El narcotráfico está acabando con los bosques y las selvas de América Central (y la legalización podría evitarlo)

Estudio de la Universidad Estatal de Ohio analiza el efecto del narcotráfico y la política de la “guerra contras las drogas” en el medio ambiente, particularmente la deforestación que está provocando en Centroamérica.

El narcotráfico ha generado una multitud de problemas que excede por mucho el comercio ilegal de drogas. Además de crímenes como la trata de personas o el tráfico de armas, existe un impacto ambiental que hasta ahora ha sido poco estudiado.

Recientemente investigadores de la Universidad Estatal de Ohio publicaron un estudio en la revista Science en donde analizan la deforestación que las actividades del narcotráfico han provocado en las zonas forestales de América Central.

De acuerdo con Kendra McSweeney, profesora de geología de dicha institución, las políticas de confrontación del gobierno de México hacia los carteles de la drogan han provocado que estas organizaciones desplacen su zona de acción hacia Centro y Sudamérica, lo cual se traduce en la devastación de grandes áreas de bosques y selvas para poder convertirlas en plantíos que abastezcan la demanda de drogas.

“Por estos efectos del narco observamos la deforestación en más de 60 km2 por año. En algunas partes de Guatemala la proporción es incluso mayor. Estamos hablando de promedios de deforestación 10%, lo cual es asombroso”, declaró McSweeney hace poco a la BBC.

Por otro lado, al valorar la política actual de “guerra contra las drogas” —el enfoque militar y policiaco del combate al narcotráfico impulsado desde Estados Unidos y cada vez más cuestionado—, el estudio encontró que esta manera de abordar el problema se ha traducido en la huida de los carteles a zonas remotas que en casi todos los casos se caracterizan por una biodiversidad única. De ahí que se recomiende modificar sustancialmente estas políticas para “poder aliviar algunas de las presiones en los bosques que están desapareciendo en América Central”.

Asimismo, McSweeney  y sus colegas documentaron otras consecuencias como la expulsión de la población originaria de sus tierras por especuladores que después las venden a los carteles, en ocasiones apoyados con armas comercializadas también ilegalmente.



Ir contra lo establecido llevó a este hombre a crear un bosque con 50,000 árboles

Antonio Vicente plantó, uno por uno, cada uno de los especímenes que hoy forman este bosque lluvioso tropical de cerca de 50,000 árboles en Brasil.

Mientras todos estaban emocionados por empezar un negocio agrícola, ¿a quién se le ocurriría desafiar esa certeza, ahorrar para comprar 30 hectáreas, dedicarse a plantar árboles y alimentarse con emparedados de plátano?

A Antonio Vicente.

Cuando empecé a plantar, la gente me decía: No vas a poder comer las semillas porque la planta tarda 20 años en dar frutos.

Cuenta Vicente, en UNA entrevista para la BBC.

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BBC

En 1973, cuando tenía 40 años, Vicente compró un terreno a 200 kilómetros de Sao Paulo, Brasil, y no tenía ni un solo árbol.

Mientras todos sus vecinos despejaban la tierra para cultivar (el gobierno militar ofrecía facilidades de crédito para invertir en tecnología agrícola), él hacía todo lo contrario. Su idea era exactamente la opuesta.

Hoy su terreno tiene cerca de 50,000 árboles y consiguió crear un bosque lluvioso tropical que sirve como hogar para tucanes, todo tipo de aves, roedores, ardilllas, zarigüeyas y hasta jabalíes.

En un momento terminé viviendo bajo un árbol porque no podía pagar la renta. Me bañaba en el río y viví abajo del árbol rodeado de zorros y ratas. Juntando muchas hojas me hice una cama y dormía allí, pero nunca tuve hambre. Comía sándwiches de banana de desayuno, almuerzo y cena.

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BBC

Criado en una familia de campesinos, Vicente veía con preocupación cómo la expansión de los campos destruía los bosques y la flora y fauna local, y cómo la falta de árboles afectaba los recursos hídricos.

Yo pensé: el agua es valiosa, nadie fabrica agua y la población no deja de crecer. ¿Qué va a pasar? Nos quedaremos sin agua.

Gracias a su idea han regresado los cursos de agua; cuando compró el terreno sólo había una fuente, y actualmente hay alrededor de 20.

