Impactantes imágenes de buques japoneses a la caza de ballenas en una zona protegida de la Antártida

Con esta denuncia gráfica, la organización Sea Shepherd dio a conocer la lamentable caza de ballenas perpetrada en un santuario protegido de Japón.

La caza de ballenas es, por desgracia, una práctica que año con año continúa repitiéndose sin que al parecer ni gobiernos ni instituciones internacionales puedan o quieran impedirlo. A pesar de la importancia de estos animales para su ecosistema y del peligro constate en que se encuentran por diversas actividades humanas, a esto se agrega su persecución cruel y su muerte no menos dolorosa.

Para denunciar, una vez más, esta situación, la organización Sea Shepherd dio a conocer estas impactantes imágenes, tomadas el martes pasado, del barco Nisshin Maru, en cuya cubierta descubrieron tres cadáveres de ballenas cazadas nada menos que en las aguas del Santuario ballenero Austral, un área supuestamente protegida que se encuentra en las inmediaciones de la Antártida y en la cual la caza de estos cetáceos fue prohibida desde 1994.

De acuerdo con el testimonio de Sea Shepherd, además del Nisshin Maru, otros cuatro buques japoneses se encontraban en la zona, pero ante la vista del helicópeto de la organización, se vieron forzados a detener el arponeo y emprender la retirada.

Los barcos se encontraban en una franja entre el dominio de Nueva Zelanda y aguas internacionales, por lo que el gobierno de dicho país oceánico, que en numerosas ocasiones ha solicitado al de Japón que impida estas operaciones, no pudo hacer nada al respecto. Además, parece que los buques pudieron internarse en la zona y capturar a las ballenas alegando propósitos de “investigación científica”.

Por su parte, el ministro de asuntos exteriores de Japón aseguró que dicha “investigación” no fue “ni una violación ni un abuso de los huecos en la convención internacional”.

Bob Brown, director de Sea Shepherd Australia, declaró, ante las imágenes obtenidas, que “no hay nada científico en esto: es una carnicería”.



Esto es lo que dice Greenpeace acerca del ecocidio en el manglar de Tajamar

El fin de semana las autoridades del Gobierno de Quintana Roo destruyeron 57 hectáreas de manglar para dar paso a un proyecto turístico impulsado por Fonatur sin importar el destino de flora y fauna única del lugar.

Antes de la madrugada de este sábado, si pasabas por Tajamar, en Cancún, podrías ver 57 hectáreas de manglar que aún daban la lucha por sobrevivir. Este mangle había logrado sobrevivir gracias a las acciones del movimiento “Salvemos Manglar Tajamar” y hasta de un grupo de niños quienes se organizaron para defenderlo de la codicia de empresarios y autoridades que buscan crear el complejo turístico “Malecón Tajamar”.

Este manglar de miles de años fue devastado con la ayuda de policías municipales, estatales y de toneladas de maquinaria pese a las irregularidades en las que incurrió el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), quienes falsearon información al punto de negar incluso la existencia del mismo manglar. Esta zona destruida con el visto bueno de las autoridades estatales y federales era el hogar de cocodrilos, iguanas, aves y serpientes entre otras especies.

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La pérdida de un manglar no es ni debe ser trivial, hablar del manglar es describir las costas mexicanas, pues México es uno de los países que más extensiones de manglar tiene en el mundo, de acuerdo con Conabio (1). Estos arbustos y árboles retorcidos modelan las desembocaduras de agua dulce al mar, pues entre sus características está soportar la salinidad del agua que se encuentra entre los límites del agua dulce con el agua salada. Allí forman un paisaje único, permitiendo la coexistencia de un sinnúmero de especies que se ven beneficiadas por la protección que esta vegetación otorga.

El manglar provee al ser humano de una gran cantidad de beneficios también llamados servicios ecosistémicos, albergan una gran cantidad de especies que se utilizan para el comercio pesquero, es utilizado como una fuente de energía al servir de leña y además forma una barrera natural contra las inundaciones, por lo que actúa como un muro contra huracanes. También impide la erosión de las zonas costeras, actúa como un filtro natural manteniendo la calidad del agua y es refugio para una gran cantidad de flora y fauna.

