Por primera vez se observa un arcoíris fuera de la Tierra: en Venus, donde ocurren como círculos concéntricos

Astrónomos del Instituto Max Planck observaron un arcoíris en Venus, un fenómeno que se conoce como “gloria” por su forma en círculos concéntricos.

Los arcoíris han dejado de ser un fenómeno exclusivamente terrestre. Hace unos días astrónomos del Instituto Max Planck observaron uno en Venus, lo cual podría ayudar a resolver enigmas sobre el aspecto del planeta.

El fenómeno atmosférico se conoce, elocuentemente, como “gloria” [“glory”] y a diferencia de la Tierra, donde los arcoíris necesitan de gotas de agua para generarse, en Venus son resultado de la luz del Sol filtrándose por entre las nubes. Por esto mismo, las glorias pueden observarse solo desde las alturas, hacia abajo, y tienen la forma de círculos concéntricos.

Aunque hasta ahora no existe una explicación precisa para su ocurrencia, astrónomas sugieren que la luz del ocaso rebota dentro de las nubes hasta regresar al punto de origen de la refracción, con lo que se genera el anillo de luz que caracteriza al fenómeno venusino, mismo que solo es visible encontrándose en el centro exacto de la gloria.

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En la década de 1920 científicos captaron imágenes de espectros similares en Venus, y desde entonces se sabe que las nubes de ácido sulfúrico en la atmósfera del planeta son fundamentales para generar las “glorias”, pero no sabe cuál es la naturaleza del elemento que absorbe la luz en rangos ultravioletas. Las hipótesis para estos elementos van desde sustancias químicas hasta bacterias.

En la imagen superior, un comparativo entre los arcoíris venusinos (izquierda) y terrestres (derecha) (C. Wilson/P. Laven/NASA).



El último espectáculo cósmico del año: la lluvia de meteoros Gemínidas

Todo lo que necesitas saber sobre la próxima lluvia de meteoros Gemínidas, las mas brillantes del cosmos.

Como las Gemínidas no hay ninguna. Es la lluvia de meteoros más brillante y también de las más abundantes. Su luminiscencia proviene del extinto asteroide Faeton –el llamado “hijo del Sol”, pues en encuentra muy cerca de esta, nuestra gran estrella–, en la constelación Géminis, de ahí su nombre.

Escarbando en la información que se sabe sobre su constelación de nacimiento, se estima que ésta posee una edad de unos 4,500​ millones de años, muy parecida a la del Sol. Si a ello agregamos que se trata, en verdad, de una de las lluvias más intensas, entonces podemos estar seguros de presenciar un gran evento cósmico.  

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Es la lluvia de estrellas que suele aparecer durante el mes de diciembre y en un periodo de dos semanas, aproximadamente. Durante este tiempo se pueden observar hasta 120 estrellas por hora. En esta ocasión, será entre el 12 y el 16 (con mayor actividad los días 13 y 14 de diciembre) los días en que podrán verse con mayor claridad, no obstante, el notable acercamiento de la Luna este año afectará la luminosidad de dichos meteoros, por lo que se recomienda observarlas los días de mayor incandescencia. 

En el hemisferio norte es mejor observar la lluvia apenas oscurece, mientras que en el hemisferio sur será más perceptible después de medianoche.

Recuerda que para ver mejor la lluvia de estrellas tienes que alejarte de toda luz artificial, y elegir preferentemente un espacio abierto, como un bosque. Para quienes no tendrán la oportunidad de salir a mirar el cielo, la NASA emitirá la lluvia de meteoros Gemínidas en vivo, a partir del atardecer del 13 de diciembre, y desde el Observatorio Lunar del Centro de Vuelo Espacial Marshall de la NASA, en Alabama.

En este link podrás mirar la transmisión en vivo.

 



¿Por qué esta hermosa bola de luz aparecida en los cielos nocturnos de Siberia aterró a millones?

Este hermoso espectáculo lumínico hizo pensar a muchos que se acercaba el fin del mundo.

Siberia es un territorio de enigmas naturales por excelencia, mismos que suelen ser apreciados por su belleza, como es el caso de la aurora boreal. Pero el fenómeno que se presenció la noche del 26 de octubre de 2017 fue uno especialmente extraño y nunca antes visto.

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Un juego de luces por demás hermoso fue lo que se pudo ver en el cielo estrellado de Siberia esa noche. Pero no obstante su belleza, este extraño concierto de colores fue todo menos una experiencia estética placentera para los habitantes del norte de Rusia, que esperaban sólo ver la aurora boreal.

En cambio, surgió en el firmamento una bola de luz, increíblemente sincronizada con el espectáculo astronómico boreal y causó pánico generalizado, pues jamás se había visto algo similar. Según dijo el fotógrafo Sergey Anisimov al Siberian Times, la bola luminosa se movía rápidamente, lo que denotaba que se trataba de un fenómeno ajeno a la usual aurora.

La extraña luz fue vista como un espectro aterrador, el cual se expandía tan rápidamente que hacía parecer que succionaría todo el cielo y lo que se le pusiera enfrente. Numerosas clases de teorías surgieron al respecto y de manera inmediata tras la propagación de la noticia, aunque en poco tiempo se desmintió toda posibilidad que le pudiera atribuir causas, por ejemplo, alienígenas, como algunas teorías apuntaban.

Y es que no solo se descartó que fuera una proyección más de la naturaleza, ni de algún misterioso acontecimiento del universo, sino de un rastro dejado por uno de los misiles que el Ministerio de Defensa de Rusia puso a prueba ese día. El misil denominado Satan 2 Topol-M fue disparado desde Plesetsk, ubicado al occidente, y recorrió un viaje en parábola hacia el oriente, pasando por los cielos de la ciudad de Salejhard hasta llegar a su destino final: un enemigo virtual en los polígonos de Kura.

Parecidos y fascinantes efectos lumínicos ya habían sido avistados tras pruebas como la hecha en Rusia por los militares. Un espectáculo similar acaparó los cielos noruegos de Tromso en 2009, cuando un patrón de espiral se generó a partir del reflejo del sol sobre el combustible de un misil fallido. 

Algo parecido se puede atribuir seguramente a este misil balístico ruso, mismo cuyo efecto fue aun más impactante por coincidir con la aurora boreal, lo que dio al firmamento nocturno los fascinantes colores que captaron los fotógrafos del Siberian Times.

Cabe la reflexión, sin embargo, de qué tanto es más aterrador un fenómeno astronómico natural que una prueba de misiles de guerra en tiempos de paz. El columnista Andréi Stanavov dio cuenta para la revista Sputnik del amplio armamento con el que cuenta Rusia, cuyos sistemas de lanzamiento para las armas de largo alcance están 96 por ciento en disposición para ser usados en cualquier momento. Esto, sin duda, podría apuntar a un apocalipsis, generado por una guerra y no por el universo. Un panorama sin duda aterrador.

*Imágenes: 1) Alexey Yakovlev Siberian Times: 2) Sergey Anisimov