De acuerdo con el presidente de la República de Indonesia, Susilo Bambang Yudhoyono, los 5.8 millones km2 de las aguas del archipiélago se convertirán en un santuario para estas criaturas marinas. A partir de ahora, la caza de las mantarrayas queda estrictamente prohibida dentro del territorio indonesio.

Y aunque esta decisión tendrá un impacto positivo en el medio ambiente del lugar, la verdadera motivación del proyecto se basa en puros números: si una sola mantarraya capturada y muerta vale entre 40 y 500 dólares, la diversidad de estas criaturas vivas en un santuario equivaldrían a 1 000 000 de dólares en turismo.

Uno de los atractivos turísticos de Indonesia es efectivamente su biodiversidad acuática y terrestre. De hecho, es el  único sitio donde habitan las dos especies de mantarrayas (la de océano y la de arrecife). La investigadora Andrea Marshall, explica un poco acerca de estos animales:

 

Sin embargo, aún hay mucho trabajo que hacer: reforzar la seguridad en esta enorme área marítima, consolidar leyes que eviten la cercanía de cazadores furtivos y otros riesgos.  El proyecto no sólo planea tener objetivos legales, sino también motivar a los turistas al cuidado de estas criaturas.