La deforestación en tiempo real: un mapa que protege los bosques del mundo

Global Forest Watch es un sitio web que rastrea la deforestación del planeta en tiempo real, un esfuerzo activista que combina tecnología de punta con ecología para proteger las zonas más vulnerables del planeta.

Muchas veces, cuando los gobiernos se percatan de la deforestación a causa de la tala ilegal es demasiado tarde, el bosque en esa zona ya no existe. Por esta razón el World Resources Institute (WRI) creó un sitio web que rastrea —en tiempo real— la deforestación del planeta, con la esperanza de poder trabajar con gobiernos para prevenirla. Así Global Forest Watch (GFW) se ha convertido en la más relevante herramienta para los eco-activistas del mundo, permitiéndoles saber exactamente qué bosques peligran. El sitio web fue lanzado el 20 de febrero de 2014.

El concepto del que parte GFW, es un mapa publicado el año pasado por Matt Hansen, un geógrafo de la Universidad de Maryland, quién creó el primer mapa Landsat de la deforestación global el año pasado. Después de ver el mapa el WRI y Google (con otros 40 socios) decidieron unirse al esfuerzo de Matt para crear un mapa interactivo y comprensible al alcance de todas las personas. El video resume su esfuerzo:

Andrew Steer, CEO del World Resources Institute explica: “Los trabajos, alimentos, y agua limpia de más de medio billón de personas dependen de [los bosques]. Más de la mitad de toda la diversidad terrestre habita en ellos”.

El sitio web también funciona como un suerte de red social ya que permite que los usuarios suban información, compartan historias y avisen a otros sobre actividades que podrían llevar a la deforestación —o al contrario, sobre esfuerzos de conservación.

En los últimos 13 años, cada minuto se han talado zonas boscosas que equivalen a 50 canchas de fútbol —una cifra que sin duda a la mayoría de las personas les costará visualizar. Afortunadamente, este mapa interactivo nos permite ver exactamente qué zonas peligran y advierte a los gobiernos y activistas cuando deben actuar.

También en Ecoosfera: Video muestra cómo la minería ilegal está devastando la Amazonia



México: legalizar “todas” las drogas por la seguridad del país

Un tema polémico que necesita cabezas frías para pensar en todos sus pormenores sociales y hasta ambientales.

De acuerdo con la hoy Secretaria de Gobernación en México, Olga Sánchez Cordero, la legalización de las drogas es una cuestión de “libertades y derechos” que necesitan regulación. El gobierno quiere buscar alternativas a la penalización, criminalización y persecución que afecta principalmente  a campesinos contratados por el narcotráfico. Una propuesta que esté orientada a regular el uso de las drogas y privilegie la autodeterminación. 

Esto significa que es necesario legalizar “todas” las drogas.

A largo plazo el gobierno planea legalizar “todas” las drogas, o por lo menos así lo ha planteado implícitamente. Aunque, precisamente, sus declaraciones dejan el agridulce sabor de la ambigüedad. Por ahora, ya se han tomado los primeros pasos con lo que refiere a la cannabis. No obstante, ni Sánchez Cordero ni el Secretario de Salud, Jorge Alcocer Varela, y ni siquiera el Secretario de Seguridad, Alfonzo Durazo, han precisado si “legalizar las drogas” significa todas las drogas.

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En el Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2019-2024 no está contemplado que la legalización suceda durante el sexenio, aunque el apartado donde se señala la política sobre drogas está orientado a la reformulación del combate contra éstas. Según el PND:

La alternativa es que el Estado renuncie a la pretensión de combatir las adicciones mediante la prohibición de las sustancias que las generan y se dedique a mantener bajo control las de quienes ya las padecen mediante un seguimiento clínico y el suministro de dosis con prescripción para, en un segundo paso, ofrecerles tratamientos de desintoxicación personalizados y bajo supervisión médica.

