Celebra la temporada sin ser un idólatra del consumismo

Es fácil caer en el consumismo extremo en una época del año que está llena de rebajas y que te hace creer que necesitas un millón de cosas. Pero evitarlo es signo de conciencia y responsabilidad. Aquí te damos algunos tips para esquivar las trampas del consumismo temporal.

Creemos que cada vez que llega una época de consumismo exagerado como esta, es importante recordar algunas cosas y ser más inteligentes a la hora de tomar decisiones de compra. En diciembre los iPads, iPods, laptops, etcétera reducen sus precios increíblemente. De hecho, la mayoría de las compañías ganan un cuarto de su ingreso anual en este mes, ayudándose con gangas y rebajas. Y ello no tiene nada de malo, pero si ya tienes un dispositivo en buenas condiciones, no porque esté tentadoramente rebajado compres uno nuevo. Es importante tener en mente las horribles condiciones de las minas de coltán, un mineral usado en celulares, tabletas y computadoras. Y el destino de nuestra basura electrónica tampoco es un lugar agradable.

Ello no significa que no debamos reglar cosas o comprar regalos para nosotros en temporada de navidad. Pero hay varias alternativas para ayudar a negocios que estén haciendo algún bien al mundo.

Compra productos de comercio libre u orgánicos, compra todo tipo de cosas que estén hechas localmente, por ejemplo. Cocina o haz algo tú mismo. Regala experiencias como un certificado de regalo para clases de Pilates o de yoga o de masajes.

Cuando se trata de niños todo es un poco más complicado. Ellos no entienden (y no tienen por qué hacerlo) lo que está mal en el consumismo. Normalmente quieren los juguetes más promocionados en la televisión. Es importante validar su opinión, y eso puede significar comprarles alguno de estos juguetes, pero adicionalmente puedes regalarles algo educativo o creativo. O incluso algo para promover el ejercicio al aire libre como una bicicleta o un balón de futbol.

Este año intenta preguntarte: ¿realmente lo necesito?; ¿realmente alguien lo necesita?; ¿cómo se fabricó este producto y qué pasará cuando se desgaste? Muy felices fiestas :)



La gratitud puede cultivarse (y es mejor si se siembra desde la infancia)

La gratitud nos hace encontrar valor en el acto de reflexionar sobre lo mucho que tenemos, y evita que sintamos el vacío del consumo permanente (que nos hace buenos consumidores).

Las redes sociales y el panorama digital en el que ocurre gran parte de la vida de los más jóvenes a menudo los deja sintiendo una sensación de vacío, como si el resto del mundo fuera feliz excepto ellos, o enciende necesidades materiales que los vuelven consumidores irreflexivos, y a la larga, infelices. La depresión y la ansiedad, así como múltiples problemas de imagen corporal, también se han ligado al uso obsesivo de redes sociales.

Incluso Facebook ha reconocido que pasar demasiado tiempo en Facebook puede ser nocivo.

Y es que la trampa del consumo consiste en hacernos excavar un pozo sin fondo en nuestro interior: desde niños aprendemos a desear objetos o bienes materiales, los cuales pierden su interés al poco tiempo de ser obtenidos. Esto se vuelve un ciclo a lo largo de la vida, en donde nos “premiamos” con el nuevo gadget de moda, con una compra costosa o un viaje, luego de lo cual sentimos que alguien en Instagram tiene un gadget más nuevo, hizo una compra más afortunada o viajó a un lugar al que ahora queremos ir.

 

La riqueza de desear menos

cultivar gratitud estar agradecido

La profesora de marketing Lan Nguyen Chaplin realizó un experimento para probar diversas estrategias para analizar el consumismo en adolescentes (de 11 a 17 años), frente a la hipótesis de que el materialismo extremo puede tener un vínculo con una alta ansiedad y tendencia a la depresión, así como con el comportamiento adictivo y comportamientos egoístas en la vida adulta.

La profesora Nguyen encontró una relación directa entre los bajos niveles de gratitud y un alto deseo de objetos materiales; inversamente, quienes expresaron mayores niveles de gratitud por lo que tenían en sus vidas mostraron menores niveles de deseos materiales, y menos apego a éstos.

El estudio consistió en responder un cuestionario sobre qué tan agradecidos estaban los 870 participantes, y cuál era su relación con el apego a las personas y las posesiones materiales. Posteriormente, los participantes se dividieron en dos grupos. Uno de ellos llevó un “diario de gratitud”, mientras el otro grupo llevó un diario de actividades diarias (grupo de control).

