Una mirada profunda al cosmos: imágenes de las zonas fotografiables más remotas de nuestro universo

Utilizando el Hubble, un lente de larga exposición, y un lente gravitacional existente naturalmente, la NASA fotografió los rincones más lejanos jamás vistos del universo.

La NASA nos vuelve a sorprender con una serie de maravillosas imágenes del espacio exterior, esta vez nos muestran imágenes  de nuestro universo nunca antes vistas: las regiones fotografiables más lejanas.

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Para lograr este enorme proyecto utilizaron el telescopio Hubble, un proceso de larga exposición y un lente gravitacional. Este tipo de lente se forma cuando las gravedades de galaxias individuales se juntan, combinan y se vuelven tan fuertes que logran deformar el espacio que las rodea. Esta manera de doblar el espacio crea un efecto “zoom” natural que magnifica galaxias lejanas, indiscernibles de otra manera.

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Esta innovadora manera de observar el universo ha permitido que los astrónomos de la NASA estudien 3 mil galaxias, algunas de las cuales son las más jóvenes estudiadas hasta ahora. Según el sitio web io9, la NASA planea combinar un video con las imágenes de Abell 2744 (que fueron tomadas por el telescopio espacial Spitzer), con el fin de definir como las galaxias evolucionan y como los hoyos negros afectan su desarrollo.

Aquí vale la pena recordar lo que muchos sabemos: las estrellas que vemos (más aun, las estrellas que capturó el Hubble) en realidad son entidades que bien pudieron haberse desintegrado hace milenios. Sin embargo, el tiempo que tardan sus partículas en llegar a nosotros nos hace pensar que siguen ahí, brillando el cielo. De acuerdo a esto, podemos especular que al contemplar una estrella estamos, en cierto modo, viajando en el tiempo. Estas fulminantes fotografías del Hubble, entonces, podrían ser retratos de fantasmas, hologramas que muestran lo que estuvo ahí alguna vez y ya no existe más, lo cual solo le añade encanto al experimento.



¿Qué son las constelaciones?

Dibujos, guías y depósitos de historias; ¿quién las descubrió?

En algún momento de la historia, todo lo que veías en el cielo nocturno era el incandescente brillo de las estrellas; había poca luz artificial y poco ruido que interrumpiera los mapas que trazaban en el cielo. Los navegantes les encomendaron viajes, los antiguos griegos vieron en ellas la continuación a sus historias y hoy son reconocidas por todos.

Las constelaciones son el producto directo de la unión entre la naturaleza y el artificio: su existencia comprueba la fuerza de la imaginación colectiva a través del tiempo. Todas tienen nombre y ubicación pero, ¿qué son exactamente?

Una constelación es un grupo de estrellas que crean un patrón en el cielo. Actualmente se cuentan 88 de ellas, según registra la Universidad de Saint John’s.

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The Celestial Atlas of Flamsteed (1795)

 

¿Quién las nombró? 

La interpretación de estos patrones difiere por culturas: lo que los griegos llamaron Ursa Maior era una caravana de reyes para los árabes, un cucharón para los nativos americanos y una enorme ave (Wuqüb’ Kaqix) para los mayas.

Varias de las 88 constelaciones reconocidas oficialmente fueron nombradas en el siglo 270 a. C. por el poeta Arato en su poema “Fenómenos”Otras, como Microscopium, se descubrieron en el siglo XVII. 

El astrónomo árabe Al-Sufi tradujo el Almagesto de Ptolomeo (un catálogo detallado del conocimiento astronómico griego) en el siglo X. Gracias a su trabajo se conocieron los nombres latinos que los astrónomos de hoy en día utilizan para ubicar cuerpos celestes. 

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Un mapa de leyendas

Durante milenios, las constelaciones han sido el depósito de un sinfín de historias. Según los astrónomos, algunas secciones del cielo permiten leer mitos como el de Perseo y Andrómeda parte por parte.

Las constelaciones representaban una manera realmente práctica para transmitir toda esta sabiduría popular, pero también tenían una función predictiva. Los humanos de hace siglos miraban el cambio de las estaciones en el cielo y establecían en torno a ellas el ritmo de sus vidas.

Hoy no son sólo un espectáculo visual, también son esenciales para los astrónomos. Las constelaciones marcan territorios específicos en el cielo; por ejemplo, Sagitario se encuentra justo en el centro de la Vía Láctea. Además, las estrellas deben sus nombres a ellas, como Alpha Centauri, que se ubica en la constelación Centauro. 

 

¿Algún día desaparecerán?

Estos patrones de luz son prácticamente fijos: las estrellas que observamos agrupadas ahora son las mismas de hace 3,000 años.

Incluso si se modificaran, no sería difícil hallarlas de nuevo. En algún momento, esas 88 constelaciones fueron iguales al infinito: aún hoy las posibilidades de ensanchar, acortar o borrar por completo ese número son incalculables.

Quizá en el siguiente siglo las constelaciones muden de nombre y símbolo. Lo seguro es que la naturaleza continuará inspirando la creatividad de los seres humanos y configurando las inmensas posibilidades de la vida en este planeta.