Se entiende entonces que la opción es regular todas o por lo menos la mayoría de las drogas, en lugar de prohibirlas, lo que podría ayudar a parar algo que la simple despenalización de la cannabis no logrará: el narcotráfico. Y es que, si no es con marihuana, el narcotráfico siempre podrá comerciar con otra infinidad de sustancias. No obstante, el narcotráfico no gira sólo en torno a las drogas: en realidad se trata de todo un negocio transnacional que comercia hasta con armas y cuerpos. Pero empezar por quitarle lo que quizá es su más valiosa mercancía es, sin duda, un paso necesario.

 

El bosque: otro afectado

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Hace falta pensar desde muchas perspectivas más el tema de la regulación de drogas. Una de ellas debe privilegiar el cuidado del medioambiente y, en específico, el de los bosques. Lamentablemente, este gobierno ha mostrado desprecio por el medioambiente en infinidad de maneras, y esta no es la excepción. Sin embargo, en la cuestión de la legalización de las drogas podría resultar un tema clave.

En ese sentido, si se regularizaran por lo menos las sustancias que requieren de vastos sembradíos, como el opio, la política de drogas enfocada a la salud se convertiría también en una política medioambiental. Y es que, como comprobó un estudio de la Universidad de Ohio, la guerra contra el narcotráfico provocó el alza de la tasa de deforestación de bosques en América Central, pues algunos campesinos dedicados a sembrar droga en México se trasladaron a países como Guatemala para continuar con su actividad ilícita.

Pero la devastación ambiental en México no ha sido menor. Pese a la guerra, miles de hectáreas –equiparables a 25,000 estadios– siguen dedicadas al cultivo de amapola, según Animal Político. Esto es grave porque se trata de territorios destinados al cultivo pero sin regulación ambiental de ningún tipo. Además, como comprobó la periodista Ana Langner para El Economista:

la deforestación causada por el cultivo, los productos químicos utilizados para la elaboración de drogas ilícitas pueden ser perjudiciales para la biodiversidad tanto en la zona inmediata como aguas abajo, a consecuencia de la escorrentía. También pueden tener efectos negativos los productos químicos que se utilizan para la fumigación de cultivos ilícitos desde el aire.

 

Discutir necesidades sociales, pero también naturales

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A esto hay que sumar el hecho de que el narcotráfico y la guerra han puesto en jaque a la vida rural, y que esto hace difícil plantearle a los jóvenes que regresar al campo puede ser una opción –algo fundamental si queremos devolverle su equilibrio y resiliencia a la sociedad–. Además, aunque no hay estudios al respecto, es lógico que la quema de los cultivos por parte del ejército durante la guerra contra el narcotráfico representó un alto grado de contaminación para la atmósfera, que bien podría haberse evitado.

Por eso es tan importante el planteamiento de la legalización de las drogas en México, aunque a Estados Unidos le incomode. Pero ésta debería empezar por una amplia discusión colectiva, amparada con información sobre el impacto ambiental y social que puede tener. Habrá que definir entre todos si debe regularizarse el uso de todas las drogas o de cuáles, de qué manera y con base en qué necesidades, tanto naturales como humanas.

 

* Imágenes: 1) Rodrigo Cruz; 2) Pedro Pardo, AFP; 3) EFE; 4) ABC



10 razones por las que Bolsonaro es un peligro para la Amazonia (y el planeta)

El presidente electo de Brasil, Jair Bolsonaro, llegó al poder en medio de amenazas a los indígenas y negación del calentamiento global.

Jair Bolsonaro, ultraderechista, nostálgico de la dictadura militar y capitán del ejército brasileño ganó las elecciones del país sudamericano con 11 puntos de ventaja sobre su rival Fernando Haddad. Pero las complicadas causas de esta decisión de los brasileños no tienen consecuencias solamente para ellos, sino para todo el mundo, en lo que respecta a la política medioambiental de Bolsonaro.

