambiental, con el fin de generar acciones para fortalecer la capacidad de adaptación de las sociedades frente al cambio climático e incentivar su desarrollo sostenible.


Este hombre afirma que encontró la manera de preservar la biosfera comiendo carne

Sin embargo los estudios en que se basó Savory no contienen nombres ni han sido formalmente comprobados.

Hace un año, Allan Savory, pionero ecologista, dio a conocer al mundo su técnica milagrosa para reconciliar nuestra insaciable demanda de carne con la necesidad de salvar al planeta. En una plática en TED talk, él proponía que el consumo de carne podría realmente salvar a la biosfera. 

 

En su declaración, Savory expone apasionadamente imágenes del antes y después de la transformación de su técnica, reafirmando que él revirtió la desertificación del suelo al aumentar el número de ganado y cabras al 400 por ciento, haciéndolas pastar en pequeñas áreas para que vivan eventualmente ahí. De modo que, según él, las pezuñas de los animales rompen con el ciclo de la desertificación, estimulando a las plantas a crecer. Asimismo, el revestimiento de la vegetación produciría una manta que aseguraría la absorción acuífera del suelo. Por consiguiente, se eliminaría gran parte del carbono de la atmósfera, evitando el cambio climático y recreando numerosas áreas verdes para el bienestar de nuestros hijos, de sus hijos y de toda la humanidad… Todo esto con la posibilidad de consumir vastas cantidades de carne. 

¿O no?

Tras una investigación acerca de los estudios, pruebas y experimentos en relación con el Holistic management, la técnica de Savory, se encontró que desgraciadamente sus declaraciones no contaban con evidencia empírica ni apoyo experimental para afirmar su eficacia. Los estudios en que se basó Savory no contienen nombres ni han sido formalmente comprobados. 

De acuerdo con Agricultural Systems, International Journal of Biodiversity y RealClimate.org, las declaraciones de Savory son erróneas al afirmar que el holistic management puede reducir las emisiones de gas a niveles anteriores de la época industrial. Para RealClimate.org y la ciencia, “esto es irracional”. Además que realmente generan un efecto opuesto al declarado: en términos de emisiones de gases invernadero, el pastoreo intensivo del ganado puede empeorar la situación (que si se concentraran en áreas de engorda). 

Por consiguiente, necesitamos tomar atención a aquello en lo leemos en internet, en lo que creemos y consideramos cierto (aún cuando si hay base científica que lo compruebe). Por consiguiente, nuestra capacidad de razonar y actuar en pos a un bien común es la que podrá mejorar el transcurso de nuestra vida.