¿Por qué deberíamos comer más alimentos fermentados?

Conoce los beneficios de la comida fermentada, la cual aumenta la proliferación positiva de los probióticos en nuestros intestinos.

¿Quién no se ha enfermado por haber comido algún alimento en estado dudoso? Si lo has experimentado, o el amigo de un amigo, entonces estarás de acuerdo que la proliferación de bacterias en la comida aumenta el riesgo de infecciones y enfermedades; y que, por consiguiente, la esterilización ha salvado miles de vida a lo largo de su historia.

Pero por el otro lado, esta fobia contra las bacterias que ha crecido paulatinamente al grado de afectar la producción industrial de la comida. Actualmente nos es difícil encontrar un alimento que no sea alterado químicamente para evitar la introducción de una bacteria. En consecuencia, nuestra preocupación cultural por los alimentos 100% estériles de bacterias, ha provocado una pérdida considerable de bacterias buenas en nuestro cuerpo; las cuales son necesarias para el funcionamiento adecuado de la digestión y para proteger nuestro cuerpo de diversas enfermedades.

La fermentación puede ayudar a que alimentos difíciles de digerir entren fácilmente a nuestro sistema. Además que, la comida fermentada aumenta la proliferación de los probióticos en nuestros intestinos, reforzando así al sistema inmunológico: nos protegen de posible cáncer de colon; nos ayudan a prevenir intolerancia a la lactosa, virus como la diarrea, síndrome del intestino irritado, infecciones; nos mejora el proceso de la digestión, y por ende de la energía; y generan un equilibrio hormonal.

Es evidente que no comeremos cualquier alimento fermentado que, probablemente, nos causará más que un dolor de estómago. Por ello, te compartimos algunos alimentos fermentados que puedes mantener en tu dieta diaria:



Increíbles beneficios de los alimentos fermentados

La proliferación de lactobacilos en verduras fermentadas mejora la digestibilidad e incrementa los niveles de vitaminas.

Imagen: http://foodandtravel.mx/

Los alimentos fermentados, como el pulque, chucrut o encurtidos modernos, poseen numerosos beneficios para el cuerpo; principalmente para el sistema inmunitario, intestinal e inclusive emocional.

Dado que la vida en la época del Paleolítico no era impoluta ni esterilizada, no existía el jabón para lavarse las manos ni la carne no solía estar envasada al vacío ni almacenada en neveras para evitar su proceso de putrefacción. Sin embargo no fueron algunos siglos después del XVII, cuando se descubrieron los microorganismos podían causar enfermedades y que el hecho de hervir o calentar sustancias era capaz de atenuar o acabar su daño: 

Nos hemos estado alimentando con comidas repletas de bacterias durante cientos, miles y millones de años. Nuestros antepasados no esterilizaban ni pasteurizaban lo que ingerían. La vida, según nuestros valores actuales, era sucia, y sufríamos de enfermedades infecciosas. Pero al menos teníamos más armas para lidiar con ellas […] Los primeros indicios de viticultura se remontan a 8 000 años atrás en el área caucásica de Georgia. Y existe evidencia de que se fermentaban bebidas en Babilonia alrededor de 5 000 AC, en Egipto alrededor de 3 150 AC, en México prehispánico alrededor de 2 000 AC y Sudan alrededor de 1 500 AC.  También existe evidencia de que se producía pan con levadura en el antiguo Egipto tan temprano como 1 500 AC y que se fermentaba leche en Babilonia cerca del 3 000 AC. 

De hecho, y de acuerdo con su libro Nourishing Tradition, Sally Fallon, explica que la proliferación de lactobacilos en verduras fermentadas mejora la digestibilidad e incrementa los niveles de vitaminas. Gracias a la presencia de estos organismos producen numerosas enzimas útiles a través de sustancias antibióticas y anticancerígenas: “Su principal subproducto, el ácido láctico, no sólo conserva las verduras y las frutas en un estado perfecto, sino que promueve el crecimiento de una flora bacteriana saludable en todo el intestino.”