Y es que el presidente electo de Brasil ha anunciado medidas que dejarán aún más vulnerable a la mayor reserva forestal del mundo, la Amazonia, también llamada “el pulmón del mundo”, que se extiende a lo largo de 7.4 millones de kilómetros cuadrados por Brasil, Colombia, Perú, Ecuador, Venezuela, Guyana y Surinam.

Jair Bolsonaro, presidente electo de Brasil (imagen: NYT)

Ese enorme trecho de tierra y selva concentra el 60% de la biodiversidad del mundo, incluyendo especies animales y vegetales que aún no han sido catalogadas y estudiadas por la ciencia. Eso sin contar, por supuesto, que la Amazonia es hogar de 34 millones de personas, incluidas 385 comunidades indígenas, que desde hace años luchan por la defensa y reconocimiento de su identidad y territorio.

Estas son algunas de las catastróficas medidas que Bolsonaro anunció en campaña con respecto a su política medioambiental:

 

1. Época dorada para los agronegocios

Brasil es el principal exportador de soya en el mundo, y el ministro de agricultura, Blairo Maggi, ha anunciado que duplicará su producción durante los siguientes 10 años. Con la tasa actual, Brasil ya utiliza 2 millones de kilómetros cuadrados (24% del territorio), pero para alcanzar el nivel de producción proyectado se necesitarían entre 70 y 75 hectáreas más. La poderosa bancada de agronegocios impulsó la candidatura de Bolsonaro, por lo que al fusionar los ministerios de agricultura y medioambiente, queda claro que la política ambiental quedará relegada a la agresiva explotación de la tierra.

 

2. Fusionar ministerios de agricultura y medioambiente

Una de las primeras promesas de campaña que ya están siendo implementadas es la fusión de dos ministerios contrapuestos, el de la explotación y el de conservación medioambiental. El futuro jefe de gabinete de Bolsonaro, Onyx Lorenzoni, dijo que el nuevo gobierno (que asumirá el poder en enero de 2019) fusionará ambos ministerios. Paulo Guedes, el principal asesor económico del presidente electo, también confirmó la formación de un “superministerio” de economía, integrado por finanzas, planificación, industria y comercio.

3. Control de población contra el calentamiento global

En una entrevista el pasado abril, Bolsonaro afirmó que la causa de la deforestación en la Amazonia no es la tala excesiva, sino el aumento de la población. En sus palabras:

no vas a cultivar soya en la terraza de tu edificio o criar ganado en el jardín. Así que debemos tener una política de planificación familiar. Así comenzarás a reducir la presión sobre esos problemas que llevan, sí, en mi opinión, al calentamiento global, que podría ser el fin de la especie humana.

Millones de indígenas viven en la Amazonia (imagen: Getty/AFP)

 

4. “Ni un milímetro para tierras indígenas”

Cuando aún era precandidato a la presidencia, Bolsonaro afirmó que no demarcaría las tierras indígenas, una exigencia histórica que garantizaría la conservación de sus modos de vida. Además, el tono con el que lo hizo fue por demás despectivo al decir que “el indio es nuestro hermano, quiere ser reintegrado a la sociedad. El indio ya tiene demasiada tierra, vamos a tratarlos como seres humanos, los indios tienen un teniente del ejército, el presidente de Bolivia [refiriéndose a Evo Morales], ¿no quiere vivir en un zoológico?“, además de la infame frase “ni un milímetro para tierras indígenas”.

 

5. Abandonar el Acuerdo de París

El compromiso que muchas naciones asumieron durante el Acuerdo de París en 2015 para reducir las emisiones de carbono antes de 2030 podría estar en riesgo. Y es que, siguiendo el “ejemplo” de Donald Trump, quien sacó del Acuerdo a Estados Unidos en junio de 2017, Bolsonaro planea hacer lo mismo con Brasil. En su momento, Bolsonaro dijo: “Felicidades a Trump. Si fuera bueno para ellos [seguir en el Acuerdo de París], no lo habrían denunciado”. Sus declaraciones han sido contradictorias al respecto, pues también ha dicho que respetará el Acuerdo si se asegura que esto no signifique ceder la soberanía a las naciones indígenas ni la jurisdicción internacional sobre la Amazonia.

