El tratamiento de aguas residuales sólo elimina la mitad de las medicinas y contaminantes del agua

Los sistemas que tratan el agua no son capaces de purificarla del todo, el impacto que esto tiene sobre nuestra salud y el medio ambiente es preocupante.

Un estudio conducido por la International Joint Commission de Estados Unidos y Canadá recientemente encontró que las plantas que tratan las aguas residuales de la Región de los Grandes Lagos tan solo remueven la mitad de los contaminantes sintéticos que contiene el agua.

El reporte dice que la mayoría de los químicos pueden amenazar la salud de las personas y de la vida marina. Hasta hace poco se creía que los Grandes Lagos serían capaces de absorber y limpiar los químicos del agua solos, sin embargo, como muestra el estudio, los químicos permanecen en el agua y están presentes a lo largo de todo el lago (lejos de los desagües).

Antonette Arvai, una física de la Comisión y la autora principal del estudio, explica que: “Los compuestos aparecen en niveles bajos —una parte de cien millones o un billón— pero la vida acuática y los humanos están expuestos a una combinación de diferentes químicos”.

Más de 1,400 plantas que tratan aguas residuales en E.U.A y Canadá depositan casi 500 millones de galones de aguas tratadas en los Grandes Lagos cada día. Los químicos que más se encontraron en el líquido tratado incluyen herbicidas, medicinas para tratar ataques epilépticos,  antibióticos, un tratamiento antibacteriano y un antiinflamatorio.

El estudio determinó que menos del 25% de las plantas podían remover más del 75% de 11 de los 42 químicos del agua.

Los científicos mencionaron que aunque no saben con precisión el impacto que los químicos tendrán sobre el medio ambiente, hay suficiente evidencia para estar desconcertados. Cabe destacar que el agua de Los Grandes Lagos no se bebe directamente, pero algunos estudios han encontrado farmacéuticos en el agua potable de 25 de los 53 estados de E.U.A.

Las plantas de la Región utilizan un método conocido como “tratamiento de fango activado” que utiliza bacterias para descomponer sólidos en las aguas negras. Tecnologías nuevas como la ozonización y los filtros de carbono eliminan mayores cantidades de químicos pero son mucho más caros.



Estamos tomando agua insalubre: ¿hay remedio?

Ya sea a partir de acciones individuales o colectivas, cambiar esta situación es posible.

El agua es una sustancia cuyos orígenes parecen estar más allá de los límites de nuestra atmósfera. Pero aunque siga siendo un misterio de dónde surgió este líquido, una cosa es segura: no podemos vivir sin él.

Es por eso que detrás del simple acto de tomar un vaso con agua, de darnos un baño o de regar nuestras plantas, subyace nuestro irrestricto derecho a este líquido vital. No obstante, el acceso al agua segura es hoy en día una suerte de privilegio, aunque pocos lo saben. ¿Cómo es que esto ocurrió? Saberlo en vísperas del Día Mundial del Agua parece necesario; más aún si queremos seguir conmemorando esta fecha, ya que salvaguardar nuestro acceso al agua segura también es cuidarla.

 

El agua del grifo, ¿insalubre en todo el mundo?

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En un actual y necesario artículo para la revista National Geographic, la presidenta del Natural Resources Defense Council, Rhea Suh, explicó cómo es que Estados Unidos ha sido en décadas recientes el escenario de severas crisis relativas a la sanidad del agua, y cómo es que a través del país es difícil encontrar agua apta para el consumo humano. No obstante, tanto en Estados Unidos como en muchos otros países, tomar agua de la llave y sin filtro sigue siendo una práctica normal, ya que los sistemas de saneamiento así lo permiten… o lo permitían.

En México también fue así en algún momento, antes de que las refresqueras aprovecharan la epidemia de cólera que sacudió al país en 1991, y que sentó las bases para embotellar el agua con la excusa de cuidar la salud colectiva. Tras este episodio la gente no dejó de beber agua embotellada, lo que nos convirtió a la postre en el mayor consumidor de este “producto” en el mundo, lo cual es un negocio redondo para las embotelladoras.

No obstante –y aunque embotellar el agua no es una solución–, tanto México como Estados Unidos y muchos otros países enfrentan en la actualidad un enorme problema: el agua del grifo también es insalubre. Como menciona Rhea Suh en su artículo para Nat Geo:

En todo el país los sistemas de agua son antiguos, casi no son mantenidos y necesitan ser modernizados; desde las tuberías de plomo en Milwaukee, Wisconsin y Newark, hasta los sedimentos y escombros en el agua potable después de las fuertes lluvias en Austin, Texas, hasta la contaminación fecal en el municipio de Penn, Pensilvania.

En México sucede lo mismo: sólo el 20% de las aguas residuales son tratadas, y el 70% de los cuerpos de agua dulce están contaminados con diversos químicos mortíferos. Además, 13 millones de mexicanos toman agua contaminada por falta de saneamiento, y la mayoría –tanto en zonas urbanas como rurales– toma agua cancerígena, pues las tuberías por las que transita son de asbesto, un material tóxico. Y por si no fuera suficiente, habría que pensar en el estado de nuestros propios tinacos y el material del cual están hechos.

 

¿Qué ocurre al tomar agua contaminada?

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Los efectos sobre nuestro organismo son, literalmente, mortíferos. Dependiendo de cuál sea la fuente de su contaminación y aquello de lo que esté más impregnada, el agua puede ocasionar problemas neurológicos, desbalances hormonales, cáncer, y toda clase de enfermedades en diversos órganos.

Todo ello sin contar que el agua embotellada tiene microplásticos tóxicos, cuyo efecto para la salud es aún esquivo, pero seguramente negativo.

 

Y… ¿podemos hacer algo?

Antes que nada, es importante que no nos obsesionemos con esta situación. Tomar agua es algo que debemos seguir haciendo. Pero no debemos perder de vista esta situación tanto como el hecho de que podemos solucionarla.

 

A nivel individual

Es importante que encontremos la mejor forma de purificar nuestra agua. En primer lugar, debemos comprar un tinaco nuevo, en caso de que el nuestro sea ya muy viejo y de algún material tóxico. Y debemos darle mantenimiento cada dos veces al año, desinfectándolo con cloro y asegurándonos de que esté herméticamente sellado. Si compartes tu tinaco con vecinos, intenta ponerte de acuerdo con ellos para cambiarlo y mantenerlo limpio.

En cuanto a métodos para purificar el agua, ninguno es infalible. Aunque quizá el mejor sea el de ósmosis inversa, ya que reduce la sal y la mayoría de parásitos y virus. Si compras un purificador con esta tecnología, y a ello agregas el uso de carbón activado –que puedes conseguir en línea–, tendrás quizá el agua más segura para beber.

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A nivel colectivo

Según Suh, todo debe empezar por la insistencia desde la ciudadanía por nuestro acceso al agua segura. No importa nuestro credo político –si es que lo tenemos–; lo que importa es que nadie tenga que resignarse a lo que tomar agua contaminada puede ocasionarle.

Se trata de crear presión a nivel nacional para que los gobernantes nos escuchen y traten el problema de la contaminación del agua en todos sus niveles (desde el saneamiento hasta la red de tuberías, pozos y tinacos), mismo que haga posible también poner a discusión la cuestión del agua embotellada, tanto a nivel de salud pública como de cuidado del medioambiente.

¿Tú qué opinas?

 

* Imágenes: 1) CC; 2) Innovators; 3) Allergy & Air