El enorme retrato de la secuoya más grande del mundo te quitará el aliento

Este collage de fotografías tomadas por Nat Geo te permite discernir lo imposible: “El Presidente”, la secuoya más grande del mundo, en una sola imagen.

Sin duda alguna las secuoyas son de los árboles más majestuosos del mundo. Su tamaño, su edad y su naturaleza resistente las ha convertido en símbolos de la protección ambiental y de la precaria situación que algunos bosques y muchas biosferas enfrentan en la actualidad.

Mientras que el activismo a favor de la naturaleza, grupos que protegen a los más frágiles ecosistemas del mundo, están más dispuestos a luchar que nunca, todavía hay mucho por hacer. En un esfuerzo por reclutar más amantes de la naturaleza y participantes activos que busquen cuidar del mundo que nos rodea, el fotógrafo Michael “Nick” Nichols de National Geographic se dedicó a tomar uno de los retratos más grandes del mundo: “El Presidente”, uno de los árboles más grande del planeta, en una sola imagen.

Cabe destacar que esto jamás había sido intentado, simplemente por la enorme naturaleza del esfuerzo, y para lograrlo Nichols debió tomar 126 fotografías diferentes y después unirlas en uno de los collages más impresionantes que hemos visto.

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La fotografía (y el video que la acompaña) se tomó en el Sequoia National Park en Californa, E.U.A. El árbol tiene un diámetro de 9 metros y una altura de 75 metros, 2 billones de hojas y ha vivido por más de 3200 años. Nichols explica: “Queríamos hacer este retrato porque cuando las personas ven uno de estos árboles en su totalidad, se quedan sin aliento.”

El video nos muestra exactamente cuanto tiempo y esfuerzo le tomó al fotógrafo y a su equipo lograr esta enorme tarea y, además, nos recuerda que en el mundo natural todavía existen muchas maravillas que nos sorprenderán:


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Cada árbol esconde un universo

Estas fotografías microscópicas revelan el asombroso universo encontrado en las entrañas de un árbol.

Nuestras vidas se hilan por fragmentos. Nos forman los instantes, los recuerdos vagos y las conexiones inesperadas que a veces parecen resultar de un plan maestro. Así es también la historia de la naturaleza, que marca permanentemente el tejido de los árboles.

En estas fotografías tomadas directo del microscopio asoma el mapa celular de varias especies de árboles. Sus células forman un cálido caleidoscopio que recuerda a la composición de las estrellas, las mismas de cuyo material está hecha la vida.

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Maytenus micrantha, corte transversal

Estas diapositivas están en exposición en el Museo Smithsonian de Washington, cumpliendo una labor doble. Además de cautivar, forman parte de una base de datos que guarda el perfil químico de estas especies de árboles.

Al consultarla, es mucho más sencillo detectar qué especies están siendo taladas para la trata ilegal de madera y así prevenir esta práctica, que ha arrasado con una cantidad inconmensurable de vegetación en Rusia y Brasil.

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Picea pungens, corte transversal

Los árboles, además de embellecer el paisaje, son el soporte principal de esta vida que compartimos con millones de organismos. Son espectadores callados, que no sólo purifican el aire: guardan en su estructura la memoria de acontecimientos milenarios.

Maravíllate con las figuras que iluminan su interior:

Cornus controversa, corte transversal
Ailanthus integrifolia, corte radial
Quiina negrensis, corte radial
Salix fragilia, corte transversal
Ampelopsis brevipedunculata, corte transversal
Ricinodendron heudelotii, corte tangencial
Cornus kousa, corte transversal
Picea, corte radial
Colubrina arborescens, corte tangencial
Cornus stolonifera, corte transversal
Maytenus micrantha, corte tangencial
Prosopis juliflora, corte transversal
Cornus controversa, corte radial

 

* Fotografías: Brain Pickings



La baronesa rampante: la joven que vivió 2 años en una secuoya para evitar que la talaran

Julia “Butterfly” Hill acampó a 50 metros de altura durante 2 años para impedir que un árbol de más de 1,000 años de edad fuera talado.

En El barón rampante, Italo Calvino cuenta la historia ficticia de Cosimo, un niño aristócrata de 12 años que sube a un árbol como gesto de rebeldía frente a la autoridad paterna y promete quedarse ahí hasta su muerte. En la vida real, la rebeldía puede servir para inspirar a otros y cambiar el estado de cosas.

