Los arcoíris han dejado de ser un fenómeno exclusivamente terrestre. Hace unos días, astrónomos del Instituto Max Planck observaron uno en Venus, lo cual podría ayudar a resolver ciertos enigmas sobre este planeta.

El fenómeno atmosférico se conoce elocuentemente como “gloria” (“glory” en inglés) y a diferencia de la Tierra, donde los arcoíris necesitan de gotas de agua para generarse, en Venus son resultado de la luz del sol filtrándose entre las nubes. Por eso, las glorias pueden verse sólo desde las alturas, hacia abajo, y tienen forma de círculos concéntricos.

Aunque hasta ahora no existe una explicación precisa para su ocurrencia, los astrónomos sugieren que la luz del ocaso rebota dentro de las nubes hasta regresar al punto de origen de la refracción, con lo que se genera el anillo de luz que caracteriza al fenómeno venusino, mismo que únicamente es visible encontrándose en el centro exacto de la gloria.

venus

En la década de 1920, los científicos captaron imágenes de espectros similares en Venus, y desde entonces se sabe que las nubes de ácido sulfúrico en la atmósfera de este planeta son fundamentales para generar las “glorias”, pero no sabe cuál es la naturaleza del elemento que absorbe la luz en rangos ultravioletas. Las hipótesis al respecto van desde sustancias químicas hasta bacterias.

 

En la imagen superior, un comparativo entre los arcoíris venusinos (izquierda) y terrestres (derecha) (C. Wilson/P. Laven/NASA).