Increíbles fotografías del mundo de los insectos

Seruyan es uno de los pocos fotógrafos que, gracias a su habilidad por el detalle, impacta con la mezcla de la belleza y fantasía de una realidad como la naturaleza. Les compartimos el resultado de su arte.

Aunque muchas personas sufrimos al ver un insecto en frente de nosotros, hay quienes optan por respetarlos y admirarlos. Por ello, diversos entomólogos han llegado observar y estudiar la forma y vida de estos pequeños artrópodos. Incluso, se llega a calcular que por cada ser humano, existen 200 millones de estos pequeños.

Gracias a esta fascinación, se ha descubierto que existen los insectos herbívoros, carnívoros y carroñeros; que contienen un alto nivel de proteínas y diversos minerales saludables para la salud de los humanos; que juegan un papel primordial en el ciclo de la vida: son los principales  depredadores de otros invertebrados y de ciertas plagas, eliminando gran porcentaje de materia orgánica. Sin embargo, dada su abundancia en el planeta, se han considerado como un grupo nocivo en relación con numerosas cosechas y con el origen de enfermedades humanas.

Por el otro lado, gracias a audaces fotógrafos como Nordin Seruyan, hemos podido observar de cerca la vida privada de estos pequeños. Autoconsiderado como “fotógrafo amateur”, Seruyan revela un mundo que, por aprendizaje o miedo, los humanos tendemos a ignorar a través de la técnica macrofotográfica.

Sus fotografías develan la fascinante y la temeraria vida de algunos insectos del sudeste asiático: los mantises haciéndose paso por la selva de céspedes, las acrobacias intrépidas de las arañas, la danza delicada de las libélulas y la paciencia de los caracoles. Seruyan es uno de los pocos fotógrafos que, gracias a su habilidad por el detalle, impacta con la mezcla de la belleza y fantasía de una realidad como la naturaleza. Les compartimos el resultado de su arte.

 



Lisérgicos detalles de insectos capturados con un microscopio de escaneo láser (FOTOS)

En esta exquisita selección de detalles naturales el autor nos comparte los más alucinantes retratos de insectos que hayas visto.

Igor Siwanowicz tiene dos paciones: la neurobiología y la entomología. Nada más inesperado (y hermoso) que trasladar estas dos disciplinas al ámbito del arte. De ahí que su serie fotográfica incluya a insectos, pero observados desde la lente microscópica de un escaneo láser. 

Siwanowicz trabaja como neurobiólogo en el Instituto Médico Howard Hughes, pero al mismo tiempo es un artista, cuya fascinación por los pequeños detalles de la naturaleza, se ha vuelto una herramienta fotográfica de gran alcance. Y nos referimos a gran alcance microscópico, pues aunque no siempre se piense, el universo molecular es tan complejo y abismal como el cosmos. 

Pero tal vez la belleza de sus fotografías no implica solo el asombro por los detalles. Estas tomas nos abren los ojos para entender hasta qué punto deberíamos cuestionar la realidad que colectivamente hemos pactado mirar. Porque si bien es claro en el trabajo de Siwanowicz, el planeta no es visualmente como pensamos; una serie de percepciones infinitas e información codificada pueden encontrarse ahí, en secreto para el ojo humano.  

En esta exquisita selección de detalles naturales, realizadas con un microscopio de escaneo láser, el autor nos comparte retratos de diferentes insectos; por ejemplo, se puede notar cómo las antenas de una polilla parecen dibujar la estructura de un árbol; el fascinante surrealismo que rodea a la figura de la oruga, desde este plano; los inesperados colores ocultos en un escarbar, una araña o una larva y poco más: los fractales inmersos en el mundo de una espora o de una planta del tipo Utricularia…



Oficialmente, ya se están cultivando insectos para alimentación en países desarrollados

Granjas pequeñas que crecen y abastecen de insectos a restaurantes de la zona.

Foto: Karen Bleier/AFP

En algunas partes del mundo la ingesta de insectos ha sido milenaria, parte ineludible de la gastronomía local (se calcula que actualmente hasta 2 mil millones de personas los consumen). Una delicia que, sin embargo, en otras partes del mundo pareciera una aberración. Aún así, las propiedades proteínicas de los insectos podrían ser el argumento base para asegurar una dieta balanceada en un futuro sin implicaciones tan devastadores para el medio ambiente.

Lo que antes sonaba terrorífico para muchos pinta para ser una realidad. Los insectos podrían ser el alimento del futuro. Lo anterior se confirma cuando aparecen cada vez más establecimientos que hacen su propia granja de insectos para integrarlos en sus menús. Lo que habría sido considerado hace unos años como un negocio destinado a la agonía ha probado ser una alternativa con un mercado en crecimiento.

Uno de estos casos sucede en Colorado, a unas pocas millas de Denver, en la granja conocida como Rocky Mountain Micro Ranch fundada por Wendy Lu McGill.

Las vacas necesitan 22 mil veces más cantidad de agua para proveer de la misma cantidad de carne que los insectos, dice Lu McGill.

Si consideramos que el consumo de carne implica el 70% de las emisiones de carbono que arrojamos a la atmósfera, encontramos que este es, presumiblemente, el principal problema medioambiental que enfrentamos, mayor que el uso de los automóviles.

Así, el cultivo de insectos podría ser una alternativa, que, de hecho, está probando sus crecimiento. ¿Quién habría imaginado hace unos años una granja estadounidense que abastecería de insectos a restaurantes de hamburguesas?

[Psmag]