Otra derrota para Monsanto: suspenden la construcción de una planta de la trasnacional en Argentina

Un grupo de activistas apeló y detuvó la construcción de una planta Monsanto: violaba la ley de protección ambiental del municipio de las Malvinas Argentinas.

Tras determinar que la construcción de una planta de semillas OGM de Monsanto es inconstitucional, un jurado de las Malvinas Argentinas en la Provincia de Córdoba ha suspendido las actividades de la trasnacional en la región.

Además de apelar la construcción de la planta, el grupo de activistas dedicó 113 días a resguardar el terreno donde la planta sería construida, evitando que los trabajadores entraran.

La declaración que Monsanto dio a los activistas fue “Por más de tres meses los trabajadores de Monsanto y los contratistas no han podido ejercer su derecho de trabajar, debido a las acciones de los extremistas que bloquearon el lugar, incitaron a la violencia y sistemáticamente ignoraron las decisiones jurídicas.”

Ya que Monsanto planea apelar la decisión, porque consideran que han actuado de acuerdo a la ley, un estudio ambiental será llevado a cabo para determinar el futuro impacto de la planta en región. Los resultados del mismo estarán listos en febrero.

Este es el último esfuerzo en una larga lista de ejemplos de la rebelión en contra de Monsanto, podemos recordar por ejemplo el caso de los campesinos en Colombia, el niño que dictó la devastadora conferencia en contra de la trasnacional y la prohibición de OGMs en Europa.  ¿Tu que haces para oponerte a Monsanto?

También en Ecoosfera: Las consecuencias del uso de agroquímicos de Monsanto en Argentina (VIDEO) y 5 ideas aplicables en la vida diaria para enfrentar la amenaza de Monsanto.



Monsanto pierde otra demanda: ahora deberá pagar 81 millones de dólares

Esta es la segunda vez en poco tiempo que Monsanto pierde en la corte (y que todos en el mundo ganamos).

El miércoles 27 de marzo, Monsanto fue declarada culpable por negligencia. Por producir y comercializar RoundUp, un herbicida con químicos tóxicos, la multinacional –que fue recientemente adquirida por Bayer– deberá pagar 81 millones de dólares a Edwin Hademan, un jubilado estadounidense que usó el herbicida por más de 20 años y fue diagnosticado con cáncer.

Esta es la segunda vez que Monsanto debe pagar una cifra tan grande por producir y comercializar RoundUp. Quien ganó un juicio semejante por primera vez fue el jardinero Dewayne Johnson en agosto de 2018, por lo cual la multinacional pagó más de 200 millones de dólares.

Actualmente hay más de 11,000 demandas contra Monsanto
tan sólo en Estados Unidos.

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La decisión y sentencia fue realizada por un jurado en California. Éste determinó como negligente el hecho de que RoundUp no cuente con advertencias sobre los riesgos de usarlo prolongadamente. La decisión fue saludada por la ONG Environmental Working Group, la cual aseguró que Monsanto sabía del riesgo del glifosato desde hace mucho y que, no obstante, ha hecho todo lo posible por ocultarlo.

 

¿Qué es RoundUp?

Todos sabemos –y seguramente pocos pueden argumentar lo contrario– que Monsanto es la peor compañía sobre la faz de la tierra. O por lo menos, es la que más daños ha provocado directamente sobre la salud global y del planeta.

Uno de los peores crímenes de Monsanto es haber insistido en el uso del glifosato, el químico presente en RoundUp, y de cuya toxicidad extrema se sabía desde hace más de 3 décadas. Sin embargo, la multinacional siguió vendiendo el herbicida, causando miles de casos de cáncer de manera directa en aquellos que lo usaban y envenenando indirectamente a quienes consumimos cultivos como la avena, en la cual se han encontrado peligrosos restos de glifosato.

Así que estas justas condenas son buenas noticias para todos nosotros y para las generaciones por venir.



