La mujer que puede hablar con los delfines salvajes

La bióloga conductual Denise Herzing pasa casi la mitad del año en las Bahamas jugando y estudiando el lenguaje de los delfines. En este video nos explica todo lo que ha descubierto y cómo se está acercando a comprender el sistema de lenguaje que tienen.

¿Qué es lo que pasa cuando inviertes cinco meses del año tratando de entender el lenguaje de los delfines salvajes? La bióloga conductual Denise Herzing hace justo eso. En este video, Herzing da una magnífica plática de cómo ha logrado no sólo ser amiga cercana de un grupo de delfines, sino cómo ha empezado a allanar el camino para decodificar el complejo sistema de lenguaje que usan los mamíferos.

Herzing ha seguido a tres generaciones de delfines desde hace 28 años. Se ha dado cuenta de primera mano cómo es que resuelven sus conflictos, crean alianzas para luchar contra tiburones, sincronizan su comportamiento para parecer más imponentes, emiten sonidos que se sienten físicamente, entre otras muchas cosas. La bióloga ha llegado a formar parte del recreo de los delfines, como si se entendieran perfectamente. Su meta es llegar a entender su lenguaje por completo. Vale la pena ver el video en su totalidad (en inglés).



Las ballenas y delfines sienten placer y emiten pequeños gritos de felicidad

Nuevo hallazgo científico demuestra que los cetáceos liberan dopamina en momentos de placer y lo expresan en gritos de felicidad, al igual que los humanos.

De los cientos de estudios que se han hecho para comprender un poco del fascinante y metafísico mundo de los cetáceos, este es uno de los más gratos, y sus implicaciones son importantes. Publicado en el Diario de Biología experimental, el estudio encontró que los delfines emiten pequeños gritos que son genuinas expresiones de placer.

“Creemos haber descubierto que [el sonido] tiene contenido emocional”, apuntó el autor Sam Ridgway, presidente de la Fundación Nacional de Mamíferos Marinos. Aunque cualquier persona sensible o receptiva ya sabía que los delfines expresan el más jubiloso placer en ciertas ocasiones, el hecho de que se demuestre científicamente ayuda a entender, en parte, que tienen plena conciencia de su circunstancia, y que por supuesto también experimentan la contraparte del dolor y la angustia.

Nosotros los humanos, cuando gritamos de felicidad o placer hay un retraso de 100 a 200 milisegundos del momento del evento al momento del sonido feliz. Ello es porque el evento detona la liberación del compuesto dopamina en el cerebro.

Los científicos descubrieron que los delfines sienten el mismo placer que los humanos gracias a este retraso en su respuesta a un evento placentero; alrededor de 200 milisegundos en promedio. El mundo de los delfines y ballenas, entre más lo conocemos, más se parece al del ser humano e incluso rebasa algunos rasgos que la mayoría solo tenemos en potencia. Debemos considerar esto para su protección y aprecio.