 

6. La industrialización de la Amazonia aceleraría el calentamiento global

Según numerosos científicos, la función de la Amazonia es vital para mantener la temperatura del planeta y evitar el calentamiento. Sin embargo, de acuerdo con el reporte de la WWF publicado en octubre de este año, una quinta parte de la selva ha desaparecido en los últimos 50 años como parte de la explotación de los recursos, y solamente el año pasado se perdieron 4,921 kilómetros cuadrados. Bajo el mando de Bolsonaro, esta situación solamente va a empeorar, si lleva a cabo su ambicioso proyecto de abrir una carretera a través del Amazonas y concesionar nuevos proyectos de explotación. La ganadería y la agricultura fueron responsables de una cuarta parte de la deforestación en el mundo y entre 2015 y 2016, la deforestación en Brasil alcanzó la escalofriante cifra récord de 7,800 kilómetros cuadrados.

 

Minería a cielo abierto en el Amazonas (imagen: Getty)

7. Minería a cielo abierto

Las tierras indígenas y su derecho a ellas están garantizadas por el artículo 231 de la constitución brasileña. Sin embargo, Bolsonaro ha prometido abrir estas tierras a la explotación minera y forestal, pretextando que los indígenas podrán vivir de esas regalías. Dinamam Tuxá, coordinadora nacional de la Asociación de Pueblos Indígenas del Brasil, asegura que Bolsonaro no respetará las leyes de protección a tierras indígenas, y que institucionalizará el genocidio como práctica de gobierno. “Estamos muy asustados. Temo por mi vida. Como líder nacional, sé que seré castigada por el gobierno federal por defender los derechos de los pueblos indígenas”.

 

8. Prohibir la entrada a observadores internacionales

Otra promesa de campaña de Bolsonaro fue impedir la entrada al país de organizaciones de cuidado ambiental como Greenpeace y la World Wildlife Fund. Su lógica es similar a la que tiene respecto a otros temas: proteger la soberanía brasileña, en una clara reacción nacionalista. Según Greenpeace, la deforestación de la Amazonia en los años 70 alcanzaba un 1% del territorio, mientras hoy llega al 18%.

 

9. Construcción de plantas nucleares

Oswaldo Ferreira, asesor y futuro ejecutivo del gobierno, prometió completar la construcción de Angra 3, una planta nuclear en la costa, entre las regiones de Sao Paulo y Río de Janeiro. La zona destinada para el proyecto es playa Itaorna, que en guaraní significa “piedra podrida”, por los deslizamientos de tierra que históricamente señalan la inestabilidad del suelo. Esta planta se complementará con una gran represa hidroeléctrica en Belo Monte, sobre el río Xingú, que forma parte del complejo pluvial del Amazonas.

 

10. Defensores de la tierra en peligro

El 11 de octubre pasado, días antes de las elecciones brasileñas, el líder campesino Aluisio “Alenquer” Sampaio fue asesinado en su casa, que a la vez fue la sede del Sindicato de los Trabajadores y Trabajadoras de la Agricultura Familiar. Aunque la investigación del asesinato sigue en curso, Brasil es el país más peligroso del planeta para los defensores de la tierra, con 207 asesinatos desde 2017, seguido peligrosamente por Filipinas (48), Colombia (24) y México (16).

Por si esto fuera poco, Bolsonaro también está a favor de armar a los ciudadanos para que se protejan de la delincuencia en las ciudades, así como de dar “licencias para matar” a los policías y reducir de 18 a 16 años la edad legal para ser procesado penalmente, y es un ferviente vocero contra los homosexuales y las minorías raciales. Con este panorama, sólo podemos desear fuerza a los brasileños, quienes tienen frente a sí una terrible amenaza.