La historia de Julia “Butterfly” Hill, una joven de 23 años, quedó inevitablemente unida a la de “Luna”, una secuoya de más de 1,000 años de edad, residente del parque estatal Grizzly Creek Redwoods de California, EE.UU., cuando a finales de 1997 una compañía maderera amenazó con derribar los majestuosos árboles del parque.

“Butterfly”, como es apodada Julia por su amor a las mariposas, formaba parte de la organización ecologista Earth First. Los ecologistas decidieron poner sus cuerpos entre los árboles y las máquinas de la compañía maderera para evitar el ecocidio. En un acto extremo, Julia y otros de sus compañeros eligieron algunos árboles para subir a ellos e instalar pequeños campamentos en las alturas, como medida para atraer la atención mediática. Pero lo que sería una acampada de 2 semanas, para “Butterfly” se convirtió en una expedición inmóvil de más de 2 años.

En ocasiones, no hacer nada es lo más violento que se puede hacer.
(Slavoj Zizek)

Julia Lorraine Hill nació el 18 de febrero de 1974 en Arkansas, y estudió en su propia casa hasta los 12 años. Un accidente de tránsito a los 22 años le supuso una larga rehabilitación, en la que fortaleció su mente a la vez que su cuerpo. Durante ese duro trance, se acostumbró a observar y pasear cerca de las secuoyas, quienes la inspiraron para recuperar el control de su propio cuerpo luego de las secuelas del accidente. En su autobiografía, Julia cuenta:

Me adentré en el bosque y por primera vez experimenté lo que significa de verdad estar vivo. Entendí que yo formaba parte de aquello. Poco después supe que la Pacific Lumber Maxxam Corporation estaba talando esos bosques y mi confusión fue total. Contacté con la asociación Earth First, que hacía sentadas en los árboles para impedir su tala. Así fue como conocí a “Luna”.

La idea de Earth First era que otro integrante de la asociación relevara a Julia luego de un par de semanas. Pero el relevo nunca llegó. Un equipo le suministraba víveres para sobrevivir en las alturas a través de un sistema de poleas. Julia cuenta que cargaba su celular mediante unos paneles solares en su campamento a 50 metros de altura, sobre una lona de 3 metros cuadrados organizados para cubrir necesidades higiénicas, alimenticias y de descanso.

 

Con las raíces en el cielo

En una entrevista, Julia afirmó que la compañía Pacific Lumber hizo todo lo posible por sabotear su expedición: quemaron árboles a su alrededor, hicieron pasar helicópteros que le disparaban chorros de agua, sin contar las duras condiciones de vida en las alturas, que le ocasionaban ampollas y heridas frecuentes.

“Respeta a tus mayores”

Pero la prueba de fuego llegó en el invierno de 1998, cuando una poderosa tormenta azotó el parque durante 2 semanas. Fue entonces cuando Julia afirma haber escuchado “la voz de Luna”, recordándole que “las ramas rígidas se rompen, sólo las ramas flexibles sobreviven”. Siguiendo esta misteriosa intuición, Julia se aferró a las ramas jóvenes y flexibles, y así logró salvar su vida.

Su proeza no fue en vano: el 18 de diciembre de 1999, Julia descendió de “Luna” después de que la compañía maderera acordara respetar a las secuoyas e incluir políticas de cuidado al medioambiente en todas sus expediciones posteriores. La compañía maderera recibió de los activistas 50 mil dólares por concepto de ganancias perdidas, que luego serían donados para preservar la zona.

 

Al bajar de “Luna”, Julia le dijo a la prensa:

Entiendo que para algunas personas sólo soy una sucia hippie abraza-árboles. Pero no puedo imaginarme que alguien quiera ponerle una motosierra encima a algo así [Luna].

Los 738 días que Julia pasó en las alturas inspiraron muchos movimientos en favor de la tierra, y desde entonces no ha dejado de participar en proyectos ecologistas mediante su organización no lucrativa Circle of Life

La historia de Julia y “Luna” nos inspira para aferrarnos a amar al planeta, así como a tomar partido por nuestros ideales sin importar las condiciones en las que nos encontremos. ¿Cuál es tu árbol?