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De acuerdo con la FAO, en las últimas dos décadas más de 35 por ciento (2) del manglar se ha perdido en gran parte por su tala indiscriminada y los efectos del cambio climático, sin embargo la destrucción de este bosque con fines inmobiliarios ha sido una de las mayores causas de su extinción en México. No es de sorprendernos que las inundaciones golpeen más frecuentemente en estas zonas afectando, de sobremanera, a quienes menos tienen.

Greenpeace México condena la destrucción del manglar de Tajamar y exige a las autoridades federales y estatales detener estas obras que atentan contra el ecosistema hasta que no se resuelvan y transparenten los procesos y recursos interpuestos por la sociedad civil. Si las obras son suspendidas es posible que el manglar se recupere de forma natural. Con el proyecto depredador de Fonatur no sólo se le ha dado un golpe duro al manglar mexicano, también a muchas plantas y animales que dependen de él, a México, su riqueza natural y a la sociedad.

Para encontrar más información con respecto al trabajo de las organizaciones de la sociedad civil en Tajamar entrar a la web de Salvemos Manglar Tajamar.

*Miguel Rivas es responsable de la campaña de Océanos de Greenpeace México y actualmente es candidato a Doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad Nacional Autónoma de México.

Twitter del autor: @migrivass

Referencias

1) http://www.biodiversidad.gob.mx/ecosistemas/manglares2013/pdf/minuta_tipos_de_manglar.pdf

2) Status and trends in mangrove area extent worldwide. By Wilkie, M.L. and Fortuna, S. Forest Resources Assessment Working Paper No. 63. Forest Resources Division. FAO, Rome, 2003.

Crédito de las fotos: Salvemos Manglar Tajamar



Japón iniciará su temporada de caza de ballenas en unos días ¿cómo puedes influir para parar esto?

Con el argumento de “fines científicos” Japón seguirá cazando ballenas, tú puedes ayudar a prohibirlo y te decimos cómo.

Además de los hermosos atributos de la cultura japonesa como su inminente solidaridad, su orden o el legado de su sublime tradición Zen, en los últimos años este país también ha sido conocido en el mundo por fenómenos no tan encomiables como su furtiva caza de ballenas que ha disfrazado con fines científicos.

Desde hace unos 40 años organizaciones como Greenpeace han estado señalando férreamente la caza de las ballenas como un acto cruel. Luego de años de esfuerzo, en 1986 se alcanzó internacionalmente una moratoria para la caza comercial del ballenas; sin embargo países como Noruega, Islandia o Japón han ignorado esta medida.

En 2014 una orden de la Corte Internacional de Justicia hizo que Japón renunciara a la caza de ballenas pues esta resolución consideró que su supuesto programa de caza con fines científicos en realidad respondía a intereses comerciales. Sin embargo las autoridades de este país a finales de 2014 presentaron a la Comisión Ballenera Internacional (CBI) un nuevo programa de caza de cetáceos con objetivos científicos.

En su nuevo plan se tiene previsto de aquí al 2025 un objetivo anual de pesca a 333 pequeños rorcuales, frente a los cerca de 900 que cazaba en su anterior programa.Tokio cree que ese nivel de capturas es “necesario” para sustraer información sobre la edad de la población ballenera y fijar un límite para la pesca, que no ponga en peligro la supervivencia de la especie.

El anterior argumento, por supuesto, no satisface a los defensores de animales de todo el mundo.

Este jueves Japón iniciará este nuevo programa con “fines científicos” en el Pacífico Norte. Aunque muchas personas se sienten decepcionadas (con razón) por estas acciones; es también cierto que desde 1986 ha ido disminuyendo cada vez más el asesinato de ballenas.

¿Qué puedes hacer?

Tanto la veda de cacería que hizo la Corte Internacional de Justicia, como la moratoria alcanzada en 1986 por la Comisión Ballenera Internacional (CBI), fueron alcanzados por una fuerte presión de las organizaciones y de la sociedad.

Puedes unirte a campañas como la de Greenpeace aquí, quien lleva años en lucha por esta causa, o a la de organizaciones como Whales and Dolphins. Se trata de uno de los ejemplos en los que la presión de la sociedad ha sido crucial para que el tema se haya vuelto un problema para países como Noruega, Japón o Islandia.