Aparece un hipnótico mar de nubes en el Gran Cañón (FOTOS)

Recientemente aconteció uno de los fenómenos naturales más hermosos de todos, llamado “inversión total de nubes”. Convirtió por unos días al Cañón en un mar blanco y calmado.

La semana pasada, las condiciones climáticas en el Gran Cañón de Arizona dieron lugar a un fenómeno llamado “inversión total de nubes”. Lo que sucedió fue que, al amanecer,  la tierra liberó un poco de su calor lo suficientemente rápido como para crear una capa de aire frío y  húmedo dentro del cañón, y atrapó ese aire bajo un cielo inusualmente cálido sobre las paredes del cañón. Así, el espacio se cubrió de un mar de niebla.

Los que tuvieron la suerte de estar allí en ese momento presenciaron un paisaje insólito que se forma una vez cada diez años. Los miradores del Gran Cañón se convirtieron por un momento en barcos divisando pedazos de tierra a lo lejos, la torre se convirtió en un faro. El horizonte nubes, que fueron mar esos días, evoca una paz y una calma absoluta, incluso mediante las fotografías.

 



Estos son los pilares de luz que sostienen la bóveda celeste

Esta ilusión óptica es una de las más hermosas que podemos apreciar en la atmósfera.

Los hermosos pilares de luz que suelen aparecer en las regiones árticas lucen como una suerte de cristal, tan sólido que parece capaz de sostener toda la bóveda celeste. Pero estos pilares no son sino una ilusión óptica provocada por cristales de hielo: uno de esos fenómenos cuyo origen pareciera grandilocuente y termina siendo inesperado.

El bello espectáculo climático que generan estos cristales puede ser visto en las regiones del norte cercanas al Ártico. Aunque recientemente pudieron ser observadas incluso al sur de Estados Unidos, en Ohio, debido a las bajas temperaturas.

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Y es que para que se presenten los pilares de luz se requiere de los más fríos climas y de extremas nevadas, pues son los pequeños cristales del hielo que flotan en la atmósfera lo que los provoca. En ellos se refleja la luz, misma que puede provenir de la luna, el sol o incluso de una ciudad. Cada pilar es así, el reflejo colectivo de cientos de estos cristales que juntos forman el famoso halo vertical.

Pueden ser vistos también de día, formando una ilusión que sin duda genera otras emociones, pero que es igual de impresionante: como si el sol se hubiese difuminado en el cenit. Esto ocurre por los mismos cristales de hielo, pero estos pilares de sol están en realidad a cientos de kilómetros de distancia; lo que los hace visibles es que tanto la fuente de luz como el espectador se encuentren ambos a la mitad de donde se encuentran los cristales reflejantes.

En ocasiones el origen de la luz hace que los pilares se vean más bien como un cósmico candelabro, pues cuando los cristales están más alto en la atmósfera, o la fuente de luz está más cercana, aparecen como si estuvieran directamente sobre la cabeza del espectador.

¿Ya los conocías? Te dejamos aquí unas fotos inspiradoras de este fenómeno alrededor del mundo.

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*Imágenes: 1) flickr do1, touch1; 2) Wikpidecia CC; 3) Vincent Brady; 4) Terho Mäkelä Finlandia; 5) Mike Vielhaber; 6) Mike Reva; 7) Greg Tomaszewicz



¿Por qué esta hermosa bola de luz aparecida en los cielos nocturnos de Siberia aterró a millones?

Este hermoso espectáculo lumínico hizo pensar a muchos que se acercaba el fin del mundo.

Siberia es un territorio de enigmas naturales por excelencia, mismos que suelen ser apreciados por su belleza, como es el caso de la aurora boreal. Pero el fenómeno que se presenció la noche del 26 de octubre de 2017 fue uno especialmente extraño y nunca antes visto.

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Un juego de luces por demás hermoso fue lo que se pudo ver en el cielo estrellado de Siberia esa noche. Pero no obstante su belleza, este extraño concierto de colores fue todo menos una experiencia estética placentera para los habitantes del norte de Rusia, que esperaban sólo ver la aurora boreal.

En cambio, surgió en el firmamento una bola de luz, increíblemente sincronizada con el espectáculo astronómico boreal y causó pánico generalizado, pues jamás se había visto algo similar. Según dijo el fotógrafo Sergey Anisimov al Siberian Times, la bola luminosa se movía rápidamente, lo que denotaba que se trataba de un fenómeno ajeno a la usual aurora.

La extraña luz fue vista como un espectro aterrador, el cual se expandía tan rápidamente que hacía parecer que succionaría todo el cielo y lo que se le pusiera enfrente. Numerosas clases de teorías surgieron al respecto y de manera inmediata tras la propagación de la noticia, aunque en poco tiempo se desmintió toda posibilidad que le pudiera atribuir causas, por ejemplo, alienígenas, como algunas teorías apuntaban.

Y es que no solo se descartó que fuera una proyección más de la naturaleza, ni de algún misterioso acontecimiento del universo, sino de un rastro dejado por uno de los misiles que el Ministerio de Defensa de Rusia puso a prueba ese día. El misil denominado Satan 2 Topol-M fue disparado desde Plesetsk, ubicado al occidente, y recorrió un viaje en parábola hacia el oriente, pasando por los cielos de la ciudad de Salejhard hasta llegar a su destino final: un enemigo virtual en los polígonos de Kura.

Parecidos y fascinantes efectos lumínicos ya habían sido avistados tras pruebas como la hecha en Rusia por los militares. Un espectáculo similar acaparó los cielos noruegos de Tromso en 2009, cuando un patrón de espiral se generó a partir del reflejo del sol sobre el combustible de un misil fallido. 

Algo parecido se puede atribuir seguramente a este misil balístico ruso, mismo cuyo efecto fue aun más impactante por coincidir con la aurora boreal, lo que dio al firmamento nocturno los fascinantes colores que captaron los fotógrafos del Siberian Times.

Cabe la reflexión, sin embargo, de qué tanto es más aterrador un fenómeno astronómico natural que una prueba de misiles de guerra en tiempos de paz. El columnista Andréi Stanavov dio cuenta para la revista Sputnik del amplio armamento con el que cuenta Rusia, cuyos sistemas de lanzamiento para las armas de largo alcance están 96 por ciento en disposición para ser usados en cualquier momento. Esto, sin duda, podría apuntar a un apocalipsis, generado por una guerra y no por el universo. Un panorama sin duda aterrador.

*Imágenes: 1) Alexey Yakovlev Siberian Times: 2) Sergey Anisimov