 

La gratitud en la práctica

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Luego de 2 semanas con esta práctica, los investigadores analizaron los diarios y los evaluaron de acuerdo a los resultados del primer experimento. Cada participante recibió diez billetes de 1 dólar, y se les advirtió que podían conservar el dinero o donarlo a una asociación de caridad de manera anónima, utilizando un sobre que se le entregó a cada uno. Después, el investigador inventaba una excusa para salir de la habitación, y de este modo los participantes tenían la opción de echar el sobre con la donación en una caja (de manera anónima) o conservar el dinero, sin que aparentemente los investigadores pudieran vigilar su decisión.

Los resultados fueron consistentes con el primer experimento: los adolescentes de los grupos que llevaron un diario de gratitud donaron hasta un 60% más que el grupo de control, lo que sugiere una relación directa entre la práctica de la gratitud y el desapego material.

 

¿Cómo fomentar la gratitud?

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Los científicos concluyeron que la gratitud es un rasgo del comportamiento de las personas que tiene múltiples beneficios en la vida, pues infunde sentimientos de vinculación a la comunidad y de conexión con uno mismo. Pero los beneficios de la gratitud no aparecen de la nada. Los investigadores sugieren que el diario de gratitud es solamente un ejercicio, de entre muchos, para fomentar la gratitud.

En las familias religiosas, agradecer antes de la comida, el ejercicio de la plegaria o la asistencia a servicios religiosos pueden tener un papel similar. Para quienes no siguen formas de religión organizada, la gratitud puede hacerse llevando el mencionado diario de gratitud y enseñando a los niños a hacer listas o pósters donde reconozcan las cosas por las que están agradecidos (“counting blessings“, algo así como “llevar la cuenta de las bendiciones”), así como fomentando el trabajo voluntario en asociaciones caritativas. 

La gratitud es tan mágica que incluso puede cultivarse en contra del conocido refrán: esta niña crió cuervos y ellos le llevaron pequeños tesoros durante años.

Por último, los adultos pueden fomentar el agradecimiento en sus hijos si a su vez los involucran en actividades filantrópicas o desinteresadas. De esta forma, la vinculación con los demás y el desarrollo de la empatía no están directamente relacionados con las recompensas de un nuevo teléfono inteligente o un juguete.

Aprender a sentirnos agradecidos por el simple hecho de estar vivos puede ser una poderosa práctica espiritual, independientemente de nuestras creencias religiosas, que nos conecta al presente y que, según otros estudios, puede hacernos más proactivos para alcanzar nuestras metas, incluso en el corto plazo.



8 cosas que puedes hacer para tener una Navidad ecológica

Para cuidar al medio ambiente, como si se le estuviera ofreciendo un regalo de Navidad, te compartimos una serie de hacks que te ayudarán a producir menos basura en estas fechas decembrinas.

¿Sabías que el 35 por ciento de los residuos que se generan en fechas de Navidad y Año Nuevo son empaques y envolturas innecesarias? Basta dar una ojeada a los intercambios navideños, regalos anticipados y la preparación de las fiestas para darnos cuenta de la cantidad de basura que se genera tan sólo en estas fechas. 

Sin darnos cuenta, este tipo de dinámicas tienen un fuerte impacto en el medio ambiente: los residuos –papeles, moños, bolsitas– terminan en la basura; la basura llega al depósito; el depósito a la tierra o al océano, afectando a la biodiversidad tanto vegetal como a la animal y por tanto al ecosistema. 

Así que para cuidar al medio ambiente, como si se le estuviera ofreciendo un regalo de Navidad, te compartimos una serie de hacks que te ayudarán a producir menos basura en estas fechas decembrinas: 

Evita usar moños y bolsas que podrán terminar en la basura. Mientras menos consumo, menos efecto habrá en el medio ambiente y también en tu bolsillo.

Reutiliza las bolsas o envolturas de los regalos que recibas. Ya sea para próximos regalos de Navidad o para reciclar papel, este tipo de actividades ayudarán a prevenir la contaminación y a cuidar al medio ambiente. 

Di “no” a las bolsas de plástico en las tiendas locales o supermercados. En su lugar, elige bolsas de tela que podrás reutilizar sin generar un impacto en el medio ambiente. 

– Si vas a pedir comida para estas fechas, en especial para la cena de Noche Buena, Navidad y Año Nuevo, lleva contenedores reutilizables. Evita a toda costa unicel o plástico PET, aunque sea para un vaso de ponche o atole. En caso que sea inevitable y tengas vasos o contenedores de poliestireno expandido, recuerda que hay un centro de acopio para este tipo de material en la CDMX

Desconectar los aparatos eléctricos cuando no estén funcionando; eso incluye el árbol de Navidad cuando no haya nadie en casa y durante la noche. 

Usa focos y series de luces de bajo consumo eléctrico. 

No consumas alimentos que afecten a la economía local y a la biodiversidad. Por ejemplo, evita los camarones que son criados en humedales costeros tropicales, ya que producen graves daños a la biodiversidad. 

Busca juguetes de artesanía local y de materiales tanto biodegradables como naturales.