Plastic Bank: recolectando el desecho de plástico para hacer impresiones en 3D

Plastic Bank ha tenido una de las mejores ideas de los tiempos: convertir el plástico en una especie de moneda que sirve como material para las impresoras 3D.

El plástico, que alguna vez fue considerado un material milagroso, se salió de las manos del mundo. Ahora lo tratamos como un desecho sin importancia y ha llegado a ser parte de la alimentación de aves y de la composición del océano. El mundo, por donde se vea, está cubierto de material de petróleo. Pero ¿qué pasaría si todo ese desperdicio pudiera ser usado como un tipo de moneda, y utilizado para reducir la pobreza?

Esa es la idea detrás de Plastic Bank, y es una de las mejores ideas que se han tenido al respecto hasta la fecha. Esta compañía hace un llamado a recolectar el plástico y usarlo como material para las impresoras 3D. La empresa quiere construir centros de recolección alrededor del mundo, sobre todo en lugares donde existe abundancia del material y pobreza extrema, y en conjunción con impresoras 3D convertir el desecho en herramientas y oportunidades para la educación. Su misión es quitar el desecho de plástico del terreno, los océanos y los ductos de agua mientras ayudan a la gente a ascender de la pobreza hacia la vida empresarial.

De acuerdo a ellos, si el valor real del plástico pudiera ser percibido, se volvería demasiado valioso como para tirarlo y demasiado valioso como para dejarlo flotando en el océano, y podría ser considerado como un recurso en lugar de un producto desechable.

Plastic Bank lanzó su proyecto a crowdfunding y juntó más de $20, 000 dólares con los cuales abrirán su proyecto piloto en Lima, Perú, en febrero de 2014. El siguiente video explica la técnica que usarán en su formidable proyecto (en inglés).



Así reaccionan los niños ante la contaminación de los océanos (VIDEO)

Muchos pequeños siguen pensando en el océano como una utopía marina. Pero ante lo que le hemos hecho al ecosistema, no sólo reaccionan con indignación, sino con sugerencias para revertirlo.

La sensibilidad de los niños es muchas veces inefable: se trata de un sentimiento que surge espontáneamente y que, entre otras cosas, los hace sumamente empáticos. Sin embargo, es poco usual que a los niños se les pregunte qué opinan de determinadas situaciones, pese a esa intuitiva sabiduría que los caracteriza.

Por eso, los Eco Experts decidieron poner a prueba la sensibilidad infantil de una manera por demás original, que además funge como una campaña que nos recuerda que los niños tienen mucho que decir y aportar: de hecho es su derecho, pues serán ellos quienes hereden este mundo. Y nosotros podemos estimularlos para que sean activistas por el medio ambiente.

La prueba de Eco Experts consistía en elaborar un video mostrando las reacciones de los niños ante la contaminación del océano. Para ello se le pidió a un grupo de ocho pequeños que dibujaran ecosistemas marinos: el resultado fue una serie de tiernos dibujos, donde los peces, pulpos y cangrejos conviven sonrientes.

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En una segunda parte se les mostró a los niños una serie de fotos de océanos contaminados, repletos de plásticos en sus costas. Los niños reaccionaron atónitos.

En el video, uno de ellos dice:

Los animales estarán viviendo, seguramente, terribles momentos con toda esa basura.

Una niña agrega: 

Me siento muy molesta, los animales no han hecho nada pero están rodeados de basura contra la que no pueden hacer nada. 

 

¿Cómo se puede solucionar el problema?

Uno dice:

Debemos pensar más en lo que hacemos y sus consecuencias.

Otro suma:

Creo que cuando la gente no separa su basura debería pagar una multa.

Finalmente, una niña añade:

Creo que deberíamos reciclar más, y dejar de usar tanto plástico. Usar más bolsas de tela. Este es nuestro planeta, y si no hay a dónde más ir deberíamos empezar a cuidar de él. 

Bajo el lema de Stop Plastic Pollution, los Eco Experts están promoviendo la conciencia sobre la contaminación en los océanos de esta original manera, haciendo a los niños no sólo indignarse, sino formar parte de la solución. Algo que cabría replicar en todo el mundo, pues en cualquier país los niños son un potencial y fundamental agente de cambio, que por su empatía e inteligencia debería ser más tomado en cuenta.