Top 20: mejores notas del 2013 en Ecoosfera

El 2013 se caracterizó, entre otras cosas, por revolucionar practicas eco-amigables por medio de la información. Estas son las veinte notas más inspiradoras del año en Ecoosfera.

Por su contenido y utilidad, consideramos que las siguientes notas fueron las mejores del 2013. Quizá el hilo conductor de esta lista sea que cada una de ellas es una iniciativa para relacionarnos primordial y elegantemente con la naturaleza, ya sea como vía de sanación para nuestra mente y cuerpo o como vía de preservación para sí misma. Todo lo que requerimos para lograr un encuentro genuino con la Tierra, y así cuidarla lo mejor posible, es observar como se comporta y adoptar una ética con ella. Alimentarnos mejor, reducir nuestro consumo de recursos no renovables, tomar paseos entre los árboles y quizá dejarnos asombrar por espectáculos naturales como las Auroras Boreales es en sí una guerrilla por la conciliación del ser humano con su entorno. Consideramos que pasar por el planeta lo más inofensivamente posible es la meta máxima de la ecología, y lograrlo requiere inspiración; esperamos que cada una de estas notas actúe como una semilla para ello. Feliz nuevo año a todos.

 Top 20 notas de 2013:

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1. Desafía tu comodidad (y a la industria alimenticia) con una hortaliza en casa

2. Somos lo que comemos: hacia una ética alimentaria

3. Lecciones del bambú: ¿qué nos enseña esta admirable planta sobre nuestra propia vida?

4. Pasear y caminar entre los árboles alivia el cansancio del cerebro y mejora la concentración

 5. Oslo: la ciudad que compra basura para producir energía limpia

6. Al cultivar un jardín estás cultivando tu existencia (beneficios que la jardinería aporta a tu salud)

7. Diez tips para ayudar al océano desde tu casa

8. “Glaciares fantasma” protegen paisajes antiguos de Groenlandia

9. ¿Qué es “sustentable” y por qué lo sustentable no es la panacea?

10. Comunidades de Transición: enseñando al mundo a vivir en el futuro

11. Monjes budistas están protegiendo a los leopardos de la nieve de cazadores furtivos

12. Supervivencia poética: mariposas y abejas beben lágrimas de las tortugas en el Amazonas

13. “Aunque me espine la mano”: la tuna y sus generosos beneficios para la salud

14. La naturaleza es la mejor maestra: escuela cancela clases porque el día era demasiado lindo

15.  La vida alternativa como una fuente de inspiración desbordada

16. ¿Hay espectáculo más sublime que auroras boreales reflejadas en un lago?

17. “El océano está roto”, relato de un marinero en su viaje al mar

18.  ¿Qué es la medicina ayurvédica y cómo puede ayudarte?

19. La fascinante historia del aguacate, una fruta que debió extinguirse hace millones de años

20. ¿Existe la comunicación arbórea? Sobre los complejos lazos del reino vegetal



Rebeldía orgánica: evolución a través de la jardinería

Ron Finley propone la jardinería como el acto más sexy y desafiante de los tiempos; como una herramienta filosófica y “ecolutiva”

Quizá en este momento nos estemos dando cuenta, a un nivel pequeño pero fecundo, de que si el gobierno no hace cosas por mejorar nuestra calidad de vida, si no tiene creatividad o interés en transformar nuestra condición actual, lo podemos hacer nosotros. A esto se aboca el emergente crowdfunding y crowsourcing: a la colaboración abierta y distribuida con fines benéficos para todos.

Por otro lado, resulta interesante observar el “regreso a la naturaleza” que estamos experimentando como comunidad global. Cada vez hay más postulados que apelan a la idea de marginar al gobierno en temas de salud, alimentación, infraestructura, etc., y tomar las riendas del futuro haciendo lo que se tiene que hacer. Algunas veces, lo único que se necesita es un individuo con valor y propuestas para hacer girar la rueda. Un gran ejemplo de esto es el “jardinero gángster” Ron Finley, quien propone la jardinería urbana como herramienta de transformación de individuos y, más aún, de vecindarios y ciudades.

“La jardinería es mi grafiti. Te sorprenderías de ver lo hermoso que es un girasol, y cómo afecta a la gente”, apunta Finley. Lo que él propone, en resumidas cuentas, es retomar los espacios públicos del sur de Los Ángeles –lugar que está especialmente lleno de lotes baldíos, camellones olvidados, pedazos de terreno entre construcciones– para plantar flores, frutas y verduras entre todos, para todos. Es decir, y como decía Walter Benjamin, salir a hacer botánica al asfalto.

Hay dos características que diferencian a Finley de una persona con buenas ideas y buenas intenciones: es un hacedor (no un idealista) y tiene la suficiente claridad como para cristalizar su misión en un manifiesto (por cierto, muy inclusivo y elegante). “Lo curioso de la sustentabilidad”, dice, “es que uno tiene que sustentarla. […] Se trata de cambiar el guión y escribirlo nosotros mismos. Algo así como: si no eres jardinero no eres gánster; si quieres entrar al grupo tienes que producir. Y que la pala sea el arma de tu preferencia”.

Como si la jardinería fuera el acto más desafiante (y lo es), Finley propone un nuevo cool botánico como el único acto de protesta y de desobediencia civil basado en el amor, no en la violencia. “Quiero hacerlo sexy”, concluye, “quiero que todos nos volvamos… revolucionarios”.



Practica la jardinería guerrilla disparando semillas con una escopeta

FloweShell, cartuchos de escopeta rellenados con semillas para esparcir olas de flores en jardines ajenos.

Un arma de fuego está culturalmente ligada a la violencia, el crimen o la cacería. Pero ¿por qué no usar esta tecnología con otros fines? Por ejemplo, sembrar semillas, y hacerlo de forma divertida. Recientemente FlowerShell consiguió, via crowdfunding en Indiegogo, los fondos necesarios para materializarse.

Se trata de un cartucho de escopeta alterado, ideal para esparcir semillas y, en particular, para practicar la jardinería guerrilla. Su creador, Per Cromwell, advierte:

Desde hace mucho disfruto de los jardines pero no de la jardinería. Horas y horas de trabajo minucioso y yo lo único que pensaba era cómo podías hacer esto más divertido. Un día, sembrando flores me llegó la respuesta: esto podría hacerse de forma mucho más fácil, rápida, y mejor, utilizando una escopeta. Pronto había ya vaciado un cartucho de municiones y colocado semillas en su interior.

Si bien la postura de hacer las cosas “fácil, rápido, y divertido” me parece que engloba algunos de los peores aspectos de la cultura occidental, en plan de automatizar las cosas, y como si la diversión fuese el estado más deseable para el ser humano, lo cierto es que la idea es bastante simpática y en condiciones de jardinería guerrilla, en las que el tiempo apremia y no siempre tienes las facilidades que tendrías jaraneando, digamos, en tu propia casa, creo que este invento puede se de utilidad.

Por otro lado, como mencionábamos al principio de esta nota, siempre resulta estimulante hackear el uso tradicional de una herramienta, en este caso un cartucho de escopeta, para virarlo en otra dirección –sobretodo cuando estás cambiando la violencia por la siembra de semillas.

En fin, esperemos que sigan surgiendo más iniciativas de este estilo, y que si no se puede masificar un espíritu de reencuentro genuino con la tierra, al menos prácticas como la jardinería se vuelvan “divertidas” y se pongan de moda entre los “divertidos”.