Estilosos y limpios bebederos públicos podrían reemplazar el agua embotellada (FOTOS)

Las personas prefieren gastar unos centavos en agua embotellada limpia que beber de una fuente de agua potable que se ve sucia y oxidada. Un mejor diseño podría ayudar.

Con todas las noticias que están aconteciendo alrededor del mundo en torno al agua embotellada, es preciso que haya propuestas alternativas. No sólo empezar a prohibir su venta, como lo hizo San Francisco, sino implementar otras maneras de hidratación mientras se está en la calle. Las fuentes de agua para beber son una gran opción, pero, ya que han caído de la gracia del público por su aspecto sucio, tendrán que ser rediseñadas.

La revista británica Architects Journal y Turkishceramics, un grupo que representa a 43 marcas de cerámica en Turquía, le pidieron a algunos de los arquitectos más reconocidos de Londres que propusieran diseños para “un kiosco para Londres que incorpore detalles en cerámica y que refleje la artesanía y trabajo típicos de rico patrimonio cultural de este tipo de construcción”. Los participantes incluyeron a Zaha Architects, Hopkins Architecta y Studio Weave.

Primer bebedero público de Londres, 1859.

Más allá de que el concurso sirva principalmente para publicitar el mosaico turco, sí alude a un tema importante: ¿por qué no tenemos bebederos públicos más bellos y limpios en las ciudades? Después de todo, la razón por la que los bebederos han dejado de ser populares es porque podemos comprar agua embotellada prácticamente en cada esquina. Las personas prefieren gastar unos centavos en un poco de agua limpia y sellada que beber de una fuente potable en ruinas u oxidada. Pero recordemos el impacto impresionante que las botellas tienen en el medio ambiente.

Es por ello que estos diseños, además de propositivos y estéticos, tienen tanta importancia ecológica. Algunos de los diseños podrían parecer un poco fuera de la realidad (no podría haber un kiosco gigante, y caro, en cada esquina), pero su florecimiento sugiere implícitamente que beber de una fuente de agua pública puede ser una práctica limpia, e incluso estilosa. Un buen bebedero público, limpio y efectivo, es un gesto cívico que todas las ciudades tendían que tener. Escoge tu favorita en la galería.



Hallan microplásticos tóxicos en agua embotellada proveniente de México y otros países

Se encontró que 90% de las botellas tiene estas partículas, que se adhieren al agua que bebemos.

En la actualidad, gran parte del agua que consumimos en áreas urbanas es embotellada. Se trata de una forma de consumir el agua que hace algunas décadas habría sido considerada inútil, pues en muchos países era –y sigue siendo– posible tomar agua del grifo, pues ésta es potable.

Lamentablemente, el agua embotellada se impuso como una necesidad debido, por un lado, a la desinformación, y por el otro, al nulo mantenimiento de las tuberías en muchos países. Es el caso de México, donde el mercado del agua embotellada comenzó en 1991 tras los brotes de cólera que se presentaron en algunas entidades del país, y siguió creciendo debido al temor tanto a las bacterias como a los materiales nocivos con los que se construyeron las tuberías, como el asbesto cancerígeno.

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Resulta paradójico, no obstante, que la solución a los problemas del agua potable sean las botellas de plástico, que además de ser altamente contaminantes, han probado ser sumamente nocivas para la salud humana. A otras investigaciones al respecto se suma un nuevo estudio, realizado por la Universidad Estatal de New York y revisado y sustentado por la World Health Organization, el cual reveló que de 259 botellas de plástico, el 90% contenía pequeñas partículas de plástico.

Las botellas provenían de nueve países: México, EEUU, China, Brasil, India, Indonesia, Líbano, Kenya y Tailandia, y todas eran de marcas bien posicionadas en el mercado.

Los microplásticos son diminutas partículas de plástico desprendido de las botellas. Los investigadores encontraron en promedio 10 de estas partículas por cada litro de agua, y otras 314 partículas que asumen que podrían ser de plástico, pero que no pudieron identificar.

Según los científicos, los microplásticos podrían provenir del proceso de embotellamiento, o incluso desprenderse de las tapas al abrir la botella.

La preocupación principal respecto a estas partículas es que puedan liberar químicos nocivos para la salud y que debido a su tamaño puedan viajar por el tracto gastrointestinal y propagarse en el resto del cuerpo. Incluso, señalan los investigadores, las micropartículas podrían pasar hacia el sistema límbico cerebral y adherirse a los ganglios linfáticos, mismos que pueden desarrollar cáncer.

Ante toda esta evidencia y lo que pudiera descubrirse en un futuro, nuestro papel como consumidores es permanecer atentos. Y sobre todo, no olvidar que el agua potable es un derecho, y que en países como México ningún hogar debería estar comprando la absurda cantidad de mil 500 litros de agua embotellada al año. Es una tarea ciudadana (y necesaria) abogar por óptimas condiciones para beber agua, que no impacten a nuestra salud ni al planeta.



Después de leer esto, no volverás a beber un vaso de agua que dejaste toda la noche a lado de tu cama

Un vaso de agua que se queda a la intemperie en temperatura ambiente, pasa por un proceso de invasión de microorganismos a lo largo de la noche.

Tras una larga sesión de sueño, cuando el cuerpo utiliza las reservas de agua para mantenerse hidratado, lo más recomendable es beber un vaso de agua casi al momento de despertarse. Para ello, antes de levantarnos, sólo estiramos nuestro brazo hacia la mesa de noche y tomamos el vaso de agua que, preventivamente, colocamos la noche anterior. Sin embargo, ¿has notado que esa agua tiene un sabor diferente?

De acuerdo con el Dr. Kellogg Schwab, director de Johns Hopkins University Water Institute, este vaso de agua que se queda a la intemperie en temperatura ambiente, pasa por un proceso de invasión de microorganismos a lo largo de la noche. Si bien el agua tratada contiene cloro que controla la presencia de estas pequeñas comunidades, a temperatura ambiente éstas empiezan a multiplicarse rápidamente. Así que, sin importar si se trata de agua limpia ni de un vaso limpio, uno está bebiendo una mezcla de gérmenes en ese líquido incoloro. Eso sin mencionar el polvo del ambiente que pudo caer en el vaso a lo largo de esas horas.

Sin embargo, esto no es lo único que provoca la fiesta de gérmenes habitando en nuestro vaso de agua (ni que tenga un sabor un poco menos refrescante). Podríamos decir que uno de los factores principales es el dióxido de carbono: tras doce horas sin haber tapado el agua, el agua empieza a mezclarse con el dióxido de carbono del aire, lo que provoca que disminuya su pH y, en consecuencia, su sabor. Aunque, sigue siendo bebible (salvo por los gérmenes que nadan a e nuestra bebida matutina). 

En cuanto a las botellas de agua hechas con plástico que se quedan bajo los rayos solares dentro de un automóvil, lo ideal es alejarse de ellas. Las botellas de plástico contienen BPA (el químico  tóxico interruptor del funcionamiento óptimo de las hormonas), el cual se libera con el calor del sol. Esto significa que, aunque lo laves y lo reutilices, el BPA continúa en la estructura de la botella, provocando consecuencias fuertes en la salud.