13 jardines miniatura que puedes hacer fácilmente con materiales caseros

Siempre hay espacio para tener un jardín, y estos ejemplos lo demuestran; no te niegues la posibilidad de beneficiarte de esa gran expresión de la civilización humana que es practicar la jardinería.

Los jardines son una de las expresiones más elevadas de la cultura humana, un espacio de regocijo y contemplación, un ejercicio de amor mutuo entre la naturaleza y el ser humano. Desde tiempos remotos, cultivar un jardín significa también cultivarse a sí mismo, embellecer el mundo al tiempo que se embellece el espíritu.

Por otro lado, sin embargo, la vida contemporánea parece haber reducido los espacios para permitirnos este beneficio. A veces podemos creer que solo viviendo en el campo o en la ciudad pero en una casa con un gran patio es posible gozar de un rincón personalísimo rodeado de plantas que estén a nuestro cuidado.

Pero la verdad es que con un poco de ingenio y materiales sencillos hay jardines que están a nuestro alcance, así sean miniatura, como los que se proponen en este post publicado originalmente en el sitio BuzzFeed y los cuales compartimos para nuestros lectores.

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Sobre por qué hoy es más importante que nunca estar cerca de un jardín

Los jardines han sido siempre espacios para cultivar la imaginación y los sentidos; hoy, además, podrían ser un recurso de supervivencia.

Un jardín es el más puro de los placeres humanos. 

Francis Bacon

La digitalización de la realidad

Nadie niega que el mundo digital tiene sus mieles, ni siquiera considerando las agendas y conductas que terminarían rigiéndolo. De hecho, en una de sus facetas, Internet es esa biblioteca infinita con la que muchos soñamos alguna vez. El problema es que si este espacio, por cierto cada vez más demandante, reemplaza nuestro contacto con la “realidad” asible, estamos entonces alimentando una posibilidad aterradora: perder por completo nuestro lazo con eso que podríamos llamar el origen –todo aquello que estuvo antes que nosotros, y que seguro nos verá pasar–.

Por fortuna, ante la pérdida de corporalidad, el desconcierto de una temporalidad poco humana y el influjo determinante de algoritmos, tres de los ingredientes de la digitalización de nuestra realidad, existen espacios de refugio y contrapeso. Estos rincones alimentan nuestro vínculo con, dicho de forma literal pero también figurada, lo palpable. 

 

Los jardines antidigitales

Si lo digital (redes sociales, mensajería instantánea, voyeur electrónico, hiperacceso informativo, narcisismo binario, ultraconectividad, etc.) domina buena parte de la cultura actual, ¿podrías imaginar algo más contracultural, más “equilibrante”, que cultivar y disfrutar de un jardín?

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Un jardín es un sitio en esencia sensorial; su naturaleza es rítmica (y su ritmo natural), obliga paciencia; un jardín provee una experiencia estética, incluso erótica, pero también demanda interacción física y dedicación; es un lugar mundano pero que propulsa la imaginación, tan básico como trascendental, accesible y naturalmente sofisticado.

El filósofo surcoreano Byung-Chul Han, por cierto una de las voces críticas más interesantes hoy, advierte que tener un “jardín secreto” es lo que le ha permitido, entre otras medidas, refugiarse:

…durante 3 años he cultivado un jardín secreto que me ha dado contacto con la realidad: colores, olores, sensaciones… Me ha permitido percatarme de la alteridad de la tierra: la tierra tenía peso, todo lo hacía con las manos; lo digital no pesa, no huele, no opone resistencia, pasas un dedo y ya está… es la abolición de la realidad.

Bacon, Voltaire, Borges, Dickinson, Monet y Carroll son sólo algunos de los devotos de estos sitios; lo mismo que antiguos reyes árabes y los mayores maestros zen. Algo tienen los jardines que nos encandila desde siempre. Pero ahora no sólo figuran como proveedores de una exquisitez sensorial y una guarida estética; hoy los jardines se presentan como una suerte de bálsamo, como un generoso instrumento de supervivencia y re-humanización. De hecho, está comprobada una correspondencia entre la jardinería y estados como la relajación, la satisfacción y la calma.

 

Entre la información y la tierra

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“Si tienes un jardín y una biblioteca, tienes todo lo necesario”, decía Marco Tulio. Curiosamente, algo así es a lo que muchos podríamos aspirar hoy. A fin de cuentas no se trata de buscar un exilio digital, algo inviable para la mayoría. En cambio, se trata de simplemente ejercer una práctica arquetípica: la búsqueda consciente del equilibrio.

Tal vez si logramos envolver nuestro “yo digital”, con sus proyecciones narcisistas, sus ritmos antibiológicos y sus caudales de información, en flores de lavanda, helechos y contemplación de hormigas, entonces aprovecharemos lo mejor de dos mundos. Tal vez buena parte de las respuestas que estás buscando en este instante te estén esperando ahí, en un jardín. Y en ese caso, sería una tristeza no acudir a esa cita.

Javier Barros del Villar
Autor: Javier Barros del Villar
Editor digital. Toma té y vive parte del tiempo en las montañas.


Cultiva y no tires: vegetales que sólo tienes que comprar una vez

Si haces germinar estos vegetales una vez, podrás olvidarte de comprarlos para siempre.

