Cómo las heces de las ballenas están salvando al océano

Al enriquecer al mar con hierro liberado por su sistema digestivo, los cachalotes están retardando los efectos del calentamiento global en el Antártico.

Sabemos que el calentamiento global es una realidad, pero aún hay demasiadas cosas por saber sobre sus causas y efectos. En especial hay una que seguramente no has conocido hasta ahora: las heces de los cachalotes están ayudando a alentar el proceso de calentamiento del Océano Antártico.

El descubrimiento fue gracias a un equipo de científicos australianos basados en la Universidad Flinders. Después de llevar a cabo varios estudios, reportaron que las ballenas ayudan a incrementar los niveles de hierro en la aguas antárticas (que son deficientes de hierro).

Gracias a que los cachalotes buscan a sus presas en las profundidades y encuentran, por ejemplo, calamares gigantes, y luego defecan heces líquidas ricas en hierro cerca de la superficie, estimulan la producción primaria y regresan el carbón a las aguas profundas.

El hierro es importantísimo para la vida marina, y los océanos polares son cruciales para ayudar a regular los niveles atmosféricos de CO2. Así que el sistema digestivo de las ballenas está ayudando a que criaturas diminutas vivan y se reproduzcan, lo cual en turno mantiene balanceado al ecosistema de océano, que puede reciclar el carbón en el suelo marino.

Así, la matanza de ballenas no sólo es una tragedia para la especie, sino que impacta a todo el ecosistema oceánico, que es, muy seguramente, lo que puede acabar con el mundo antes que nada. Esta es una razón más para parar de una vez por todas los asesinatos a esta especie maravillosa que deambula por los mares del mundo.



Una manada de ballenas adopta a un narval (y todo es hermoso)

Lecciones animales de inclusividad: una manda de belugas lleva un par de años incluyendo a un miembro distinto, un narval.

Mientras un grupo de investigadores seguía a una manada de ballenas beluga cerca del río St Lawrence, en Canadá, notaron que uno de los integrantes era distinto. Su lomo grisáceo, que contrasta con el tono claro de las belugas, lo delataba; y es que en realidad se trataba de un narval (llamado “unicornio marino” y presente en múltiples mitos y leyendas), que aparentemente lleva un par de años formando parte de la pandilla de cetáceos.

La inclusión de un narval en la manada de ballenas ha sorprendido a los científicos, sobre todo considerando el nivel de aceptación que tiene entre sus compañeros. El peculiar grupo fue documentado por la organización Group for Research and Education on Marine Mammals (GREMM), y su director Robert Michaud advierte:

Se comporta como uno de los chicos. Es como una gran banda de jóvenes que se la pasan en juegos sociales y sexuales.  

Aunque son de la misma familia (Monodontidae) y particularmente sociables, es raro encontrar este grado de conexión entre miembros de distintas especies. Sin embargo, las belugas parecen aceptar plenamente la presencia del joven narval. En palabras del biólogo marino Martin Nweeia:

Creo que no debería sorprendernos tanto. Creo que muestra la compasión y la apertura de otras especies para hacer sentir bienvenido a otro miembro que tal vez no sea o se comporte igual. 

En pocas palabras, estamos ante una hermosa muestra de inclusividad cortesía de otras especies; curiosamente, se trata de una cualidad que el ser humano, incluso a estas alturas, todavía está luchando por dominar.

Así que cuando creas que el paisaje es poco alentador y que quizá no hay esperanza en el planeta, regresa unos segundos a esta imagen de una manada de ballenas más un narval y recuerda que las cosas son suficientemente inspiradoras como para no decretar una derrota definitiva.  



Descubre por qué una ballena se encuentra nadando en las aguas de Nueva York

“Las ballenas han encontrado un camino para alimentarse, aquí, cerca de Nueva York, en vez de nadar hasta Massachusetts y Maine.”

En el tercer fin de semana de noviembre apareció nadando una ballena en las aguas del barrio niuyorquino de Upper West Side, en Manhattan. Dio la impresión que este cetáceo estuviera haciendo una visita a la isla de la Libertad, el puente George-Washington y otros sitios al norte hacia el puerto de Manhattan. 

Realmente, esta ballena no era la única aventurándose en toda la región; sino había otras que se encontraban sumergidas en las aguas. Parece ser que en los últimos años, el ecosistema acuático de esta zona ha mejorado la calidad de las aguas, influyendo en el crecimiento de su biodiversidad tanto animal como vegetal

De hecho, de acuerdo con Paul Sierswerda, el presidente de Gotham Whale, una asociación encargada de observar y cuidar la vida marina de los alrededores de la ciudad, aseguró que este acontecimiento es sorprendente ya que las ballenas no suelen aventurarse cerca de la megalópolis: “Las ballenas han encontrado un camino para alimentarse, aquí, cerca de Nueva York, en vez de nadar hasta Massachusetts y Maine.

Sin embargo, la zona no está libre de peligro: los barcos que navegan por ahí pueden tener accidentes con las ballenas, llegando a lastimar gravemente al animal y causando grandes impactos en la biodiversidad. Desgraciadamente, esto podría provocar que las ballenas se queden atrapadas por ahí quedándose imposibilitadas para comunicarse con otras que ronden por la región.