Muestra visual de cuánta agua consumes al día y sus consecuencias (inmediatas)

Les compartimos un video que invita a cuidar el agua desde una perspectiva diferente.

Muchísimas campañas han tratado de generar una conscientización del uso desmedido del agua, utilizando diversas técnicas para acercarse a la gente: desde una llamada de atención para considerar a los menos afortunados hasta anuncios apocalípticos con el fin del mundo.

Ahora la página de entretenimiento, BuzzFeedYellow, publicó un video en donde propone cuidar el malgasto de esta fuente de vida con de una perspectiva  diferente: del agua que utilizas en un día ¿cuánta puedes cargar a lo largo de esas horas?

 



¿Por qué el agua relaja la mente?

Estar cerca del agua calma nuestros sentidos, y los científicos dicen que esto tiene un efecto positivo en nuestros cerebros.

Mirar el agua y escuchar su sonido coloca a nuestras mentes sobrecargadas en un estado relajado e hipnótico. En esta situación, nuestro cerebro procesa de manera diferente los pensamientos, lo que lleva a estados más tranquilos y creativos y aumenta el bienestar.

Actualmente, los neurocientíficos y psicólogos se abocan mucho más a estudiar el impacto del mar, los ríos y los lagos en nuestra felicidad y bienestar, al estar rodeados de lo que se conoce como espacios azules. Wallace J. Nichols, un biólogo marino, ha escrito sobre las diferentes maneras en que los cuerpos de agua nos afectan positivamente.

 

El agua induce estados meditativos

Escuchar el ruido de las olas junto al océano, puede llevarnos a un estado meditativo consciente. Se ha encontrado que el sonido de las olas altera los patrones de onda del cerebro y provoca un estado meditativo y relajado. Incluso, el simple hecho de observar el movimiento del agua hace que nuestras mentes se calmen. Esto tiene numerosos beneficios, pues contribuye a reducir la depresión y a disminuir los niveles de estrés y ansiedad, y promueve una mejor claridad mental y patrones de sueño.

 

Invoca la inspiración y la creatividad

Cuando estamos cerca del agua, nuestro cerebro pasa del modo ocupado al modo relajado. Esto, naturalmente, hace que el cerebro se “abra”, ya que no se centra en los millones de pensamientos que giran alrededor, que a menudo pueden provocar estrés o ansiedad. Cuando el cerebro está relajado, se abre más a pensamientos creativos.

 

Da un sentido de asombro

Para la psicología positiva, el asombro es un factor importante. La emoción del asombro contribuye en gran medida a nuestra felicidad, porque no sólo nos permite estar en el momento presente sino que nos hace pensar en nuestro lugar en el mundo e invoca un sentimiento de humildad, así como sentimientos de conexión con algo más allá de nosotros mismos, frente a la vastedad pura de la naturaleza.

 

Potencia los beneficios del ejercicio

Obviamente, hacer ejercicio es una buena manera de mejorar nuestro bienestar mental. Sin embargo, salir a correr o caminar por el océano hará que estos beneficios sean diez veces mayores. La idea es que estar rodeado de un espacio azul desencadena beneficios más positivos al hacer ejercicio, pues la ingesta de iones negativos en nuestros sistemas aumenta en esta situación.

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Marco del Borrello via Unsplash

 

Es una gran fuente de iones negativos

Los iones positivos son emitidos por aparatos eléctricos como computadoras, microondas y secadoras de pelo que nos despojan de nuestra energía natural, mientras que los iones negativos son generados por cascadas, olas de océanos y tormentas eléctricas. Una gran cantidad de iones negativos en la atmósfera acelera nuestra capacidad de absorber oxígeno y de equilibrar los niveles de serotonina (el químico relacionado con el estado de ánimo y el estrés), y contribuye a rejuvenecer la mente y mejorar el estado de alerta y la concentración.

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Haz una inmersión natural

Sumergirse en una fuente natural de agua, como el mar o un lago, vigoriza enormemente tu cuerpo. Las diferentes temperaturas tienen beneficios por ambos lados: el frío puede proporcionar un tratamiento calmante para los nervios y refrescar el cuerpo, mientras que las aguas más cálidas durante el verano pueden ayudar a relajar los músculos y las tensiones corporales.