Una cosa es tener un jardín o un huerto en el cual hacer germinar semillas. Pero algo aún más estimulante y cuasi alquímico es hacer que, de los residuos de los vegetales, surjan brotes a partir de los cuales éstos se regeneren. Pocos lo saben, pero hacerlo es posible y además, muy sencillo.

No todos los vegetales tienen esta cualidad resiliente, pero aquellos que sí la tienen sólo requieren de unos cuantos artilugios y mucha paciencia para regenerarse y así, podrán comenzar a proveernos de una fuente infinita de alimento orgánico. Así que, si quieres ser un mago de los vegetales y cultivar tus propios alimentos (lo que sin duda es más saludable, pues te ahorras los pesticidas), esto es lo que tienes que saber sobre la alquimia vegetal.

 

¿Qué vegetales se regeneran y cómo lograr que suceda?

Para alquimistas orgánicos primerizos

La dificultad de que algunos vegetales broten depende del propio vegetal. Estos son los que implican menos esfuerzo y tiempo:

Cebollín

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Este es el vegetal más fácil de hacer brotar. Sólo tienes que cambiar su agua cada semana y verás los resultados; mientras tanto, serán un bonito adorno en tu cocina.

  1. Corta los botones del cebollín.
  2. Colócalos en vasos pequeños con agua hasta la mitad y cámbiala todos los días.
  3. En 1 semana tendrás más cebollín.

 

Tallos de ajo (que son comestibles)

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Muchos no saben que así luce el ajo con tallo, y menos aún, que es comestible. Sólo tienes que evitar cocinar la primera parte, pues suele amargarse al fuego. Lo demás tiene un sabor parecido al del ajo pero más suave, y se queda menos tiempo en tu paladar.

  1. Coloca un bulbo en una taza transparente.
  2. Añade agua hasta cubrir 1/4 del bulbo.
  3. En 1 semana tendrás estos deliciosos tallos para usar en la cocina.

 

Lechuga romana

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Ese pedazo de tallo que siempre tiramos puede regenerar hojas de lechuga en muy poco tiempo. Tendrás ensalada para la eternidad.

  1. Coloca el tallo en 3 centímetros de agua.
  2. Ponlo junto a una fuente de luz natural indirecta.
  3. Cambia el agua conforme la vaya absorbiendo.
  4. Corta la hojas cuando quieras una ensalada, y sigue germinando las hojas con el mismo tallo.

 

Hojas de zanahoria

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Parece un experimento de primaria, pero si tienes más paciencia que un niño, pronto tendrás un detalle culinario único. No a todos les encanta su sabor, pero puedes probarlo para tus ensaladas. Además, estas hojas tienen muchos nutrientes.

  1. Coloca la corona de las zanahorias en un recipiente poco hondo y con poca agua.
  2. Ponlas junto a una fuente de luz natural indirecta.
  3. Mantén el nivel de agua siempre igual.

 

Para alquimistas orgánicos expertos

Estos vegetales toman más tiempo y algunos requieren de ser plantados:

Hoja de limón

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Esta hoja es perfecta para hacer un delicioso té. Lo malo es que usualmente se deshecha la mitad. Pero puedes hacer esto (que implicará plantarla):

  1. Coloca la raíz en un vaso de 300ml lleno de agua.
  2. Cambia el agua cada 2 días.
  3. Cuando surjan brotes, en 2 o 3 semanas, planta los tallos.
  4. Ponlos en un lugar donde tengan luz de sol directa.
  5. Espera a ver crecer los nuevos tallos.

 

Apio

Tarda más, pero el apio también se regenera: podrás tener tu fuente ilimitada de esta verdura, que es perfecta para jugos detox.

  1. Coloca el tallo en un recipiente poco hondo con agua.
  2. Espera 3 días y plántalo en tierra (en una maceta bastante honda, pues sus raíces necesitan espacio).
  3. Ten paciencia, pues primero surgirán las hojas y después los tallos.

 

Cebolla

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Contrario a los demás vegetales, la cebolla germina sólo con tierra. Necesitarás:

  1. Corta la corona de las cebollas y pélalas.
  2. Déjalas en un lugar fresco y ventilado para que se sequen un poco.
  3. Colócalas en la superficie de la tierra en una maceta pequeña, haciendo sólo un pequeño hueco, pero sin cubrirlas.
  4. Riégalas cada tercer día.
  5. Cuando desarrollen nuevas raíces, remuévelas de la maceta y plántalas en una más grande y profunda con los tallos de fuera.

 

Jengibre

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Es un poco tardado, pero si logras germinar el jengibre tendrás un remedio casero excelente para las gripas inesperadas.

  1. Escoge algunos trozos medianos de jengibre.
  2. Entiérralos superficialmente en una maceta grande y profunda, con la raíz mirando hacia bajo.
  3. Colócala en un lugar con suficiente luz directa (si el clima es muy caliente, ponla donde haya corrientes de aire).
  4. Cúbrela con un plástico o tapa de vidrio para mantener la humedad.
  5. Ten paciencia: en 3 meses verás los primeros brotes. En 1 año podrás cosechar tus primeros jengibres.

 

La prueba alquímica de fuego: el aguacate

Sin duda, germinar aguacate ofrece tantos retos como deliciosos resultados. Aquí la guía visual de Ecoosfera para hacerlo paso a paso:

 

* Imágen principal: James Ransom