“La era de los combustibles fósiles debe terminar”: Neil Young

El legendario músico canadiense acude a una protesta en Washington DC y clama por una rápida muerte a la era de los hidrocarburos.

Uno de los mayores males que enfrenta hoy la humanidad es nuestra dependencia frente a los combustibles fósiles. El abuso de este recurso no solo ha provocado profundos daños al medio ambiente, también ha detonado sombrías agendas políticas y financieras, originando guerras por el petróleo e innumerables injusticias alrededor del mundo.

En el marco de una protesta contra un gasoducto de Keystone XL, en Washington DC, Neil Young participó con un breve y tajante discurso, advirtiendo sobre la urgencia de terminar el capítulo de combustibles fósiles:

Todos somos hijos de la Madre Tierra, y estoy aquí por que siento que estamos todos amenazados por lo que está sucediendo en el planeta. Estamos bajo amenaza. Siento que la era del combustible fósil está terminando. Esta viviendo sus últimos respiros y nosotros debemos seguir empujando. Debemos frenar este gasoducto que conducirá este nocivo combustible desde la cola de la serpiente, en Canadá, hasta la cabeza de la serpiente, en Texas.

 A pesar de los monumentales intereses que existen detrás del llamado “oro negro”, la urgencia por deshacernos del petróleo y reemplazarlo a la brevedad por combustibles alternativos, es uno de los mayores retos que la humanidad tendrá que resolver ya.



Lo que las nutrias nos pueden enseñar sobre los derrames petroleros

25 años después del derrame Exxon Valdez, uno de los peores accidentes petroleros de la historia, el ecosistema natural de la zona sigue luchando por recuperarse y por reclamar el espacio como suyo.

En 1989 un buque petrolero de Exxon Valdez derramó 30,000,000 galones de petróleo en Prince William Sound, Alaska. El estrecho era el de hogar de miles de nutrias marinas y presumía un ecosistema diverso; sin embargo todo cambió después del derrame —los voluntarios de emergencia recuperaron más de mil cadáveres de mamíferos marinos y se estima que cerca de 3,000 nutrias murieron de inmediato.

Todavía una década después las nutrias se negaban a regresar a las zonas que habían sido afectadas por el derrame. Un estudio federal que siguió la recuperación del ecosistema después del suceso, determinó que las nutrias no podrían sobrevivir en la zona aun si aparentemente ya no había residuos en la superficie porque el fondo del mar estaba cubierto con un sedimento nocivo. Es en el fondo donde se encuentran las almejas que las nutrias consumen.

Además de poner en peligro el alimento de las nutrias, el derramé las afecto directamente al cubrirlas con petróleo. El pelaje de las nutrias es grueso e aislante, una vez que el pelaje está cubierto de petróleo pierde sus propiedades y no las protege del frío del agua; además, una nutria cubierta de una sustancia nociva debe acicalarse y, al hacerlo, consume la misma sustancia.

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De acuerdo al estudio no fue sino hasta el 2009 que la población de nutrias alcanzó el número que tenía antes del derrame. “Una de las lecciones que podemos aprender de esto es que los efectos crónicos del petróleo en el medio ambiente pueden persistir por décadas”, apuntó la autora principal de estudio, Brenda Ballachey.

Este  descuido, nos recuerda exactamente cuan nocivo puede ser el petróleo y nos advierte que debemos cambiar los métodos de extracción y mejorar la manera en que lo transportamos.

 



El futuro de la transportación: carreteras solares y energía renovable para automóviles

Dos innovadoras propuestas que nos ofrecen enfoques alternativos al uso de carreteras y a los automóviles, que además crean y emplean exclusivamente energía renovable.

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Actualmente las carreteras están hechas principalmente a base de asfalto, que a su vez es un producto sólido del petróleo. La rapidez con la actualmente estamos utilizando y quemando nuestras reservas de crudo es dudable que en cincuenta años tengamos suficiente para seguir tapizando nuestras calles y carreteras con él.

Dos innovadores proyectos nos presentan propuestas alternativas que no solo buscan cubrir las carreteras del mundo sino utilizar la energía que actualmente desperdician. Parece difícil visualizar que las carreteras del mundo puedan ser utilizadas como una fuente de energía, pero lo son. Una carretera básicamente es  un tramo enorme que no hace más que recibir luz del sol y calor todo el día para después perderlo durante la noche.

La primera propuesta Solar Roadways busca aprovechar la energía que las carreteras reciben y aprovecharla. Los creadores Julie y Scott Brusaw idearon un método para aprovechar la luz solar de las carreteras utilizando paneles solares y placas de vidrio. A pesar de que generalmente asociamos el vidrio con la fragilidad, los creadores de Solar Roadways explican de una manera muy elocuente que el material es capaz de resistir el peso y presión de camiones de 18 ruedas. Las ventajas que ofrece la utilización de vidrio, son que se puede manufacturar para que sea más resistente que el hierro, ya sabemos cómo arreglarlo, cómo protegerlo de daños y cómo reducir costos de manufactura.

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La primera propuesta es particularmente innovadora porque sugiere la creación de carreteras que eventualmente pagaran por su costo y adicionalmente aportaran a la economía con la creación de energía renovable.

La segunda propuesta es de Wave (Wireless Advanced Vehicle Electrification) cuya meta es lograr que la circulación de autobuses eléctricos sea más barata que aquellos con diesel o gas natural, sin estar conectados a cables de ningún tipo.  Por el momento ese tipo de autobús sólo puede recargar energía en la base, lo que significa que tienen que cargar con muchas baterías recargables lo que los hace ineficientes, pesados y costosos.

Lo que el equipo de Wave busca hacer es transmitir la energía sin cables a través de inducción magnética. La solución que ofrecen es simplemente genial: instalar un equipo de recepción de ondas inductoras en la parte de abajo del autobús y luego instalar varios equipos de transferencia magnética inductora en paradas de autobuses. Así cuando el autobús se detiene a recoger a los pasajeros se cargará a través del equipo sin cables. En pocas palabras, menos baterías, menos peso y más barato. El problema principal (que Solar Roadways puede solucionar) es conseguir energía para el equipo que hace la carga de energía en las paradas.

No es difícil imaginar un mundo utópico en el futuro en el cual nuestras carreteras estarán hechas de paneles solares recubiertos de vidrio. Nuestros autos se moverán con la energía renovable del sol y las baterías se cargaran con la energía producida por nuestras calles y carreteras. Los gobiernos del pasado retaron a la razón y soñaron con la construcción de puentes enormes en la década de los treinta y rascacielos en la década de los cincuenta. Ahora nos toca soñar con carreteras solares y carros con energía renovable.

[Co.Exist]