Un disco de materia oscura pudo ser la causa de extinción de los dinosaurios

Una nueva teoría sobre la extinción de los dinosaurios sostiene que un disco de materia oscura que la Vía Láctea produce periodicamente podría encontrarse entre las causas del desastres que condujo a dicha desaparición.

La extinción de los dinosaurios ha sido un enigma de la historia natural de nuestro planeta. Hasta ahora la hipótesis más aceptada responsabiliza a la caída de un meteorito cerca de la península de Yucatán hace 66 millones de años, y el consecuente cambio climático que desató, como la principal causa de su desaparición.

Ahora, científicos de la Universidad de Harvard sugieren la posibilidad de que la materia oscura esté implicada en dicha extinción.

De acuerdo con los astrónomos Lisa Randall y Matthew Reece, como parte de los periodos naturales de la Vía Láctea, el Sistema Solar pasa cada 35 millones de años por un disco de materia oscura que produce nuestra galaxia. En este modelo, dichas formaciones son capaces de alterar la fuerza de gravedad a su alrededor, desatando en este caso cometas que se desprenden de la nube Oort (de donde también provino el cometa ISON).

Para sustentar esta teoría, los investigadores estudiaron cráteres de 20 kilómetros de diámetro o más, la mayoría de ellos con una antigüedad de hasta 250 millones de años. Según este análisis y en comparación con dichos ciclos de 35 millones, encontraron picos en la frecuencia con que cometas impactaron en la Tierra y el momento en que el Sistema Solar se encontraba cerca del disco de materia oscura.

En el caso del cráter Chicxulub, al que se asocia con la extinción de los grandes saurios, la hipótesis todavía necesita probarse con otras coincidencias y circunstancias, en particular si el meteorito que lo provocó surgió de la nube Oort, única condición imprescindible para relacionar el hecho con los efectos del disco de materia oscura.



El primer fenómeno astronómico filmado es un eclipse ocurrido en 1900 (y aquí lo puedes ver)

Un mago grabó este alucinante fenómeno hace 120 años.

La Royal Astronomical Society y el British Film Institute han restaurado y digitalizado el clip fílmico más viejo de un fenómeno astronómico. Se trata de un eclipse solar ocurrido en Estados Unidos en 1900. Este video fue grabado por un peculiar y entusiasta astrónomo amateur, Nevil Maskelyne, cuyo verdadero oficio era la magia.

Pero, ¿acaso hay mucha diferencia entre astronomía y magia?

Lo cierto es que no. La historia detrás de este clip fílmico lo demuestra.

Nevil Maskelyne era un mago estadounidense que utilizó la incipiente tecnología fílmica de su época en sus presentaciones. Esto porque su padre, John Nevil Maskelyne, había sido un pionero de la industria fílmica.

La pasión que Maskelyne hijo heredó por el cine lo llevó eventualmente a explotar las posibilidades del cine en otra de sus pasiones: la astronomía. Este mago se afilió a la Royal Astronomical Society en las postrimerías del siglo XIX, con el fin de demostrar que la tecnología fílmica podía hacer mucho por la astronomía

Fue así que esta institución le financió al mago astrónomo algunos viajes para grabar fenómenos astronómicos, aunque todos esos videos se perdieron por diversas razones, según reportó la revista Smithsonian. Excepto, claro está, el clip del eclipse que Maskelyne grabó en Carolina del Norte, y que hoy podemos ver en versión digitalizada y en 4K.

En palabras de Bryony Dixon, curadora de cine silente del British Film Institute:

Maskelyne quería una novedad para mostrar en la presentación en su teatro mágico. Y qué mejor que el fenómeno natural más impresionante […] El filme, como la magia, combina tanto arte como ciencia. Esta es una historia sobre magia.

Y es verdad: algunos de los mejores astrofotógrafos de la actualidad son astrónomos amateurs: artistas irremediablemente enamorados del cosmos y sus fenómenos, que nos otorgan preciosas imágenes del universo. Un ejemplo está en el alucinante fotógrafo lunar Andrew McCarthy, quien, como Maskelyne, se vale de la creatividad para conocer el cosmos. Sin duda, estas correlaciones despiertan nuestro asombro y nos demuestran que aún queda mucho por descubrir.



La vida de los 2 últimos rinocerontes blancos y sus cuidadores (fotos)

Una historia de empatía entre animales y humanos que es contada en imágenes.

Entre nosotros y los animales no hay tanta diferencia. El abanico de emociones que los animales son capaces de sentir y expresar lo demuestra, así como la empatía que esto nos genera hacia ellos. Es así que el mundo está repleto de historias de amor entre animales y humanos que han tejido vínculos más fuertes de los que a veces pueden tejerse de ser humano a ser humano.

Lamentablemente, hemos fallado como especie.
Por lo menos hasta ahora.

Así lo demuestra el hecho de que millones de especies están hoy en riesgo inminente de extinción, y entre ellas se cuentan decenas de animales. Muchas otras ya se han extinguido, real o técnicamente, como es el caso del rinoceronte blanco del norte, del cual quedan únicamente dos hembras en Kenia, África, llamadas Fatu y Nain. El último macho, pese a haber sido el soltero más codiciado del mundo e inspirar toda clase de estrategias para salvar a su especie ­―incluso “usar” Tinder―, murió en marzo de 2018, según reportó la organización Ol Pejeta Conservancy.

El fotoperiodista Justin Mott ha querido mostrar, a través de su proyecto a largo plazo Kindred Guardians, cómo es la vida de estos últimos ejemplares de rinoceronte blanco. Mott comenzó a trabajar en este proyecto tras la muerte de Sudan, el último rinoceronte blanco macho, motivado por trabajos previos relacionados con la conservación animal.

Retratar la existencia de los rinocerontes lo llevó inevitablemente a retratar la de los cuidadores que los protegen día con día de los cazadores furtivos, y que lo arriesgan todo por mantener con vida a estos majestuosos animales. Alguien podría pensar: ¿tiene sentido esto, si los rinocerontes ya están técnicamente extintos? Sí, porque quien salva una vida, salva el mundo entero. Lamentablemente, no pudimos evitar la extinción de esta especie y de muchas otras, pero podemos hacer de la vida de quienes aún están aquí algo digno de ser vivido. Y eso es lo que estos guardianes intentan hacer cada día, cuidando de estos dos bellos ejemplares con valentía y mucha ternura.

Pero las fotografías te lo contarán mejor que nosotros.

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