7 estrategias naturales para evitar las plagas en el jardín

¿Te imaginas disfrutar de un platillo con alimentos hechos en la comodidad e higiene de tu hogar? Para lograrlo se necesita un poco de cuidado para evitar que surjan plagas o infecciones.

Seas jardinero experto o no, la primavera es la época ideal para cumplir el propósito de plantar un huerto o darle vida a los arbustos de invierno. Es la oportunidad para disfrutar en un futuro de las frutas, verduras y especias que habremos cultivado: jitomates, limones, manzanas, fresas, higos, albahacas, tomillo, perejil, cebollín, hierbabuena, orégano, menta, epazote, y sin fin de productos naturales.

¿Te imaginas disfrutar de un platillo con alimentos hechos en la comodidad e higiene de tu hogar?  Para lograrlo se necesita un poco de cuidado para evitar que surjan plagas o infecciones. Por lo que te compartimos siete estrategias naturales (sin la necesidad de ningún químico) que te ayudarán a mantener saludable tus cultivos.

1) Cultiva aquellas plantas difíciles infectarse. Al investigar a fondo, descubrirás que existen diversas especies que actúan como repelente natural contra insectos. Por consiguiente, sin la necesidad de levantar un dedo, podrás mantener sano y salvo tu huerto. Por ejemplo, cultivar cerca la albahaca  y el jitomate ahuyentarán insectos como los tisanópteros, moscas y mosquitos; las cebollas y el ajo, áfidos, murciélagos y escarabajos; el tomillo, gusanos, nepetas, curculionoideos, hormigas; las petunias, a los gusanos de los jitomates.

2) La rotación de los cultivos se trata de saber dónde y cuándo plantar ciertas semillas. Durante el invierno, muchas plagas pueden germinarse en el suelo; por lo que, para primavera, emergen produciendo estragos. Para evitar que las plantas se infecten, cámbialas constantemente de lugar; así, también, ayudarás a potencializar los nutrimentos del suelo. Un suelo limpio y sano siempre potencializará el crecimiento de nuevas plantas.

Guía-de-Jardinería-Que-es-mezcla-para-macetas
3) Atrae insectos beneficiosos para las plantas, como las mariquitas (o catarinas), libélulas, avispas parasitarias. Este tipo de animales ayuda a controlar la proliferación de áfidos, cicadélidos y gusanos.

4) Desecha las áreas débiles o infectadas. Remueve esas áreas de la planta con el fin de prevenir su propagación.
Forma una cerca que proteja al cultivo de merodeadores de cuatro patas: conejos, perros, ciervos, coyotes, etcétera.

5) Ensúciate las manos. En ocasiones es necesario ponerse un par de guantes y pasar un tiempo inspeccionando posibles problemas, arrancando las raíces dañadas, removiendo insectos visiblemente nocivos, entre otras opciones.

6) Poda las plantas. Los arbustos deben ser podados después de la floración, ya sea aquellos que florecen a principios o finales de la primavera.

7) Recordemos que cada planta adquiere diferentes tratos, por lo que el reto se convierte en estar al tanto de posibles problemas; es decir, de identificar las causas de una plaga y aplicar las estrategias apropiadas para el bienestar del cultivo. ¿Qué otras estrategias conoces?



Sembrar nuevos hábitos es como el arte de la jardinería

Pareciera imposible lograr que un nuevo hábito florezca y perdure, pero con o sin inspiración, no te rindas; puedes utilizar la metáfora de la jardinería para empezar por sembrarlos.

Despiertas una mañana radiante con una motivación apasionada para empezar nuevas cosas, pero antes de que termine la semana decayó tu entusiasmo por completo. ¿Te ha pasado? A todos; por eso, no deberías rendirte. Inculcarnos nuevos hábitos es como el arte de la jardinería. No basta con tener la semilla: si no estás fijando un propósito en la colocación, perderás muchas semillas buenas; si sólo arrojas semillas en una pila aleatoria de tierra, estás dejando que la suerte te dé sólo un par de plantas decentes.

 

La motivación es voluble

jardineria-nuevos-habitos-como-cultivar-motivacion
Fotografía: Sanja Marusic

A veces parece imposible lograr que un nuevo hábito perdure. Desanimarse puede ser una manera de justificarse; mantener la motivación propia es la verdadera “maña”, el arte que requiere este asunto.

Quieres evolucionar, ponerte aprueba, actualizarte, aprender… desaprender vicios o arrancarte malos hábitos; es decir, te mueve el propósito de crecer. Para ello te has inscrito en clases de idiomas nórdicos, un curso de cocina toscana, un taller de dibujo, un curso sobre historia del arte, un club de bici de montaña, o de plano, comenzar una nueva carrera en una universidad extranjera.

 

Momentos rutinarios de un hombre heroico o una mujer épica

jardineria-nuevos-habitos-como-cultivar-motivacion

El día 1, en tu nuevo plan te sientes un hombre heroico, una mujer épica. A veces, antes de la segunda sesión, de la semana 3 de tu plan maestro de nuevos alcances, ya eres un náufrago a la deriva. ¿Qué se hace? ¿Cómo mantener el barco a flote? Bueno, lo primero: con o sin inspiración atiende a tu cita, tu clase, la pista para correr, vuelve al libro de 800 páginas que comenzaste.

Fácil de decir, difícil de llevar a cabo. Especialmente si no se acepta que, mal que bien, la mayoría de los días son algo rutinarios, incluso aburridos.

