Celebremos el Día Mundial del Agua con un urgente baño de conciencia

Este 22 de marzo de 2014 se celebra el Día Mundial del Agua, un recordatorio alrededor de este indispensable ingrediente para la vida.

El agua es sinónimo, y requisito indispensable, de vida. No es casualidad que los astrónomos en su búsqueda de vida extraterrestre, tomen en cuenta la presencia de agua como un factor indisoluble en su asociación con la potencial presencia de seres vivos. El agua, su cuidado, tratamiento, y aprovechamiento, juegan un rol fundamental en el futuro de la especie humana.

Instaurado desde 1993 por la Organización de las Naciones Unidas, el Día Mundial del Agua es hoy, lamentablemente, una ‘celebración’ más necesaria que nunca. Y es que la condición actual del agua como un recurso demandado por todo ser vivo de este planeta, incluidas las más de siete mil millones de personas que somos, es en esencia alarmante. Por cierto, este año la conmemoración tendrá como tema “El Agua y la Energía”.

A continuación repasaremos brevemente, en datos concretos, la situación actual del agua:

El 99.7% del agua que hay en el planeta no puede utilizarse –al menos no sin un previo tratamiento de desalinización.

En los últimos 50 años la extracción de agua se ha triplicado.

Cada 20 segundos se registra una muerte infantil por algún problema relacionado al agua (contaminación, escasez…), mientras que 3,577 millones de personas (incluidos los niños) mueren anualmente por esta problemática.

Solo el 54% de la población mundial recibe distribución formal (entubada a su hogar) de agua limpia.

Como ocurre con el resto de los recursos, la distribución de agua es desigual e injusta (un estadounidense promedio gasta 1,550 metros cúbicos de agua al año, mientras que uno de la República Democrática del Congo solo goza 11.5 metros cúbicos).

En 2011, 768 millones de personas seguían sin acceso a fuentes de agua potable mejoradas y 2.500 millones de personas no disponían todavía de acceso a servicios mejorados de saneamiento.

En fin, podríamos seguir con el desfile de cifras macabras, pero esperamos que con las anteriores sea suficiente para dimensionar la magnitud del problema, mejor dicho del reto, que enfrentamos. El alimento, el medio ambiente, la salud, y otros factores vitales dependen de este recurso. Ojalá aquellos que toman las decisiones alrededor del mundo (gobiernos nacionales y organismos internacionales) tengan la claridad e integridad necesarias para diseñar políticas que efectivamente protejan el agua y que la hagan accesible equitativamente a todo ser humano, como parte de una garantía inapelable. Pero parte de esta batalla también depende de ti, de nosotros, de cada persona que tiene a su disposición servicios de agua limpia o potable, y que podría estar cuidándola mejor.

Cada día tenemos decenas de oportunidades de refrendar nuestro compromiso con el agua, honrando así la vida misma, así que mientras esperas a que los políticos y líderes mundiales cumplan bien con sus funciones, es fundamental que tu hagas lo propio –recordemos que micro es macro.

Por eso este Día Mundial del Agua sumérgete en un baño de conciencia, aún estamos a tiempo.



Botellas de agua vs. Agua del grifo: ¿cuál es la mejor opción para consumir en México?

“La vieja desconfianza y el temor histórico promueven la desinformación sobre el agua potable. Los consumidores no tienen confianza en el agua potable que reciben.”

Cada hogar en México compra alrededor de 1 500 litros de agua embotellada al año, de acuerdo con un estudio realizado en 2016 por la firma Kantar WorldPanel. Esto a pesar de que en el Artículo 115 de la Constitución Mexicana se establezca que “todos los municipios del país están obligados a entregar agua potable”, para beber, bañarse, drenaje, alcantarillado y tratamiento de aguas residuales. 

Se trata de un negocio multimillonario, la de las aguas embotelladas. A diferencia de lo que sucede en otros países, en donde las botellas de agua son una mercancía gourmet para un estilo de vida, en México se consumen como un artículo básico y de primera necesidad. Pese a que académicos y múltiples organizaciones no gubernamentales explican que los mexicanos no las necesitan. 

