13 jardines miniatura que puedes hacer fácilmente con materiales caseros

Siempre hay espacio para tener un jardín, y estos ejemplos lo demuestran; no te niegues la posibilidad de beneficiarte de esa gran expresión de la civilización humana que es practicar la jardinería.

Los jardines son una de las expresiones más elevadas de la cultura humana, un espacio de regocijo y contemplación, un ejercicio de amor mutuo entre la naturaleza y el ser humano. Desde tiempos remotos, cultivar un jardín significa también cultivarse a sí mismo, embellecer el mundo al tiempo que se embellece el espíritu.

Por otro lado, sin embargo, la vida contemporánea parece haber reducido los espacios para permitirnos este beneficio. A veces podemos creer que solo viviendo en el campo o en la ciudad pero en una casa con un gran patio es posible gozar de un rincón personalísimo rodeado de plantas que estén a nuestro cuidado.

Pero la verdad es que con un poco de ingenio y materiales sencillos hay jardines que están a nuestro alcance, así sean miniatura, como los que se proponen en este post publicado originalmente en el sitio BuzzFeed y los cuales compartimos para nuestros lectores.

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Cultiva y no tires: vegetales que sólo tienes que comprar una vez

Si haces germinar estos vegetales una vez, podrás olvidarte de comprarlos para siempre.

Una cosa es tener un jardín o un huerto en el cual hacer germinar semillas. Pero algo aún más estimulante y cuasi alquímico es hacer que, de los residuos de los vegetales, surjan brotes a partir de los cuales éstos se regeneren. Pocos lo saben, pero hacerlo es posible y además, muy sencillo.

No todos los vegetales tienen esta cualidad resiliente, pero aquellos que sí la tienen sólo requieren de unos cuantos artilugios y mucha paciencia para regenerarse y así, podrán comenzar a proveernos de una fuente infinita de alimento orgánico. Así que, si quieres ser un mago de los vegetales y cultivar tus propios alimentos (lo que sin duda es más saludable, pues te ahorras los pesticidas), esto es lo que tienes que saber sobre la alquimia vegetal.

 

¿Qué vegetales se regeneran y cómo lograr que suceda?

Para alquimistas orgánicos primerizos

La dificultad de que algunos vegetales broten depende del propio vegetal. Estos son los que implican menos esfuerzo y tiempo:

Cebollín

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Este es el vegetal más fácil de hacer brotar. Sólo tienes que cambiar su agua cada semana y verás los resultados; mientras tanto, serán un bonito adorno en tu cocina.

  1. Corta los botones del cebollín.
  2. Colócalos en vasos pequeños con agua hasta la mitad y cámbiala todos los días.
  3. En 1 semana tendrás más cebollín.

 

Tallos de ajo (que son comestibles)

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Muchos no saben que así luce el ajo con tallo, y menos aún, que es comestible. Sólo tienes que evitar cocinar la primera parte, pues suele amargarse al fuego. Lo demás tiene un sabor parecido al del ajo pero más suave, y se queda menos tiempo en tu paladar.

  1. Coloca un bulbo en una taza transparente.
  2. Añade agua hasta cubrir 1/4 del bulbo.
  3. En 1 semana tendrás estos deliciosos tallos para usar en la cocina.

 

Lechuga romana

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Ese pedazo de tallo que siempre tiramos puede regenerar hojas de lechuga en muy poco tiempo. Tendrás ensalada para la eternidad.

  1. Coloca el tallo en 3 centímetros de agua.
  2. Ponlo junto a una fuente de luz natural indirecta.
  3. Cambia el agua conforme la vaya absorbiendo.
  4. Corta la hojas cuando quieras una ensalada, y sigue germinando las hojas con el mismo tallo.

 

Hojas de zanahoria

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Parece un experimento de primaria, pero si tienes más paciencia que un niño, pronto tendrás un detalle culinario único. No a todos les encanta su sabor, pero puedes probarlo para tus ensaladas. Además, estas hojas tienen muchos nutrientes.

