El enorme retrato de la secuoya más grande del mundo te quitará el aliento

Este collage de fotografías tomadas por Nat Geo te permite discernir lo imposible: “El Presidente”, la secuoya más grande del mundo, en una sola imagen.

Sin duda alguna las secuoyas son de los árboles más majestuosos del mundo. Su tamaño, su edad y su naturaleza resistente las ha convertido en símbolos de la protección ambiental y de la precaria situación que algunos bosques y muchas biosferas enfrentan en la actualidad.

Mientras que el activismo a favor de la naturaleza, grupos que protegen a los más frágiles ecosistemas del mundo, están más dispuestos a luchar que nunca, todavía hay mucho por hacer. En un esfuerzo por reclutar más amantes de la naturaleza y participantes activos que busquen cuidar del mundo que nos rodea, el fotógrafo Michael “Nick” Nichols de National Geographic se dedicó a tomar uno de los retratos más grandes del mundo: “El Presidente”, uno de los árboles más grande del planeta, en una sola imagen.

Cabe destacar que esto jamás había sido intentado, simplemente por la enorme naturaleza del esfuerzo, y para lograrlo Nichols debió tomar 126 fotografías diferentes y después unirlas en uno de los collages más impresionantes que hemos visto.

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La fotografía (y el video que la acompaña) se tomó en el Sequoia National Park en Californa, E.U.A. El árbol tiene un diámetro de 9 metros y una altura de 75 metros, 2 billones de hojas y ha vivido por más de 3200 años. Nichols explica: “Queríamos hacer este retrato porque cuando las personas ven uno de estos árboles en su totalidad, se quedan sin aliento.”

El video nos muestra exactamente cuanto tiempo y esfuerzo le tomó al fotógrafo y a su equipo lograr esta enorme tarea y, además, nos recuerda que en el mundo natural todavía existen muchas maravillas que nos sorprenderán:


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La baronesa rampante: la joven que vivió 2 años en una secuoya para evitar que la talaran

Julia “Butterfly” Hill acampó a 50 metros de altura durante 2 años para impedir que un árbol de más de 1,000 años de edad fuera talado.

En El barón rampante, Italo Calvino cuenta la historia ficticia de Cosimo, un niño aristócrata de 12 años que sube a un árbol como gesto de rebeldía frente a la autoridad paterna y promete quedarse ahí hasta su muerte. En la vida real, la rebeldía puede servir para inspirar a otros y cambiar el estado de cosas.

La historia de Julia “Butterfly” Hill, una joven de 23 años, quedó inevitablemente unida a la de “Luna”, una secuoya de más de 1,000 años de edad, residente del parque estatal Grizzly Creek Redwoods de California, EE.UU., cuando a finales de 1997 una compañía maderera amenazó con derribar los majestuosos árboles del parque.

“Butterfly”, como es apodada Julia por su amor a las mariposas, formaba parte de la organización ecologista Earth First. Los ecologistas decidieron poner sus cuerpos entre los árboles y las máquinas de la compañía maderera para evitar el ecocidio. En un acto extremo, Julia y otros de sus compañeros eligieron algunos árboles para subir a ellos e instalar pequeños campamentos en las alturas, como medida para atraer la atención mediática. Pero lo que sería una acampada de 2 semanas, para “Butterfly” se convirtió en una expedición inmóvil de más de 2 años.

En ocasiones, no hacer nada es lo más violento que se puede hacer.
(Slavoj Zizek)

Julia Lorraine Hill nació el 18 de febrero de 1974 en Arkansas, y estudió en su propia casa hasta los 12 años. Un accidente de tránsito a los 22 años le supuso una larga rehabilitación, en la que fortaleció su mente a la vez que su cuerpo. Durante ese duro trance, se acostumbró a observar y pasear cerca de las secuoyas, quienes la inspiraron para recuperar el control de su propio cuerpo luego de las secuelas del accidente. En su autobiografía, Julia cuenta:

Me adentré en el bosque y por primera vez experimenté lo que significa de verdad estar vivo. Entendí que yo formaba parte de aquello. Poco después supe que la Pacific Lumber Maxxam Corporation estaba talando esos bosques y mi confusión fue total. Contacté con la asociación Earth First, que hacía sentadas en los árboles para impedir su tala. Así fue como conocí a “Luna”.

La idea de Earth First era que otro integrante de la asociación relevara a Julia luego de un par de semanas. Pero el relevo nunca llegó. Un equipo le suministraba víveres para sobrevivir en las alturas a través de un sistema de poleas. Julia cuenta que cargaba su celular mediante unos paneles solares en su campamento a 50 metros de altura, sobre una lona de 3 metros cuadrados organizados para cubrir necesidades higiénicas, alimenticias y de descanso.

 

Con las raíces en el cielo

En una entrevista, Julia afirmó que la compañía Pacific Lumber hizo todo lo posible por sabotear su expedición: quemaron árboles a su alrededor, hicieron pasar helicópteros que le disparaban chorros de agua, sin contar las duras condiciones de vida en las alturas, que le ocasionaban ampollas y heridas frecuentes.

“Respeta a tus mayores”

Pero la prueba de fuego llegó en el invierno de 1998, cuando una poderosa tormenta azotó el parque durante 2 semanas. Fue entonces cuando Julia afirma haber escuchado “la voz de Luna”, recordándole que “las ramas rígidas se rompen, sólo las ramas flexibles sobreviven”. Siguiendo esta misteriosa intuición, Julia se aferró a las ramas jóvenes y flexibles, y así logró salvar su vida.