Video 360: entra en la selva que creó Antonio Vicente

Cuando tenía 14 años, Vicente se mudó a la ciudad, donde trabajó como herrero. Con lo que reunió pudo comprar 30 hectáreas en una región de montañas bajas, cerca de San Francisco Xavier, una localidad de aproximadamente 5,000 habitantes.

 

Antonio Vicente o la ventaja de ir en contra de la corriente

Vicente iba en contra de su tiempo y de lo que sucedía alrededor. Lo que aparentaba ser la mejor opción (invertir en agricultura), para él no resultaba lógica.

Y en efecto, durante los últimos 30 años en que reforestó su terreno, cerca de 18,300 hectáreas de bosque atlántico en Sao Paulo fueron deforestadas para dar lugar a la agricultura.

Según la Fundación Bosque Atlántico SOS y el Instituto Nacional de Brasil para la Investigación Espacial (INPE), el Bosque Atlántico cubría originalmente 69% del estado de Sao Paulo. Hoy en día, sólo queda el 14%.

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Y lamentablemente, el problema sigue avanzando. Entre agosto del 2015 y julio del 2016, por ejemplo, se destruyeron 8,000 hectáreas de selva.

Esto representa un 29% más que el año anterior y el nivel más elevado desde el 2008, según el INPE.

Habrá que empezar a ahorrar y aprender a hacer emparedados de plátano.



Sobre la Narcodeforestación (o cómo la cocaína está acabando con la biodiversidad)

La narcodeforestación se ha encargado de convertir los bosques y las selvas en espacios para operaciones ilegales; es decir, la venta y consumo de drogas está acabando con la biodiversidad de América Latina.

La producción y venta de drogas, como la cocaína, ha generado numerosas tensiones políticas entre países. Es una actividad que, además de ocasionar impactos tanto económicos como sociales, ha sabido crear desastres en el rubro ambiental, y a gran escala. De acuerdo con un estudio publicado en Environmental Letters, la “cocaína está acabando con las selvas y los bosques de América Latina”. 

Los investigadores usaron estadísticas para calcular la correlación entre la pérdida de biodiversidad y el tráfico de drogas en el camino de la cocaína hacia su venta. ¿Acaso es posible que entre el 30 por ciento de la deforestación anual de los bosques guatemaltecos, nicaragüenses y hondureños, en los últimos años, se deba al narcotráfico? 

Si bien cada país ha tratado de proteger sus bosques y selvas, el equipo descubrió que entre el 30 y 50 por ciento de la pérdida de la biodiversidad tuvo lugar en áreas protegidas por leyes nacionales o internacionales. Esta invaluable perdida presenta un mayor riesgo a los esfuerzos locales para proteger y restaurar los ecosistemas, así como a sus derechos a gozar de sus tierras y recursos naturales. A este fenómeno se le ha venido llamando “narcodeforestación”. 

La narcodeforestación se ha relacionado principalmente con la producción de cocaína en Colombia, con el aumento de granjas de esta droga y almacenes económicos. De acuerdo con los investigadores, “la deforestación sucede no por la presencia de las granjas, sino por la necesidad de los traficantes de usar el dinero generado por la venta de las drogas.” De alguna manera, los narcotraficantes usan el espacio –antes un bosque– para lavar dinero: “Parece ser que la mejor manera de lavar dinero ilegal por drogas es destruir la cerca de la naturaleza: cortar los árboles y construir un rancho con ganado.”

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La guerra que EE.UU. declaró en contra de las drogas, expandió la deforestación hacia regiones de México y el Caribe. En otras palabras, la narcodeforestación se ha encargado de convertir los bosques y las selvas en granjas, en tierras de especulación, en espacios para operaciones ilegales y sobre todo en saqueo de tierras que, constitucionalmente, no le pertenecen al gobierno ni a los ciudadanos, sino a las comunidades locales gracias a la Revolución Mexicana. Frente a la pérdida de áreas verdes, los impactos sociales están afectando también a las comunidades indígenas y su supervivencia.

La solución inmediata es disminuir el consumo de estas drogas; sin embargo, ¿el mundo actual, especialmente EE.UU., será capaz de reducir su demanda de cocaína para reducir el daño causado en los bosques latinoamericanos? 

 

También en Ecoosfera: Además de deforestación, el cultivo ilegal de marihuana está provocando envenenamiento de especies