La biodiversidad mexicana en crisis: desaparecen ajolotes de Xochimilco y cae número de mariposas monarca

Estudios recientes, llevados a cabo por la UNAM y WWF, reportan que los números de ambas especies han disminuido drásticamente en el último año.

Actualmente las extinciones masivas de especies son cosa del día a día. Lamentablemente México, cuya biodiversidad es inmensamente rica, también se enfrenta a la disminución desmesurada de los fenómenos naturales que solían caracterizar al país. Esta semana varios medios de información, entre ellos CNN y La Jornada, han publicado artículos que exponen la preocupante desaparición de dos especies mexicanas: el ajolote de Xochimilco y las mariposas monarca que hibernan en Michoacán.

De acuerdo a un censo de la UNAM, tomado durante tres meses del año pasado, no se encontró un solo ajolote en los canales de Xochimilco. En el 2008 un censo similar encontró 100 ejemplares por kilómetro cuadrado en la misma zona. Y el mismo censo en 1998 encontró 6,000 ajolotes por kilómetro cuadrado. Actualmente el equipo del doctor Luis Zambrano (Laboratorio de Restauración Ecológica del Instituto de Biología de la UNAM) se encuentra en la segunda etapa del censo poblacional de los ajolotes.

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El proceso del censo incluye capturar a los ajolotes, medirlos y pesarlos para después regresarlos a los canales. Las principales amenazas del “monstruo acuático” incluyen la urbanización, contaminación y la introducción de especies exóticas, además dada la baja variabilidad genética de su reproducción en cautiverio, no es recomendable criar la especie en peceras para luego reintroducirla a su hábitat natural.

Por otro lado, la disminución de la población de mariposas monarca es igual de preocupante. De acuerdo a un estudio del WWF (World Wildlife Fund) este año hubo una caída del 43.7%  en el número de mariposas que pasan el invierno en México; de manera que el año pasado ocuparon poco más de un hectárea durante su estadía en el país, este año las mariposas solo cubrieron  0.67 hectáreas. Es el número más bajo reportado desde que el fenómeno comenzó a estudiarse en 1993, y es mucho menor a las 18 hectáreas que cubrieron en 1995.

Ya que el recorrido de la mariposa empieza en Canadá pasa por Estados Unidos y termina en México, las medidas que el gobierno mexicano ha asumido son insuficientes para asegurar la supervivencia de la especie. Uno de los principales factores que afecta a estas mariposas es la tala de árboles para cultivos y el uso de pesticidas en la región del medio oeste de E.U.A donde las mariposas se reproducen.Monarca_1_(60725860)

La posible extinción del ajolote y de la mariposa monarca representa una pérdida histórica, cultural y económica para México, un país que depende del turismo. En términos culturales, el hecho que el ajolote, un animal asociado con una deidad Azteca, desaparezca, o que las mariposas monarca ya no alegren los panteones el Día de Muertos,  son dos tragedias que sin duda afectaran al país profundamente. Los censos de estas dos especies nos recuerdan que tomar una posición activa en defensa del medio ambiente no es algo que podamos tomar a la ligera y, además, requiere la atención de todos, desde los individuos hasta los gobiernos, además de pactos de cooperación internacional que realmente busquen soluciones a la actual crisis ambiental.



Salvar al ajolote de la extinción: la misión de estas mujeres en Xochimilco (y tú puedes ayudarlas)

El ajolote es un animal con el que tenemos una profunda conexión. Preservarlo es también preservar nuestra propia biodiversidad.

Entre humanos y ajolotes nos parecemos más de lo que podríamos creer. Así como estos anfibios regeneran sus extremidades ―e incluso sus órganos vitales­―, nosotros regeneramos nuestro espíritu. Y nos superamos, de manera resiliente. Eso es lo que piensa Claudia Juárez, una de las integrantes de Ajolotario Cuemanco, un colectivo de  mujeres que se dedica a la preservación del ajolote ―actualmente en peligro de extinción­― en el embarcadero de Cuemanco, en Xochimilco.

Así como los ajolotes, cada día nosotros nos regeneramos, no de manera física pero sí emocionalmente. Ambos podemos superarnos.

La poética analogía que hace esta mujer en una entrevista para El Universal no podría ser más precisa. Y es que, junto con el ajolote, nosotros también estamos en peligro de extinción. Y no sólo de manera real sino, si se quiere, de manera más metafórica. Porque el peligro de extinción de nuestra cultura está también en la extinción de nuestras tradiciones y nuestros mitos; algo que sucede cada vez que muere un ajolote.

