Auroras boreales y astros comulgan en un precioso timelapse (VIDEO)

El movimiento de los astros y el de las auroras boreales entran en comunión con los cielos de Alaska como sincrético lienzo: la simbiosis como el discurso más hermoso.

Hace poco jugamos con la posibilidad de que el reflejo de auroras boreales sobre lagos sea el más sublime espectáculo natural. Evidentemente se trataba de una interrogante emocional y no de un ejercicio de precisión, incluso sabiendo que uno de los aspectos más encantadores de la naturaleza es que ella, como respuesta, está más allá de cualquier pregunta que podamos construir desde la razón.

Pero en todo caso aquí tenemos un nuevo candidato, también asociado con las auroras boreales, que bien podría calificar entre lo más soberbio de la estética natural. Se trata de un timelapse que combina la fecundidad cromática propia de las auroras, con el sacro circuito que traza el movimiento de las estrellas –la perfección del camino sublimado.

A lo largo de tres minutos, “Technicolour Alaska” no solo muestra la excitada procesión de las auras boreales peinando los cielos septentrionales, sino que en algún punto este recorrido se transforma en un lienzo dinámico, multicolorido, sobre el cual se imprime, también en movimiento, el paso de los astros.

Y tal vez la lección más linda que esta cátedra de hiperestética nos deja, es que algunas de las más grandes delicias ocurren justo cuando dos seres o fuerzas –que a la vez son todos los seres y todas las fuerzas– se conjugan para entrar en comunión. En este caso la ruta astral y la aurora boreal.

* Aquí una breve guía multimedia sobre auroras boreales 

Twitter del autor: @ParadoxeParadis 

Javier Barros del Villar
Autor: Javier Barros del Villar
Editor digital. Toma té y vive parte del tiempo en las montañas.


Descubren nuevo tipo de aurora boreal (y nosotros estamos encantados)

Descubren un nuevo tipo de aurora boreal en Canadá; se llama Steve, y consiste en largas cintas de luz morada y verde que atraviesan el cielo.

Un grupo de observadores canadienses ha hecho un precioso regalo al mundo: ubicar un nuevo tipo de aurora boreal. Sin duda este fenómeno lumínico, las auroras, se encuentra entre los espectáculos más arrobadores con que la naturaleza nos convida. Por eso, enriquecer el acervo de “formatos” de auroras es tan grata noticia. 

Los astroentusiastas canadienses han llamado a esta nueva aurora “Steve”. La diferencia respecto a los tipos de auroras ya conocidos consiste en que esta tiene la forma de afiladas cintas con tonos morados y verdes que corren de este a oeste, y se manifiestan en latitudes más cerca del ecuador (generalmente, las auroras boreales se pintan en los cielos muy al norte del planeta).

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Al parecer, la aurora Steve ocurre a causa de “ríos” de partículas cargadas eléctricamente que surcan la atmósfera superior (los cuales, hasta ahora, se pensaba que eran imperceptibles al ojo humano). 

Las auroras boreales se gestan a partir de la interacción entre vientos solares, campos magnéticos y corrientes eléctricas. Esta confluencia de fuerzas naturales deriva en un espectáculo cuya hermosura ha encandilado al ser humano desde hace varios siglos. 

Hoy la belleza natural está de fiesta gracias a este nuevo miembro del interminable archivo de maravillas que tiene para nosotros. Celebrémoslo disfrutando de estas imágenes:



Estos son los pilares de luz que sostienen la bóveda celeste

Esta ilusión óptica es una de las más hermosas que podemos apreciar en la atmósfera.

Los hermosos pilares de luz que suelen aparecer en las regiones árticas lucen como una suerte de cristal, tan sólido que parece capaz de sostener toda la bóveda celeste. Pero estos pilares no son sino una ilusión óptica provocada por cristales de hielo: uno de esos fenómenos cuyo origen pareciera grandilocuente y termina siendo inesperado.

El bello espectáculo climático que generan estos cristales puede ser visto en las regiones del norte cercanas al Ártico. Aunque recientemente pudieron ser observadas incluso al sur de Estados Unidos, en Ohio, debido a las bajas temperaturas.

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Y es que para que se presenten los pilares de luz se requiere de los más fríos climas y de extremas nevadas, pues son los pequeños cristales del hielo que flotan en la atmósfera lo que los provoca. En ellos se refleja la luz, misma que puede provenir de la luna, el sol o incluso de una ciudad. Cada pilar es así, el reflejo colectivo de cientos de estos cristales que juntos forman el famoso halo vertical.

Pueden ser vistos también de día, formando una ilusión que sin duda genera otras emociones, pero que es igual de impresionante: como si el sol se hubiese difuminado en el cenit. Esto ocurre por los mismos cristales de hielo, pero estos pilares de sol están en realidad a cientos de kilómetros de distancia; lo que los hace visibles es que tanto la fuente de luz como el espectador se encuentren ambos a la mitad de donde se encuentran los cristales reflejantes.

En ocasiones el origen de la luz hace que los pilares se vean más bien como un cósmico candelabro, pues cuando los cristales están más alto en la atmósfera, o la fuente de luz está más cercana, aparecen como si estuvieran directamente sobre la cabeza del espectador.

¿Ya los conocías? Te dejamos aquí unas fotos inspiradoras de este fenómeno alrededor del mundo.

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*Imágenes: 1) flickr do1, touch1; 2) Wikpidecia CC; 3) Vincent Brady; 4) Terho Mäkelä Finlandia; 5) Mike Vielhaber; 6) Mike Reva; 7) Greg Tomaszewicz