Monsanto invertirá 3 mil millones de pesos en México en los siguientes cinco años

La multinacional anunció que planea invertir 3 mil millones de pesos en México a lo largo de los siguientes cinco años, con el fin de “mantener su estrategia de investigación y desarrollo en el país”.

Monsanto, una de las empresas argoquímicas con mayor presencia en el mercado internacional, se le ha acusado de realizar prácticas antiéticas que han afectado tanto a la biodiversidad, al ecosistema como a la salud general de la población humana. Entre las acciones que se relacionan con el consumo de sus productos es la extinción masiva de las abejas mediante sus pesticidas, la extinción de numerosas subespecies de maíz y soya de regiones latinoamericanas, la incidencia de enfermedades, como cáncer y deformidades congénitas, debido al contacto o consumo de organismos genéticamente modificados –OGM–, etcétera. Pese a esta lista con impactos catastróficos sobre el medio ambiente y la población humana, así como las intervenciones legales en su contra, Monsanto continúa adquiriendo fuerza a lo largo de sus comerciantes y consumidores indirectos.

Ahora la multinacional anunció que planea invertir 3 mil millones de pesos en México a lo largo de los siguientes cinco años, con el fin de “mantener su estrategia de investigación y desarrollo en el país”. De acuerdo con el presidente y director general de Monsanto Latinoamérica Norte, Manuel Bravo, el objetivo es lograr un crecimiento en ingresos de entre 3 y 4 por ciento en el país, y así sumar 1 millón de hectáreas para uso productivo de transgénicos e híbridos. Actualmente la empresa posee ingresos cercanos de 10 mil millones de pesos anuales, 1 100 empleados que manejan el negocio para Centroamérica, Caribe, Ecuador, Perú, Venezuela y Colombia, siete centros de investigación y cuatro plantas de producción. 

En México tiene una presencia predominante mediante las marcas Asgrow y Dekalb, las cuales ofrecen una productividad de entre los 8 y 10 millones de pesos. Según Bravo, esta cifra incluyen los productos vegetales:

Es una operación relevante con semillas de maíz, de algodón, de sorgo y tenemos 23 variedades de vegetales, manejamos tomate y cebolla, entre otros. [Mientras que] en argoquímicos, nuestro producto más grande es Faena, que es la marca líder en glifosato, que es un herbicida selectivo de baja toxicidad que permite un manejo ágil para los agricultores.

Si bien cada vez hay una creciente denuncia en contra de sus productos así como acusaciones de corrupción, abuso de poder e intimidación hacia comunidades indígenas, Monsanto continúa deseando invertir en México. Incluso Bravo defiende a la empresa estadounidense alegando que: 

Nunca se ha comprobado un caso que la ciencia lo soporte, en biotecnología, maíz y soya, que son para consumo animal y humano, llevamos 20 años de producción y los principales países productores están por arriba dle 90 y 95 por ciento de penetración de las tecnologías. 

En México importamos entre 10 a 15 toneladas de maíz, y 95 por ciento de la soya que comemos la compramos y es transgénica, pero en el país no hay ni un solo caso documentado de haber provocado una alergia. No hay un solo caso, a pesar de haber servido un millón de millones de comidas, que ligue la biotecnología con tema salud. Ha habido denuncias de parte del activismo, pero ninguna soportada por estudios académicos serios o por la autoridad. 

Por esta razón, presume, que se desea integrar el “paquete tecnológico, financiamiento, comercialización y asesoría técnica” en “un millón de las hectáreas que hoy no usan semilla de maíz mejorada” para que “puedan productir en lugar de una sola tonelada por hectárea que sean cinco o seis toneladas.” Es decir que ahora Monsanto quiere realizar una apuesta hacia una “ganadería intensiva a largo plazo” –en vez de una ganadería extensiva”, sin embargo sólo queda preguntarnos a costa de qué y de quiénes se planea realizar esta inversión.