De acuerdo con los datos de la revista Forbes México, el negocio de 66 500 millones de pesos anuales comenzó con un brote de cólera en la década de los 90. Fue en el año de 1991 que un mensaje gubernamental informó que la comunidad de San Miguel Totolmaloya, en el Estado de México, reportaba el primer episodio de una epidemia de cólera. Surgió un miedo a enfermarse severamente, pese a que la tasa de mortalidad fue de 0.04 por ciento de cada 100 habitantes y un total de 34 defunciones durante 1991. 

Ahora, tras décadas de ese fenómeno, los mexicanos dejaron de beber agua del grifo: el miedo a enfermarse continúa como una tradición cultural. En vano fueron los mensajes gubernamentales con advertencias para hervir el agua y tomar otras medidas preventivas, como comercializar los primeros garrafones de vidrio con “agua purificada” mediante la marca Electropura –hoy Epura–. En palabras del director del Programa de manejo, uso y reuso del agua –Pumagua– de la Universidad Nacional Autónoma de México –UNAM–, “Han convertido el cuidado de la salud en un elemento de venta”, pese a que el 50 por ciento de las muestras de las marcas de botellas de agua que se vendían en la década de los 90, no cumplía con los requerimientos de salud necesarios para su consumo. Por su lado, Raúl Pacheco-Vega, Investigador y catedrático del Centro de Investigación y Docencia Económica –CIDE–, “Se convirtió en la salida fácil. Se incrementaron las campañas de transnacionales, que invirtieron mucho dinero para vender las botellas en México y dar paso al debilitamiento de la infraestructura.”

Por esta razón, empresas como Danone, Coca-Cola y Pepsico concentran ahora el 64 por ciento del mercado nacional que incluye agua gasificada, embotellada y de manantial. Para Pacheco-Vega, una “manera de debilitar al proveedor estatal, y favorecer a las empresas, ha sido a través de la transferencia de recursos de los estados a municipios, donde el dinero no llega y permite a los privados acaparar la demanda que debería aliviar los gobiernos municiales. […] Ha sido una serie de acciones concertadas entre diferentes actores: el gobierno federal, mercadotecnia agresiva de transnacionales, desidia de gobierno y el cambio en los patrones de consumo. La culpa es de varios.” Por ejemplo, en el caso de Coca Cola FEMSA –KOF–, la empresa paga 2 600 pesos por cada una de las 46 concesiones de explotación de aguas subterráneas al año, y obtiene ganancias por 32 000 millones de pesos: “Esta falta de proporción de pago por los derechos de explotación y utilidades revela cómo el sector político privilegia los intereses del sector económico por encima de los derechos fundamentales. Es un círculo vicioso con intereses que se oponen.”

En otras palabras, el agua en México es potable y bebible. Desgraciadamente, “la vieja desconfianza y el temor histórico promueven la desinformación sobre el agua potable. Los consumidores no tienen confianza en el agua potable que reciben.”

 



¿Cómo ahorrar agua del WC?

Reducir el consumo de agua en la cotidianidad parecería un reto.

Reducir el consumo de agua en la cotidianidad parecería un reto; sin embargo, al tomar consciencia sobre el impacto que genera la alta demanda de este líquido ante la verdadera cantidad a disposición, se requieren tomar actos que fomenten su cuidado. Un ejemplo de ello es el ahorro de agua en la cisterna del excusado; por ello te compartimos unos prácticos consejos para lograrlo: 

Consejos para ahorrar agua:

– Considera gadgets que permitan las descargas interrumpidas o las descargas dobles. Es decir, aquellos mecanismos con dos botones para las descargas. Mientras que uno, el más grande, utiliza 6 litros de agua; el otro, el más pequeño, sólo descarga 3 litros. En cuanto a las descargas interrumpidas, se trata de un sólo botón con la posibilidad de interrumpir la descarga mientras el desagüe se realiza: se logra apretando por segunda vez el mismo botón de descarga, facilitando que se regule el consumo de agua. 

– Introduce en la cisterna una botella con agua. Se trata de un mecanismo
 antiguo que ayuda a ahorrar el consumo de agua mediante una botella con agua ubicada lejos de la válvula. La botella ocupará parte del espacio del agua, ahorrando notablemente el consumo de 6 litros a 3 ó 4 litros.