Prueba estas 6 actividades y verás cómo dejas de comer tanta azucar

cuando dejamos de proveernos esa dosis de glucosa, nuestro cuerpo empieza a ejercer demandas físicas para conseguirlo. Sí, el azúcar puede convertirse en una sustancia adictiva.

Un conjunto de sensaciones se mezclan: cansancio, estrés, ansiedad. Necesitas entregar un trabajo importante en un par de horas, y has trabajado la noche entera para terminarlo. El café dejó de surtir efecto, pero optas por la alternativa del sugar rush para evitar que las garras de Morfeo te atrapen.

Al analizar más a fondo esta situación que vivimos más del 70% de la población, nos damos cuenta que el problema no se enfoca en el fenómeno, sino en la frecuencia con la que lo practicamos: en cuanto más seguido, nuestras células, hormonas y cerebro se acostumbran a esos altos niveles de azúcar en la sangre. Por consiguiente, cuando dejamos de proveernos esa dosis de glucosa, nuestro cuerpo empieza a ejercer demandas físicas para conseguirlo. Sí, el azúcar puede convertirse en una sustancia adictiva.

No obstante, de acuerdo con World Health Organization (WHO) y Food and Agriculture Organization of the United Nations (FAO), el azúcar procesado no contiene vitaminas, minerales o proteínas. Es decir que, aun cuando el cuerpo adquiere un golpe energético, este producto aporta “calorías vacías” ; en consecuencia, predispone a enfermedades como la caries, déficit en las vitaminas, hipertrigliceridemia o asterosclerosis, obesidad, diabetes mellitus, entre otros.

De acuerdo con Sarah Wilson, escritora de MindBodyGreen, lo primordial es cortar con el vínculo emocional que se tiene en relación con el azúcar. Habrá momentos en que desearemos regresar a la dosis diaria de este delicioso dulce, pero por ello te compartimos seis actividades que ayudarán a cambiar esos hábitos nocivos para la salud.

1.Cuando nos encontramos a medio día sin mucha energía, tendemos a tomar alguna bebida caliente con azúcar. Para evitarlo, es recomendable desayunar un poco antes; de ese modo, cuando te encuentres sin ánimos, podrás comer un pequeño snack que te energetice.

2.Si esta misma situación se repite en la tarde, realiza tareas que impliquen salir a la calle: el aire fresco te ofrecerá la energía suficiente para pasar la tarde. Y en el caso que sientas la sensación de comer, prueba con una taza de té (con miel, en vez de azúcar): conoce y disfruta de diferentes sabores.

3.Las salidas con los amigos que piden enormes pasteles. En vez de comprar uno para ti solo, puedes ordenar un té chai para satisfacer el antojo (o al menos, para distraerlo). Si es posible, salgan a caminar y a disfrutar del aire libre.

4.En el caso que tengas la necesidad de comer algún tentempié, consigue frutas, verduras o frutos secos. Son una alternativa nutritiva y saludable que ofrecen energía natural al cuerpo.

5.Cuando te encuentres en un proyecto azaroso, es necesario que intentes mantenerte lo más tranquilo posible. Prende algún incienso que pueda relajar la sensación de ansiedad, y al mismo tiempo te mantenga activo. Incluso, disfruta de un té verde.

6.Después de la comida, la recompensa del postre. Desde el momento en que consideramos el postre como un premio por haber comido, esa apreciación puede afectar la manera en nos alimentamos. Disfruta de la comida: desde su inicio hasta su final. Y si, después del plato fuerte, aún te quedas con hambre, escoge algún complemento frutal, en conjunto con un té.



¿El azúcar puede causar depresión y ansiedad?

En la investigación publicada en Scientific Reports, se mostró cómo los hombres sin ningún trastorno emocional y con un consumo superior a 67g de azúcar, aumentaba hasta un 23 de riesgo de sufrir algún trastorno emocional en los siguientes años.

