Por qué falló el experimento más grande del mundo en transporte público

Por primera vez en la historia una ciudad (Tallinn, Estonia) implementó el transporte público gratuito para sus residentes, pero el experimento falló rotundamente. Esta es la historia.

Hace un año, la ciudad de Tallinn, en Estonia, volvió gratuito el transporte público para sus residentes. La capital de apenas 430 mil personas arriesgó el experimento más grande de la historia en este ámbito, alegando que el transporte público incrementa la lectura, reduce el número de coches y el tráfico, mientras hace la ciudad más accesible para residentes de bajos recursos.

Sorprendentemente, el aumento en uso de transporte público sólo incrementó el 1.2 por ciento. En teoría, eliminar costos haría del transporte público un prospecto mucho más atractivo y alentaría a las personas a cambiar el auto por el autobús o el metro, pero en práctica no fue así.

Los datos generales mostraron como en lugar de que las personas cambiaran el auto por el transporte público, este sistema sólo animó a la gente a caminar menos. Esto se puede atribuir al hecho de que la ciudad ya tenía un índice alto de uso de transporte público (40% contra 26% uso de auto).

Basados en este estudio, parece que en una ciudad relativamente grande donde el transporte público ya es usado por la mayoría y es relativamente económico, el sistema gratuito podría no ser la manera más efectiva de sacar a las personas de sus automóviles.



De cómo un barco de guerra abandonado se convirtió en un bosque flotante

Destinado a oxidarse y hundirse como tantos barcos antes que él, el SS Ayrfield cobró vida súbitamente creciendo un bosque en su interior.

En la bahía australiana de Homebush Bay, destinada a ser un cementerio para los barcos fuera de servicio, el SS Ayrfield se convirtió en un auténtico bosque flotante. Los evidentes signos de oxidación del barco solamente sirven como contraste para hacer más imponente la verde vegetación que desborda su cubierta.

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Imagen: Steve Dorman

La nave de 1,140 toneladas de acero sólido y más de 100 años de edad se ha llenado de árboles de manglar, brindando un espectáculo inesperado e irrepetible para los turistas.

El carbonero flotó por primera vez entre 1911 y 1912 en Sidney, antes de cambiar de giro y servir para llevar provisiones a los soldados estadunidenses en la región del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial.

Imagen: Andy Brill

Otros barcos también flotan en Homebush Bay, pero extrañamente ninguno de sus cuerpos metálicos se ha llenado de vegetación de esta manera tan extraordinaria, la cual evoca una suerte de renacimiento de una máquina de guerra devenido manglar de hierro.

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Imagen: Google Earth
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Imagen: Louis Evangelique

 

*Imagen principal: Reddit



Luxemburgo es oficialmente el primer país donde el transporte público es completamente gratuito

¿Y el resto del mundo, para cuándo?

Si de contaminar menos se trata, no cabe ninguna duda de que los mejores medios de transporte son la bicicleta y la caminata, pero es un hecho que no todas las ciudades cuentan con la infraestructura necesaria para sustentarlos. A esto se suma que las distancias entre destinos se ensanchan a la par del desarrollo urbano. 

Esto ya no será un problema para los habitantes de la ciudad de Luxemburgo, pues a partir del próximo verano podrán moverse en autobús de manera totalmente gratuita. La iniciativa corresponde a la promesa que el primer ministro, Xavier Bettel, realizó durante su campaña: priorizar el cuidado del medioambiente. 

Debido a que el uso generalizado de los automóviles genera una enorme cantidad de dióxido de carbono, restringirlo en favor de otros medios de transporte es un gran (y admirable) avance en los esfuerzos por un aire más limpio.

Este anuncio pareciera una respuesta alentadora al informe recientemente publicado por la ONU, que revela que las emisiones de CO2 han alcanzado una cifra récord a nivel mundial.

Es cierto que la cantidad de habitantes en este país es pequeña en comparación con otras urbes: cuenta con 110,000, más otros 400,000 que se transportan diariamente de países aledaños. Sin embargo, este medio millón de personas vivían crisis de tráfico realmente fuertes, en parte provocadas por la pequeña extensión del territorio. 

El cambio se realizó de forma gradual: a principios de 2018, Luxemburgo abarató el precio de los pasajes para los usuarios menores de 20 años. Ahora, la opción de dejar el auto en casa y tomar el camión más cercano estará disponible para todos. ¿Y el resto del mundo, para cuándo? 

Con esta noticia, Luxemburgo se convierte en un ejemplo a seguir en el tema de la movilidad urbana. A pesar de las dificultades de implementar una iniciativa similar en un sitio como la Ciudad de México, el desarrollo urbano sostenible está lejos de ser una ficción y debe ser una prioridad. 

Una combinación de políticas bien guiadas y participación ciudadana (como se refleja en la iniciativa YoMeMuevo) representa un progreso hacia una movilidad más fluida en el futuro.