El ajolote es parte intrínseca del imaginario colectivo mexicano.

Es parte de la biodiversidad de la cultura.

Por eso no hay nada que tenga mayor sentido o relevancia que dedicarse a salvar a especies tan fantásticas como este anfibio; una labor que, de alguna manera, remite a la autopreservación a través de acciones desinteresadas y, en esencia, nobles. Pero no sólo porque aliviar el sufrimiento animal es hoy un imperativo ético y moral, sino porque la extinción de animales como el ajolote implica una grave afectación a la biodiversidad de un ecosistema tanto como a nuestra cultura e historia.

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Entre la mítica fantasía a la que remite al ajolote y la triste realidad que enfrenta este peculiar anfibio, el Ajolotario Cuemanco esta decidido a salvar al ajolote y a incidir, mediante la educación, en la generación de una cultura de su preservación. Es así que las cuatro mujeres que conforman este colectivo se encargan de fusionar la cultura con la naturaleza de manera radical, reconciliándonos con nuestras raíces más primigenias a través del cuidado del ajolote. Dejan así el mensaje indeleble de que biodiversidad y cultura no son dos mundos disociados, sino al contrario. Y que el futuro tanto de humanos como de anfibios y cualquier ser vivo está en que comprendamos esto.

El Ajolotario Cuemanco cuida en la actualidad de 90 ejemplares de ajolote, los cuales, en su mayoría, fueron rescatados de las áreas más contaminadas del lago de Xochimilco. Además, han comenzado a reproducir a algunos ejemplares. Para todo ello no cuentan con financiamiento alguno: sólo su determinación de preservar a la vez la biodiversidad y la cultura con educación, creatividad y mucha acción directa, lo que incluye la impartición de talleres y la elaboración de material educativo.

Lamentablemente, el futuro inmediato del ajolote está en los criaderos y ya no en su hábitat natural. Aun así, estas mujeres creen en la posibilidad de que, algún día, los ajolotes puedan volver a habitar sus dominios en Xochimilco, sin que especies ajenas amenacen su existencia, ni tampoco la contaminación, los cazadores o las actividades humanas. Eso, a su vez, significaría que nosotros como sociedad habríamos avanzado mucho en nuestra propia autopreservación. Así, de manera preciosa, se comprobaría que estamos conectados irremisiblemente con el ajolote, y que su supervivencia es la nuestra.

Si quieres saber más, aprender, ayudar o aportar algo, conoce más del Ajolotario Cuemanco en su página de Facebook, donde puedes ponerte en contacto con estas valientes mujeres.



El ajolote (un animal casi fantástico con el que tal vez te identificarás)

El ajolote es un ser de características muy particulares con el que seguro podrás identificarte.

El ajolote es un ser simplemente maravilloso. Navega en la frontera entre la biología y la fantasía y, sin duda, ocupa un lugar muy especial en el imaginario mexicano. Quizá su característica más impactante es que los ajolotes son jóvenes por siempre. A diferencia de otros anfibios, estos misteriosos seres jamás completan el proceso de adultez y, en cambio, retienen sus características originales desde el nacimiento.

¿Qué más? Los ajolotes desarrollan pulmones sin perder sus branquias, y presumen un cuerpo híbrido que vive entre el agua y la tierra. En pocas palabras, son una curiosa excepción a las reglas de la naturaleza.

Hay algo en los ajolotes que se conecta con la experiencia humana. Casi nadie pasa limpiamente de la juventud a la adultez. El proceso de crecer es mucho más complejo: hay obstáculos y caminos que te llevan a lugares a los que nunca creíste llegar. Esta historia de crecimiento, con la que seguro puedes identificarte, se retrata en Chicuarotes, la nueva película dirigida por Gael García Bernal que se estrena en cines el 27 de junio.

Los protagonistas son dos chicos que, como los ajolotes, viven entre dos realidades: la de su pueblo, San Gregorio Atlapulco, en Xochimilco, y aquello que está afuera. Ellos también sueñan con una metamorfosis, a pesar de las dificultades propias de su realidad. Conoce más datos extraños sobre los ajolotes: mira lo similares que son a estos dos Chicuarotes y, de paso, a cualquiera de nosotros. A fin de cuentas el ajolote es, también, un precioso espejo de los mexicanos.

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