  1. Coloca la corona de las zanahorias en un recipiente poco hondo y con poca agua.
  2. Ponlas junto a una fuente de luz natural indirecta.
  3. Mantén el nivel de agua siempre igual.

 

Para alquimistas orgánicos expertos

Estos vegetales toman más tiempo y algunos requieren de ser plantados:

Hoja de limón

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Esta hoja es perfecta para hacer un delicioso té. Lo malo es que usualmente se deshecha la mitad. Pero puedes hacer esto (que implicará plantarla):

  1. Coloca la raíz en un vaso de 300ml lleno de agua.
  2. Cambia el agua cada 2 días.
  3. Cuando surjan brotes, en 2 o 3 semanas, planta los tallos.
  4. Ponlos en un lugar donde tengan luz de sol directa.
  5. Espera a ver crecer los nuevos tallos.

 

Apio

Tarda más, pero el apio también se regenera: podrás tener tu fuente ilimitada de esta verdura, que es perfecta para jugos detox.

  1. Coloca el tallo en un recipiente poco hondo con agua.
  2. Espera 3 días y plántalo en tierra (en una maceta bastante honda, pues sus raíces necesitan espacio).
  3. Ten paciencia, pues primero surgirán las hojas y después los tallos.

 

Cebolla

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Contrario a los demás vegetales, la cebolla germina sólo con tierra. Necesitarás:

  1. Corta la corona de las cebollas y pélalas.
  2. Déjalas en un lugar fresco y ventilado para que se sequen un poco.
  3. Colócalas en la superficie de la tierra en una maceta pequeña, haciendo sólo un pequeño hueco, pero sin cubrirlas.
  4. Riégalas cada tercer día.
  5. Cuando desarrollen nuevas raíces, remuévelas de la maceta y plántalas en una más grande y profunda con los tallos de fuera.

 

Jengibre

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Es un poco tardado, pero si logras germinar el jengibre tendrás un remedio casero excelente para las gripas inesperadas.

  1. Escoge algunos trozos medianos de jengibre.
  2. Entiérralos superficialmente en una maceta grande y profunda, con la raíz mirando hacia bajo.
  3. Colócala en un lugar con suficiente luz directa (si el clima es muy caliente, ponla donde haya corrientes de aire).
  4. Cúbrela con un plástico o tapa de vidrio para mantener la humedad.
  5. Ten paciencia: en 3 meses verás los primeros brotes. En 1 año podrás cosechar tus primeros jengibres.

 

La prueba alquímica de fuego: el aguacate

Sin duda, germinar aguacate ofrece tantos retos como deliciosos resultados. Aquí la guía visual de Ecoosfera para hacerlo paso a paso:

 

* Imágen principal: James Ransom



Sembrar nuevos hábitos es como el arte de la jardinería

Pareciera imposible lograr que un nuevo hábito florezca y perdure, pero con o sin inspiración, no te rindas; puedes utilizar la metáfora de la jardinería para empezar por sembrarlos.

Despiertas una mañana radiante con una motivación apasionada para empezar nuevas cosas, pero antes de que termine la semana decayó tu entusiasmo por completo. ¿Te ha pasado? A todos; por eso, no deberías rendirte. Inculcarnos nuevos hábitos es como el arte de la jardinería. No basta con tener la semilla: si no estás fijando un propósito en la colocación, perderás muchas semillas buenas; si sólo arrojas semillas en una pila aleatoria de tierra, estás dejando que la suerte te dé sólo un par de plantas decentes.

 

La motivación es voluble

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Fotografía: Sanja Marusic

A veces parece imposible lograr que un nuevo hábito perdure. Desanimarse puede ser una manera de justificarse; mantener la motivación propia es la verdadera “maña”, el arte que requiere este asunto.

Quieres evolucionar, ponerte aprueba, actualizarte, aprender… desaprender vicios o arrancarte malos hábitos; es decir, te mueve el propósito de crecer. Para ello te has inscrito en clases de idiomas nórdicos, un curso de cocina toscana, un taller de dibujo, un curso sobre historia del arte, un club de bici de montaña, o de plano, comenzar una nueva carrera en una universidad extranjera.

