Casas inspiradas en los árboles podrían ser la manera de hacer las paces con el bosque

El estudiante de arquitectura Konrad Wójcik diseñó un “suburbio” de casas en el bosque que no dejan huella ambiental y que, por su diseño y su forma, se pierden entre los árboles y parecen parte de la naturaleza.

El estudiante danés de arquitectura Konrad Wójcik desarrolló un proyecto notable en el que re-imagina cómo podría vivir la gente fuera de las ciudades, y aún hacer uso de ellas. Es decir, proyectó una suerte de suburbio sin el impacto ambiental que tienen los suburbios típicos, que dejan su huella ambiental principalmente por medio del transporte. Su solución son casas en forma de árboles que estén adicionadas con todo tipo de diseños sostenibles y que estén localizadas en la mitad de un bosque pero a distancia perfecta para ir de ida y vuelta a la ciudad en bicicleta.

“Observando a los humanos y a su frecuente ausencia de respeto hacia el ambiente natural, como arquitecto quería crear algo fresco, algo que pudiera proporcionar no solo refugio sino también todas las necesidades de la sociedad actual”, apunta Wójcik.

3026163-slide-s-tree-house-03

Los árboles ya están optimizados como refugios auto-suficientes para otros animales. Trabajan con energía renovable, fertilizan la tierra, limpian el aire y proporcionan visibilidad, sombra y ventilación. Así, el diseño de este estudiante se basa en los mismos principios. Un lado de la casa en forma de pino está cubierto de paneles solares. Una bomba de calor toma más energía de la tierra; un bio-digestivo convierte cualquier desperdicio en más poder; enormes ventanas reducen la necesidad de luz eléctrica y permiten la entrada de aire fresco.

3026163-slide-s-tree-house-02

Debido a que Wójcik quiso que las casas no tuvieran nada de huella ambiental, escogió no usar cemento o acero en la construcción; en lugar de ello diseño un marco de madera ligera que fuera suficientemente fuerte para soportar la casa entera. Un tronco sostiene la casa y todo en el interior, desde paredes hasta muebles, está hecho de materiales reusables.

3026163-inline-s-tree-house-01

Las casa tienen cuatro pisos pequeños y está diseñada para dos personas (cuatro serían posibles pero un poco apretados, dice). “Es un espacio completamente funcional para vivir. Pero, claro, el perfil es gente sana con la mente abierta”. Cada casa estaría suficientemente alejada de la otra como para ser invisibles. Este proyecto está buscando interés de compradores, pero sin duda es una belleza con tintes utópicos. Tendría que ser construido en ciudades que tengan un bosque bastante cerca y que tengan habitantes hartos de la polución y el barullo.

3026163-slide-s-tree-house-06



Recorre la casa del árbol más grande del mundo (Video)

Un mandato de Dios inspiró al ministro Horace Burgess a construir la casa del árbol más grande del mundo.

Arquitectura surrealista edificada a 30 metros de altura a lo largo de seis árboles diferentes. Así es la Casa del árbol del Ministro en Crossville, Tennessee; la casa de árbol más grande del mundo, que tardó 15 años en construirse.

Un roble de 24 metros es la estructura principal que sostiene toda la casa. La base es de 3 metros y la fachada masiva es impresionante, cubre 80 cuartos. Su nombre, la Casa del árbol del Ministro (Minister’s Tree House), se debe al ministro Horace Burgess, quien la construyó.

casa-del-ministro-tennesse-horace-burgess-casa-de-arbol-mas-larga-del-mundo 6676083327_193124ccdf_b

La Casa del Ministro, o el producto de la inspiración divina

Burgess no era arquitecto, cuestión que hizo que la casa no fuera del todo funcional o segura. Sin embargo eso la hacía divertida.

El geógrafo y fotógrafo Chuck Sutherland afirma:

Había puertas que no te llevaban a donde pensarías, las escaleras estaban en lugares inesperados, había una canasta de básquetbol en el cuarto central, donde también se hacían misas los domingos.

El origen de la Casa del Ministro es curioso, ya que Burgess, un predicador local, se desempeñó como el único diseñador, ingeniero y constructor de la estructura.

casa-del-ministro-tennesse-horace-burgess-casa-de-arbol-mas-larga-del-mundo 7571571890_a48e21c6b2_b

casa-del-ministro-tennesse-horace-burgess-casa-de-arbol-mas-larga-del-mundo 7472381990_107f143a02_b

Según cuenta Burgess, comenzó la construcción en 1993 después de que Dios lo visitó mientras oraba y le dio la instrucción de construir una casa en el árbol, prometiéndole que nunca se quedaría sin recursos.

Al final, el mandato se hizo realidad. Burgess pasó las siguientes dos décadas con $12,000 USD trabajando en su obra arquitectónica y, como se predijo, nunca se quedó sin suministros.

Tiempo después, la inusual arquitectura de la Casa del Ministro la convirtió en un destino popular para los turistas, cuestión que provocó que fuera clausurada en el 2012.

Quizá esa visión religiosa podría ser la inspiración que llevó a que se crearan algunas otras de las estructuras más famosas del mundo, como la Sagrada Familia de Gaudí, la Basílica de San Pedro en el Vaticano o la Mezquita Azul en Turquía, ¿o no?



Mira el puente peatonal que se confunde con la naturaleza

Su diseño está inspirado por las enramadas de la vegetación de la zona.

Foto: 1.bp.blogspot.com

El estrecho puente, creado por Miro Rivera Arquitectos, genera la fascinante ilusión de haber sido creado por la vegetación que lo rodea.
Además de que un puente es de las estructuras más simbólicas y bellas que un arquitecto puede crear, este puente, que conecta la casa principal de una propiedad privada con la casa de huéspedes, parece ser el puente más orgánico que se haya construido jamás.

Localizado en el hermoso paisaje acuático del Lago Austin, el diseño del puente fue inspirado por las enramadas y la vegetación de la zona, y pretende ser una estructura ligera que no necesita mantenimiento alguno.
La longitud irregular de sus barras evocan los enramados locales, y el estrecho perfil de la superestructura se hace aun más estrecha cuando es vista a través del velo visual de los árboles y manglares, como un pasadizo natural para cruzar el lago.

Para integrar aun más al puente con su ambiente, las ramas se entretejen en los refuerzos de las barras y crecen sobre la estructura, camuflándola y convirtiéndola en un simbiótico y casi invisible vínculo entre dos casas que se miran.