Su proeza no fue en vano: el 18 de diciembre de 1999, Julia descendió de “Luna” después de que la compañía maderera acordara respetar a las secuoyas e incluir políticas de cuidado al medioambiente en todas sus expediciones posteriores. La compañía maderera recibió de los activistas 50 mil dólares por concepto de ganancias perdidas, que luego serían donados para preservar la zona.

 

Al bajar de “Luna”, Julia le dijo a la prensa:

Entiendo que para algunas personas sólo soy una sucia hippie abraza-árboles. Pero no puedo imaginarme que alguien quiera ponerle una motosierra encima a algo así [Luna].

Los 738 días que Julia pasó en las alturas inspiraron muchos movimientos en favor de la tierra, y desde entonces no ha dejado de participar en proyectos ecologistas mediante su organización no lucrativa Circle of Life

La historia de Julia y “Luna” nos inspira para aferrarnos a amar al planeta, así como a tomar partido por nuestros ideales sin importar las condiciones en las que nos encontremos. ¿Cuál es tu árbol?



Respira fuerte un árbol: algunos beneficios de sembrar más árboles en la ciudad

Los árboles en la ciudad son componentes esenciales de una comunidad habitable y forman parte de una estrategia central para mejorar la salud pública.

Ya lo hemos dicho antes: los espacios verdes en zonas de gran densidad urbana son más que un adorno o una casualidad. Quien tenga el hábito de hacer caminatas bajo los árboles conocerá lo gratificante que es, incluso por 10 minutos, salir al parque y respirar fuerte cerca de un árbol. 

Según la revista BioScience, la migración de las sociedades hacia la urbanización tiene importantes implicaciones para la salud mental global porque las personas que viven en entornos urbanos corren un mayor riesgo de padecer problemas de salud mental, incluida la depresión, los trastornos de ansiedad generalizada, la psicosis y los trastornos adictivos.

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Además de los factores emocionales, se deben considerar los aspectos geográficos. Una ciudad es como una isla de calor. La Ciudad de México es un ejemplo ya que, de acuerdo con la doctora Rebeca Granados Ramírez del Instituto de Geografía de la Universidad Nacional Autónoma de México, el concreto de la ciudad eleva el calor hasta los 33; mientras que el asfalto eleva la temperatura hasta en 49.

Este efecto provoca que las ciudades sean más cálidas que las áreas circundantes con superficie de tierra más natural, fenómeno que en los últimos años se ha vuelto alarmante, según señala Pascal Mittermaier, director general de Ciudades Globales en The Nature Conservancy.

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Porque nunca son suficientes: sembrar más arboles en la ciudad

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), los árboles pueden proporcionar beneficios económicos, sociales y ambientales a una ciudad. Estos beneficios valen dos o tres veces más que la inversión en plantación y cuidado.

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Es por esto que no puede ser un lujo tener árboles en las ciudades; deben ser componentes esenciales de una comunidad habitable y de una estrategia central para mejorar la salud pública.

De acuerdo con The Nature Conservancy, existen diversas barreras que impiden que haya más árboles urbanos: falta de conocimiento sobre los beneficios que aportan los árboles a la ciudad, preocupaciones públicas sobre el mantenimiento de los árboles y la falta de recursos financieros, entre otras.

Aunque el panorama puede parecer desalentador, las ciudades innovadoras deben encontrar soluciones que superen estas barreras.

 

Algunos datos que lo respaldan

  • Los árboles grandes son excelentes filtros para contaminantes urbanos y partículas finas. Absorben gases contaminantes y filtran partículas como polvo o humo del aire, atrapándolos sobre las hojas y la corteza.
  • La ubicación correcta de los árboles alrededor de los edificios puede reducir la necesidad de aire acondicionado en un 30% y hacer que disminuyan las facturas de calefacción en invierno entre un 20-50%.
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  • Un árbol maduro puede absorber hasta 150 kg de CO2 al año. Especialmente en ciudades con altos niveles de contaminación, los árboles pueden mejorar la calidad del aire y hacer de las ciudades lugares más saludables para vivir.
  • Pasar tiempo cerca de los árboles mejora la salud física y mental, pues aumentan los niveles de energía y la velocidad de recuperación, a la vez que la presión arterial y el estrés disminuyen.
  • Los árboles juegan un papel importante en el incremento de la biodiversidad urbana, ya que proporcionan un hábitat a las plantas y animales, así como alimento y protección.

 

Ciudades y ejemplos a seguir

China quiere construir una ciudad-bosque con 40,000 árboles. Se espera que albergue a 1 millón de plantas y 40,000 árboles, capaces de absorber 10,000 toneladas de CO2 anualmente.

Por otro lado, Treepedia es un sitio que mide la cobertura del dosel -capa de ramas y hojas formada por las copas de árboles vecinos- en las ciudades. En lugar de contar la cantidad individual de árboles, han desarrollado un método universalmente aplicable que analiza la cantidad de verde percibida al caminar por la calle.

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Wellington Rodrigues

Las ciudades siempre necesitarán grandes proyectos de infraestructura, pero a veces las pequeñas infraestructuras -desde carriles para bicicletas o bicicletas compartidas hasta la plantación de árboles para la adaptación al cambio climático- puede tener un gran impacto en un área urbana.

Los usuarios pueden revisar qué áreas son verdes y no verdes en una ciudades como Londres, Nueva York, Quito, Singapur, Los Ángeles y Sidney, entre otras, así como investigar la cantidad de cobertura verde en un punto determinado y comparar su ciudad con diferentes ciudades del mundo.

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Treepedia

Sin duda, el secreto para mantener las ciudades en equilibrio radica en preservar los bancos de oxígeno y puntos de encuentro, aprendizaje y esparcimiento.