Entonces, ya sea que elijas relajarte cerca de una fuente o en el muelle de la playa más cercana, descansa tranquilo sabiendo que los efectos calmantes del agua están trabajando en tu mente, cuerpo y alma.

 

* Fotografía principal: Maya Beano



Botellas de agua vs. Agua del grifo: ¿cuál es la mejor opción para consumir en México?

“La vieja desconfianza y el temor histórico promueven la desinformación sobre el agua potable. Los consumidores no tienen confianza en el agua potable que reciben.”

Cada hogar en México compra alrededor de 1 500 litros de agua embotellada al año, de acuerdo con un estudio realizado en 2016 por la firma Kantar WorldPanel. Esto a pesar de que en el Artículo 115 de la Constitución Mexicana se establezca que “todos los municipios del país están obligados a entregar agua potable”, para beber, bañarse, drenaje, alcantarillado y tratamiento de aguas residuales. 

Se trata de un negocio multimillonario, la de las aguas embotelladas. A diferencia de lo que sucede en otros países, en donde las botellas de agua son una mercancía gourmet para un estilo de vida, en México se consumen como un artículo básico y de primera necesidad. Pese a que académicos y múltiples organizaciones no gubernamentales explican que los mexicanos no las necesitan. 

De acuerdo con los datos de la revista Forbes México, el negocio de 66 500 millones de pesos anuales comenzó con un brote de cólera en la década de los 90. Fue en el año de 1991 que un mensaje gubernamental informó que la comunidad de San Miguel Totolmaloya, en el Estado de México, reportaba el primer episodio de una epidemia de cólera. Surgió un miedo a enfermarse severamente, pese a que la tasa de mortalidad fue de 0.04 por ciento de cada 100 habitantes y un total de 34 defunciones durante 1991. 

Ahora, tras décadas de ese fenómeno, los mexicanos dejaron de beber agua del grifo: el miedo a enfermarse continúa como una tradición cultural. En vano fueron los mensajes gubernamentales con advertencias para hervir el agua y tomar otras medidas preventivas, como comercializar los primeros garrafones de vidrio con “agua purificada” mediante la marca Electropura –hoy Epura–. En palabras del director del Programa de manejo, uso y reuso del agua –Pumagua– de la Universidad Nacional Autónoma de México –UNAM–, “Han convertido el cuidado de la salud en un elemento de venta”, pese a que el 50 por ciento de las muestras de las marcas de botellas de agua que se vendían en la década de los 90, no cumplía con los requerimientos de salud necesarios para su consumo. Por su lado, Raúl Pacheco-Vega, Investigador y catedrático del Centro de Investigación y Docencia Económica –CIDE–, “Se convirtió en la salida fácil. Se incrementaron las campañas de transnacionales, que invirtieron mucho dinero para vender las botellas en México y dar paso al debilitamiento de la infraestructura.”

Por esta razón, empresas como Danone, Coca-Cola y Pepsico concentran ahora el 64 por ciento del mercado nacional que incluye agua gasificada, embotellada y de manantial. Para Pacheco-Vega, una “manera de debilitar al proveedor estatal, y favorecer a las empresas, ha sido a través de la transferencia de recursos de los estados a municipios, donde el dinero no llega y permite a los privados acaparar la demanda que debería aliviar los gobiernos municiales. […] Ha sido una serie de acciones concertadas entre diferentes actores: el gobierno federal, mercadotecnia agresiva de transnacionales, desidia de gobierno y el cambio en los patrones de consumo. La culpa es de varios.” Por ejemplo, en el caso de Coca Cola FEMSA –KOF–, la empresa paga 2 600 pesos por cada una de las 46 concesiones de explotación de aguas subterráneas al año, y obtiene ganancias por 32 000 millones de pesos: “Esta falta de proporción de pago por los derechos de explotación y utilidades revela cómo el sector político privilegia los intereses del sector económico por encima de los derechos fundamentales. Es un círculo vicioso con intereses que se oponen.”

En otras palabras, el agua en México es potable y bebible. Desgraciadamente, “la vieja desconfianza y el temor histórico promueven la desinformación sobre el agua potable. Los consumidores no tienen confianza en el agua potable que reciben.”