Practica la jardinería guerrilla disparando semillas con una escopeta

FloweShell, cartuchos de escopeta rellenados con semillas para esparcir olas de flores en jardines ajenos.

Un arma de fuego está culturalmente ligada a la violencia, el crimen o la cacería. Pero ¿por qué no usar esta tecnología con otros fines? Por ejemplo, sembrar semillas, y hacerlo de forma divertida. Recientemente FlowerShell consiguió, via crowdfunding en Indiegogo, los fondos necesarios para materializarse.

Se trata de un cartucho de escopeta alterado, ideal para esparcir semillas y, en particular, para practicar la jardinería guerrilla. Su creador, Per Cromwell, advierte:

Desde hace mucho disfruto de los jardines pero no de la jardinería. Horas y horas de trabajo minucioso y yo lo único que pensaba era cómo podías hacer esto más divertido. Un día, sembrando flores me llegó la respuesta: esto podría hacerse de forma mucho más fácil, rápida, y mejor, utilizando una escopeta. Pronto había ya vaciado un cartucho de municiones y colocado semillas en su interior.

Si bien la postura de hacer las cosas “fácil, rápido, y divertido” me parece que engloba algunos de los peores aspectos de la cultura occidental, en plan de automatizar las cosas, y como si la diversión fuese el estado más deseable para el ser humano, lo cierto es que la idea es bastante simpática y en condiciones de jardinería guerrilla, en las que el tiempo apremia y no siempre tienes las facilidades que tendrías jaraneando, digamos, en tu propia casa, creo que este invento puede se de utilidad.

Por otro lado, como mencionábamos al principio de esta nota, siempre resulta estimulante hackear el uso tradicional de una herramienta, en este caso un cartucho de escopeta, para virarlo en otra dirección –sobretodo cuando estás cambiando la violencia por la siembra de semillas.

En fin, esperemos que sigan surgiendo más iniciativas de este estilo, y que si no se puede masificar un espíritu de reencuentro genuino con la tierra, al menos prácticas como la jardinería se vuelvan “divertidas” y se pongan de moda entre los “divertidos”.



Rebeldía orgánica: evolución a través de la jardinería

Ron Finley propone la jardinería como el acto más sexy y desafiante de los tiempos; como una herramienta filosófica y “ecolutiva”

Quizá en este momento nos estemos dando cuenta, a un nivel pequeño pero fecundo, de que si el gobierno no hace cosas por mejorar nuestra calidad de vida, si no tiene creatividad o interés en transformar nuestra condición actual, lo podemos hacer nosotros. A esto se aboca el emergente crowdfunding y crowsourcing: a la colaboración abierta y distribuida con fines benéficos para todos.

Por otro lado, resulta interesante observar el “regreso a la naturaleza” que estamos experimentando como comunidad global. Cada vez hay más postulados que apelan a la idea de marginar al gobierno en temas de salud, alimentación, infraestructura, etc., y tomar las riendas del futuro haciendo lo que se tiene que hacer. Algunas veces, lo único que se necesita es un individuo con valor y propuestas para hacer girar la rueda. Un gran ejemplo de esto es el “jardinero gángster” Ron Finley, quien propone la jardinería urbana como herramienta de transformación de individuos y, más aún, de vecindarios y ciudades.

“La jardinería es mi grafiti. Te sorprenderías de ver lo hermoso que es un girasol, y cómo afecta a la gente”, apunta Finley. Lo que él propone, en resumidas cuentas, es retomar los espacios públicos del sur de Los Ángeles –lugar que está especialmente lleno de lotes baldíos, camellones olvidados, pedazos de terreno entre construcciones– para plantar flores, frutas y verduras entre todos, para todos. Es decir, y como decía Walter Benjamin, salir a hacer botánica al asfalto.

Hay dos características que diferencian a Finley de una persona con buenas ideas y buenas intenciones: es un hacedor (no un idealista) y tiene la suficiente claridad como para cristalizar su misión en un manifiesto (por cierto, muy inclusivo y elegante). “Lo curioso de la sustentabilidad”, dice, “es que uno tiene que sustentarla. […] Se trata de cambiar el guión y escribirlo nosotros mismos. Algo así como: si no eres jardinero no eres gánster; si quieres entrar al grupo tienes que producir. Y que la pala sea el arma de tu preferencia”.

Como si la jardinería fuera el acto más desafiante (y lo es), Finley propone un nuevo cool botánico como el único acto de protesta y de desobediencia civil basado en el amor, no en la violencia. “Quiero hacerlo sexy”, concluye, “quiero que todos nos volvamos… revolucionarios”.



7 consejos básicos para trasplantar en casa

Averigua cuando tus plantas necesiten espacio con estos tips y libéralas en pocos minutos.

Foto: Istockphoto

Hay dos maneras de saber si tu tus plantas necesitan una nueva maceta cuando les ha quedado grande actual: una es sutil y otra burda.Con la primera tienes que detener con cuidado la planta y voltear la maceta; si la tierra está demasiado comprimida (es decir, no se mueve con el movimiento) entonces debes cambiar la planta; si la tierra está suelta, quiere decir que las raíces aún cuentan con espacio. La segunda es cuando descaradamente las raíces se desbordan de la maceta.

Es muy importante que estés al pendiente de tus plantas para que tengan una larga vida; el espacio es fundamental, incluso si son para interiores.

Te presentamos algunos consejos básicos para que transplantes:

1. Si la maceta es de plástico y las raíces han comenzado a romperla, corta con una tijeras el plástico. Si es de otro material entonces voltea la maceta y cuidadosa y gentilmente toma la planta.

2. Para obtener el botón de la planta y las raíces usa las tijeras para retirar la tierra.

3. La maceta que elijas, naturalmente, debe ser más grande, pero no mucho más grande. El motivo para transplantar es que la plana tenga más espacio pero si eliges una maceta muy grande corres el riesgo de que requiera mucha agua pues das espacio para raíces mucho más largas. Antes de transplantar enjuaga muy bien la nueva maceta y desinféctala; siempre elige macetas que tengan orificios para drenar el agua.

4. Rellena la maceta con tierra.

5.Humedece la tierra con agua y una solución para plantas.

6. Haz un hoyo en el centro, lo suficientemente profundo como el tamaño de las raíces y coloca la planta.

7. Usa la tierra para darle firmeza a la planta; debe quedar derecha y la manera de conseguirlo es hacer un buen equilibrio con la tierra en derredor.