La motivación es voluble, temporal; si sólo te atienes a ella, tus metas quedan a merced del viento o un cambio de humor. Incluso en un mismo día los niveles de motivación se ganan, se pierden… El número de horas que dormimos, si comimos algo irritante o si bloquearon una avenida, entre miles de posibilidades o situaciones que a veces ni siquiera podemos controlar, afectarán la potencia de la motivación.

 

Honestidad = comienzo sólido

jardineria y nuevos habitos vida

Conviene preguntarse lo siguiente: ¿en qué momento de tu rutina diaria estás tratando de plantar un nuevo hábito? Si te descuidas sobre este punto, puedes desperdiciar muchas semillas y volver a quedar atrapado en el círculo vicioso de los “nuevos propósitos que nunca se cumplen”. Las semillas germinan en una tierra robusta, nutrida; igualmente influye lo que haces antes y después de ese nuevo aprendizaje que has comenzado. Si puedes reconocer y administrar los momentos del día en que tienes más energía y en los que sientes fatiga, vas por buen camino; si quieres un nuevo comienzo sólido, sé honesto y algo intuitivo para encontrar cuál es el mejor momento para que ese hábito prospere.

Una vez definido el dónde y cuándo, pasemos a las recompensas. Completar una tarea requiere celebrarse. Sé creativo con el tipo de recompensa; esto no va ligado a hacer gastos. Ve tu serie favorita hasta que regreses del gimnasio, o invierte en una app donde puedas practicar con alguien, en tiempo real, el nuevo idioma que estás aprendiendo. La recompensa tiene que ser planeada, descrita, específica, no improvises cada día alguna ocurrencia.

Los ciclos motivacionales requieren un disparador, o más de uno. Recompensarte por cumplir tu nuevo esquema y atender al nuevo horario es estratégico. Entonces, escoge un hábito bien arraigado; por ejemplo, si disfrutas muchísimo tomar una taza de café al despertar y te has propuesto escribir y empezar un blog, proponte no dar un trago al café hasta no tener un primer renglón de algo escrito. Este sistema parece algo mínimo, pero te sorprenderá lo bien que funciona. Crear asociaciones positivas es simple, pero hay que empezar por algún lado.

 

Los cambios tienen un propósito: endulzarte el alma

jardineria-nuevos-habitos-como-cultivar-motivacion

Algo que ya haces de forma habitual y disfrutas será un recordatorio garantizado. Afianza tu propósito a un disparador, a un estímulo… a partir de ahí, que tu nuevo hábito forme parte de tu rutina no estará demasiado lejos.

Haz un plan y síguelo, pero si no lo sigues al pie de la letra no te recrimines. Haz un pacto: si no pudiste ir a la clase de yoga, haz al menos 10 minutos de algunas posturas en tu casa; si vas a romper la dieta come sólo un poco de helado, no 1 litro entero. Esto entrena, aunque no lo creas; te hace ser más consecuente y realista con tus metas, en vez de permanecer en el tren mental de “Todo o nada… Blanco o negro”.

Para plantar un nuevo hábito necesitas las condiciones y el ecosistema correctos. Encuentra el rinconcito ideal donde verlo crecer, las horas óptimas, el “punto de turrón” de un logro que no sólo te discipline, sino que te endulce el alma.



Rebeldía orgánica: evolución a través de la jardinería

Ron Finley propone la jardinería como el acto más sexy y desafiante de los tiempos; como una herramienta filosófica y “ecolutiva”

Quizá en este momento nos estemos dando cuenta, a un nivel pequeño pero fecundo, de que si el gobierno no hace cosas por mejorar nuestra calidad de vida, si no tiene creatividad o interés en transformar nuestra condición actual, lo podemos hacer nosotros. A esto se aboca el emergente crowdfunding y crowsourcing: a la colaboración abierta y distribuida con fines benéficos para todos.

Por otro lado, resulta interesante observar el “regreso a la naturaleza” que estamos experimentando como comunidad global. Cada vez hay más postulados que apelan a la idea de marginar al gobierno en temas de salud, alimentación, infraestructura, etc., y tomar las riendas del futuro haciendo lo que se tiene que hacer. Algunas veces, lo único que se necesita es un individuo con valor y propuestas para hacer girar la rueda. Un gran ejemplo de esto es el “jardinero gángster” Ron Finley, quien propone la jardinería urbana como herramienta de transformación de individuos y, más aún, de vecindarios y ciudades.

“La jardinería es mi grafiti. Te sorprenderías de ver lo hermoso que es un girasol, y cómo afecta a la gente”, apunta Finley. Lo que él propone, en resumidas cuentas, es retomar los espacios públicos del sur de Los Ángeles –lugar que está especialmente lleno de lotes baldíos, camellones olvidados, pedazos de terreno entre construcciones– para plantar flores, frutas y verduras entre todos, para todos. Es decir, y como decía Walter Benjamin, salir a hacer botánica al asfalto.

Hay dos características que diferencian a Finley de una persona con buenas ideas y buenas intenciones: es un hacedor (no un idealista) y tiene la suficiente claridad como para cristalizar su misión en un manifiesto (por cierto, muy inclusivo y elegante). “Lo curioso de la sustentabilidad”, dice, “es que uno tiene que sustentarla. […] Se trata de cambiar el guión y escribirlo nosotros mismos. Algo así como: si no eres jardinero no eres gánster; si quieres entrar al grupo tienes que producir. Y que la pala sea el arma de tu preferencia”.

Como si la jardinería fuera el acto más desafiante (y lo es), Finley propone un nuevo cool botánico como el único acto de protesta y de desobediencia civil basado en el amor, no en la violencia. “Quiero hacerlo sexy”, concluye, “quiero que todos nos volvamos… revolucionarios”.