Por ejemplo, la leche –yogur, piima, matsoni y otros lácteos fermentados– que se somete a este tipo de fermentación, es un cultivo inoculado que aporta más vitaminas en comparación con la leche cruda o pasteurizada o uperisada. Estos lácteos fermentados contienen un alto nivel de folato, vitamina B12 y biotina. 

Esto quiere decir que el proceso de fermentación no sólo descompone la lactosa, también atenúa la presencia del azúcar y carbohidratos potencialmente problemáticos. Inclusive puede lograr que ciertos alimentos considerados como incomibles o peligrosos puedan volverse medianamente nutritivos. Fallon explica que se pueden reducir las lectinas, el gluten y los fitatos de los cereales al fermentarlos: “No estoy proponiendo que volvamos a comer pan, pero si en algún momento te quieres dar el capricho, lo ideal sería hacerlo con un poco de pan de masa fermentada tradicional.”

www.chicanol.com
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Los alimentos fermentados son, además, la mejor fuente de probióticos y vitamina K2, los cuales son reconocidos al ayudar a restaurar el equilibrio de bacterias en el sistema digestivo. Es decir que este tipo de alimentos son ideales en caso de padecer estreñimiento, colon irritable, intolerancia a la lactosa o al gluten, candidiasis, alergias o asma. Los fermentos mejoran la función digestiva para absorber los nutrientes, vitaminas y minerales que ingerimos: “al introducir bacterias beneficiosas en nuestros cuerpos estamos restaurando un equilibrio de la flora intestinal que solía ser la norma para quienes se alimentaban con comida real y tradicional y se exponían a las bacterias de manera regular.” 

La soja, el yogur, el chucrut, el kimchi, el kefir e inclusive el chocolate son alimentos con una biodisponibilidad de aminoácidos, en particular la lisina, con sus efectos antivirales, y la metionina, rica en vitamina C y A. Por ejemplo, en el caso del chocolate y la fermentación de los granos del cacao, no sólo se potencializa el sabor y color del cacao, también se eliminan la mayor parte de los taninos.  

[Eva muerde la manzana]



TOP: 6 alimentos que no sabías que eran probióticos

El alimento probiótico más reconocido es el yogur fresco, pues ayuda a mejorar los síntomas y problemas de defensas, periodos de lactancia así como a reforzar el sistema inmunitario.

En nuestro intestino existen una serie de microorganismos que ejercen una serie de efectos beneficiosos para el aparato digestivo. Esta clase de microorganismos es posible conseguirlos a través de alimentos que permiten mantenerlos activos en el intestino para contribuir el equilibrio de la microbiota intestinal y potenciar el sistema inmune. 

El alimento probiótico más reconocido es el yogur fresco, pues ayuda a mejorar los síntomas y problemas de defensas, periodos de lactancia así como a reforzar el sistema inmunitario. De hecho el consumo reiterado del yogur probiótico en cantidades relativamente abundantes posee un efecto terapéutico contra Helicobacter pylori, infecciones en el tracto digestivo e inflamación.

Existen otros alimentos probióticos que también pueden brindar una serie de beneficios a tu flora intestinal. Te los compartimos:

  • Kombucha u hongo chino. Es una bebida endulzada china compuesta de una colonia de bacterias. Ayuda a prevenir artritis y otras enfermedades. 2015-04-06-Kombucha-12
  • Kéfir. Es un producto similar al yogur búlgaro originario de la región Caucásica en Rusia. 
    Kefir
    Kefir
  • El chucrut es una comida típica de Alemania, Alsacia, Polonia y Rusia que se prepara haciendo fermentar las hojas del coliflor en agua con sal. raw-vegan-fermented-cabbage-sauerkraut
  • El kimchi es un plato típico de Corea. Se usa la col china, pimiento rojo, ajos o cebollas tiernas. Es un alimento fermentado salado y picante que puede estar sazonado con ajo o jengibre. Kimchi-007
  • Sopa de miso. Es una receta japonesa típicamente hecha con soya. Contiene alrededor de 160 cepas de bacterias. sopa-de-miso
  • Pulque. Es una bebida mexicana espesa y de color blanco, el cual se obtiene de la fermentación del jugo de maguey. pulque