¿Sabías que matamos tiburones para que puedas ponerte crema hidratante en la cara?

Millones de tiburones mueren cada año por la sustancia que guardan en el hígado, llamada escualeno. Una nueva iniciativa ha desarrollado una manera eficiente para producir escualeno de plantas de tabaco.

Cada año, más de 6 millones de tiburones son cazados por la preciosa sustancia que está contenida en su hígado. El escualeno tiene una variedad de usos para el humano: como un agente liberados para vacunas, como un hidratante en cosméticos y como un suplemento alimenticio (como el aceite de pescado).

Pero el escualeno no necesita venir de los tiburones. Existen otras fuentes, como las aceitunas y el salvado. Una nueva e importantísima iniciativa, llamada SynShark, ha licenciado tecnología de la Universidad A&M de Texas para producir escualeno del tabaco y salvar a los tiburones mientras también proporcionan una fuente de ingresos para agricultores de tabaco heridos por el declive de fumadores.

La tecnología de SynShark fue fundada por una fuente inesperada: ARPA-E, la agencia de investigación energética del gobierno de E.U.A. Ello es porque, al parecer, el escualeno también tiene el potencial de ser un gran biocombustible, pero el problema es que aun no es suficientemente económico para producir un mercado energético.

Como los hígados de tiburón, la planta de tabaco puede actuar como una fuente procesadora de escualeno. “Podemos incrementar la cosecha tanto que podríamos ser bastante disruptivos en el mercado”, apunta el director de la compañía.

SynSharks ya está comenzando pruebas de campo para su planta de tecnología de tabaco el próximo año. Los científicos enfatizan qué tan benéfico puede ser esto tanto para los tiburones como para la agricultura de tabaco.



Los tiburones prefieren escuchar jazz que música clásica

Los tiburones tienen gustos musicales exquisitos cuando se trata de ambientar la cena…

Los tiburones prefieren el jazz a la música clásica. Un estudio reciente concluyó que la especie Port Jackson puede ser entrenada para identificar el género jazz con un incentivo alimenticio.

En el diario Animal Cognition, los investigadores publicaron que, aunque los tiburones no pueden diferenciar inmediatamente entre géneros musicales, había una mejor respuesta cuando sonaba jazz que cuando sonaba música clásica.

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Tim Marshall

Para el estudio, tocaron jazz a través de altavoces en un extremo de un tanque y enseñaron a los tiburones Port Jackson a ir a una estación de alimentación para obtener una recompensa.

De los ocho tiburones entrenados, cinco parecían haber aprendido a identificar los ritmos de boogie, afirma el editor de Big Think, Ned Dymoke.

El ritmo impredecible del jazz en realidad hace que sea la música perfecta para los tiburones, quienes comenzaron a asociar la música con la comida e incluso desarrollaron un ‘gusto’ por ese género a medida que avanzaba la prueba.

 

Los tiburones y las ondas sonoras

Esto es porque las ondas sonoras pueden viajar hasta cuatro veces más rápido en el agua que en el aire, y los peces a menudo las usan para buscar comida, localizar escondites y comunicarse con otros peces, según National Geographic.

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Patrick Brinksma

Cuando las presas moribundas se retuercen en el agua, emiten una especie de zumbido de baja frecuencia que atrae a los depredadores más grandes al área.

El zumbido consiste en pulsos rápidos que atraen a los tiburones, y esta misma frecuencia se encuentra en el jazz.

De hecho, en un estudio del 2015 se encontró que a los tiburones les gusta el heavy metal por las mismas razones que les agrada el jazz. Es impredecible por diseño y, en gran parte, no repetitivo.

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Marco del Borrello via Unsplash

Aunque tal vez no veremos a los tiburones alinear las aletas al ritmo de jazz y fumar cigarrillos en cómodas sillas de cuero, bebiendo cócteles y escuchando a Charlie Parker, este es un primer paso para seguir conociendo a esta especie que ha sido víctima de múltiples estigmas.



Y tú, ¿por qué fumas? Historia de la publicidad de la industria tabacalera

Quizá es momento de preguntarnos si un cigarro realmente nos convierte en alguien interesante, atractivo, popular, relajado y fresco.

El tabaco tiene sus orígenes desde la época prehispánica, donde, de acuerdo con los relatos de Fray Bartolomé de las Casas, era consumido por distintos grupos indígenas en sus ritos religiosos. Eventualmente fue llevado al continente europeo, difundiéndose a través de los marinos que estuvieron en el Nuevo Mundo. De ahí, y gracias a la revolución industrial, su popularidad fue ineludible.

La industria del tabaco se dedicó a vender productos derivados de esta planta con el fin de expandir su mercado. Desde principio del siglo XX, se usaron imágenes de mujeres atractivas, hombres viriles, personajes públicos de gran influencia poblacional y mensajes de afiliación social, para demostrar que las personas que fumaban eran deseables, irresistibles, libres de preocupación, famosos e interesantes.

La publicidad de aquel entonces, donde los retratos de rostros que sonreían convincentemente, encontraban un sinfín de razones para promocionar el producto: la guerra, la desigualdad de género, la popularidad, la adquisición de premios, entre otros.

La exposición de “Selling Smoke: Tobacco Advertising and Anti-Smoking Campaigns”, colección de anuncios, artículos y fotografías de la publicidad tabacalera de aquel entonces, pretende que el espectador tome consciencia de las razones por las cuales consumimos cigarros. Les compartimos algunas imágenes de esta exhibición:

 

Quizá es momento de preguntarnos si un cigarro realmente nos convierte en alguien interesante, atractivo, popular, relajado y fresco; o si lo somos sin la necesidad de tener entre nuestros labios pedazos de tabaco envueltos en un papel.