En Islandia, esa tierra de fuego y hielo repleta de paisajes maravillosos e imposibles, abundan las historias del “folclor escondido” (Huldfolc en islandés): según las leyendas, miles de elfos construyen sus casas en los territorios salvajes. Pero más increíble aún es que, recientemente, los elfos han adquirido representación política.

450px-Elf_housesLos defensores de elfos unieron fuerzas con ambientalistas para solicitar a las autoridades locales que abandonaran un proyecto de carretera en el que se planeaba construir una ruta de la península de Álftanes (donde el presidente tiene una casa) a Reikiavik, pues temían que se perturbara el hábitat de los elfos y, además, señalaron que el área es particularmente importante porque contiene una iglesia de elfos.

El proyecto fue detenido por la Suprema Corte de Islandia. Así, mientras el resto de los escandinavos no toman en serio a sus criaturas mitológicas desde el siglo XIX, Islandia no toma nada de esto a la ligera. Björk alguna vez dijo lo siguiente:

Sí creemos en elfos. Es una especie de relación con la naturaleza, como con las rocas. Todos los elfos viven en las rocas, así que debes hacerlo. Se trata de respeto.