 

Momentos rutinarios de un hombre heroico o una mujer épica

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El día 1, en tu nuevo plan te sientes un hombre heroico, una mujer épica. A veces, antes de la segunda sesión, de la semana 3 de tu plan maestro de nuevos alcances, ya eres un náufrago a la deriva. ¿Qué se hace? ¿Cómo mantener el barco a flote? Bueno, lo primero: con o sin inspiración atiende a tu cita, tu clase, la pista para correr, vuelve al libro de 800 páginas que comenzaste.

Fácil de decir, difícil de llevar a cabo. Especialmente si no se acepta que, mal que bien, la mayoría de los días son algo rutinarios, incluso aburridos.

La motivación es voluble, temporal; si sólo te atienes a ella, tus metas quedan a merced del viento o un cambio de humor. Incluso en un mismo día los niveles de motivación se ganan, se pierden… El número de horas que dormimos, si comimos algo irritante o si bloquearon una avenida, entre miles de posibilidades o situaciones que a veces ni siquiera podemos controlar, afectarán la potencia de la motivación.

 

Honestidad = comienzo sólido

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Conviene preguntarse lo siguiente: ¿en qué momento de tu rutina diaria estás tratando de plantar un nuevo hábito? Si te descuidas sobre este punto, puedes desperdiciar muchas semillas y volver a quedar atrapado en el círculo vicioso de los “nuevos propósitos que nunca se cumplen”. Las semillas germinan en una tierra robusta, nutrida; igualmente influye lo que haces antes y después de ese nuevo aprendizaje que has comenzado. Si puedes reconocer y administrar los momentos del día en que tienes más energía y en los que sientes fatiga, vas por buen camino; si quieres un nuevo comienzo sólido, sé honesto y algo intuitivo para encontrar cuál es el mejor momento para que ese hábito prospere.

Una vez definido el dónde y cuándo, pasemos a las recompensas. Completar una tarea requiere celebrarse. Sé creativo con el tipo de recompensa; esto no va ligado a hacer gastos. Ve tu serie favorita hasta que regreses del gimnasio, o invierte en una app donde puedas practicar con alguien, en tiempo real, el nuevo idioma que estás aprendiendo. La recompensa tiene que ser planeada, descrita, específica, no improvises cada día alguna ocurrencia.

Los ciclos motivacionales requieren un disparador, o más de uno. Recompensarte por cumplir tu nuevo esquema y atender al nuevo horario es estratégico. Entonces, escoge un hábito bien arraigado; por ejemplo, si disfrutas muchísimo tomar una taza de café al despertar y te has propuesto escribir y empezar un blog, proponte no dar un trago al café hasta no tener un primer renglón de algo escrito. Este sistema parece algo mínimo, pero te sorprenderá lo bien que funciona. Crear asociaciones positivas es simple, pero hay que empezar por algún lado.

 

Los cambios tienen un propósito: endulzarte el alma

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Algo que ya haces de forma habitual y disfrutas será un recordatorio garantizado. Afianza tu propósito a un disparador, a un estímulo… a partir de ahí, que tu nuevo hábito forme parte de tu rutina no estará demasiado lejos.

Haz un plan y síguelo, pero si no lo sigues al pie de la letra no te recrimines. Haz un pacto: si no pudiste ir a la clase de yoga, haz al menos 10 minutos de algunas posturas en tu casa; si vas a romper la dieta come sólo un poco de helado, no 1 litro entero. Esto entrena, aunque no lo creas; te hace ser más consecuente y realista con tus metas, en vez de permanecer en el tren mental de “Todo o nada… Blanco o negro”.

Para plantar un nuevo hábito necesitas las condiciones y el ecosistema correctos. Encuentra el rinconcito ideal donde verlo crecer, las horas óptimas, el “punto de turrón” de un logro que no sólo te discipline, sino que te endulce el alma.