No podemos negar que el azúcar, en los primeros momentos de su consumo, libere cierta dosis de adrenalina mediante la glucosa. Sin embargo, de acuerdo con un estudio recientemente publicado en Scientific Reports, se encontró una correlación entre una dieta con altas dosis de azúcar y la incidencia de trastornos mentales. 

Si bien es altamente recomendable reducir el consumo de azúcares añadidos –salvo los que se encuentran naturalmente en frutas, vegetales y leche– a menos del 5 por ciento del total de consumo energético, en los últimos años se ha incrementado su ingesta mediante alimentos dulces, bebidas azucaradas y comida procesada. Y de acuerdo con una larga lista de investigaciones previas marcan la evidencia que a mayor cantidad de consumo de azúcar refinada, mayor es la incidencia en índices de depresión. 

Si bien aún no hay una causa contundente de la depresión, los científicos consideran que los cambios biológicos pueden ser un factor influyente. Por ejemplo, un estudio realizado con ratas demostró que una dieta alta en azúcar y grasa reducía una proteína llamda BDNF, la cual influye en el crecimiento y desarrollo de las células nerviosas en el cerebro. Esta proteína está fuertemente relacionada con síntomas de depresión y ansiedad. Otro posible ejemplo es que la causa biológica se deba a la inflamación, como una reacción protectora del cuerpo frente a posibles patógenos. Esta inflamación puede provocar malestares emociones, y por tanto desencadenar trastornos emocionales. 

En la investigación publicada en Scientific Reports, se mostró cómo los hombres sin ningún trastorno emocional y con un consumo superior a 67g de azúcar, aumentaba hasta un 23 de riesgo de sufrir algún trastorno emocional en los siguientes años. Esta cifra, mencionan los expertos, es independiente al estatus socioeconómico, actividad física, consumo de alcohol, tabaco y otros hábitos alimenticios, grasa corporal o salud física. Además, encontrar una reacción similar tanto en hombres como mujeres con algún trastorno emocional y un consumo de azúcar elevada, resultando en síntomas depresivos en los siguientes años. 

Los investigadores encontraron una baja incidencia de síntomas depresivos o ansiosos con un bajo consumo de azúcar, así como en un bajo índice de riesgo por desarrollar diabetes tipo dos y obesidad. 



¿Cuánta azúcar hay en la comida salada procesada?

El nombre de “azúcar” aparece bajo varios pseudónimos: fructosa, glucosa, sacarosa, melaza, entre otros.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud –OMS–, el consumo máximo de azúcar agregada por día es de seis cucharaditas. Sin embargo, en numerosos de los productos que se consumen a diario, como bebidas, yogurts, galletas, cereales, cafés de cadenas trasnacionales, contienen cantidades desorbitantes de azúcar; los cuales se relacionan con la dependencia a sustancias, sobrepeso, diabetes, caries, problemas cardiovasculares, entre otros. 

Ahora, según muestran los datos de la BBC, la comida salada también contiene azúcar agregada, y un plato puede incluso superar lo recomendado para todo un día. Por ejemplo, 1 plato de pollo agridulce con arroz puede equivaler a diez cucharaditas de azúcar; 1 taza de sopa de jitomate, seis cucharaditas de azúcar; 2 rebanadas de pan integral, una cucharadita de azúcar. 

Con el fin de regular el consumo excesivo del azúcar, es importante detectarlo a través de las etiquetas nutricionales de los alimentos. Según el Servicio Nacional de Salud de Reino Unido, el nombre de “azúcar” aparece bajo varios pseudónimos: fructosa, glucosa, sacarosa, melaza, entre otros. Si bien en algunos países están modificando las etiquetas de información nutricional, en donde se muestra el azúcar agregada de forma individual y expresada tanto en gramos como en porcentaje en función de una dieta de 2 000 calorías, aún es importante tener en consideración sus nombres alternativos y la cantidad contenida en el alimento. 

El consumo de azúcar agregada se encuentra de alguna manera escondido en alimentos procesados que usualmente no son considerados dulces.