7 deficiencias nutricionales que pueden enfermarte

Si te sientes cansado o deprimido quizá no estés consumiendo la cantidad necesaria de estas vitaminas.

De acuerdo al segundo reporte del Centro de Control y Prevención de Enfermedades, estas son algunas vitaminas y minerales que más comunmente hacen falta en nuestra dieta. La deficiencia de alguno de estos no sólo puede tener efectos a largo plazo, sino que pueden afectar tu productividad y  hacerte sentir pésimo.

1. Vitamina B12

La vitamina B12 se encuentra naturalmente en muchos productos animales que incluyes el pescado, la carne, el pollo, los huevos y productos lácteos; por buena suerte para los veganos, algunos cereales fortificados y productos con levadura también la contienen. La vitamina se necesita para la correcta formación de células sanguíneas, función neurológica y síntesis de ADN. La deficiencia de esta vitamina es extremadamente común.

Los síntomas de deficiencia de vitamina B12 incluyen anemia megaloblástica, fatiga, debilidad, constipación, pérdida de apetito y pérdida de peso. También pueden ocurrir problemas neurológicos como aletargamiento y comezón en las manos y pies. Otros síntomas incluyen dificultad para mantener el balance, depresión, confusión, demencia, memoria deficiente y dolor en la boca y en la lengua.

2. Vitamina C

La mayoría de los animales pueden sintetizar la vitamina C internamente, pero los humanos no; necesitamos obtenerla de la comida. Las frutas cítricas, tomates, jugo de tomate y papas son fuentes de vitamina C. Otros contribuyentes mayores incluyen pimientos y chiles rojos y verdes, kiwi, brócoli, fresas y coles de Bruselas.

El cuerpo utiliza la vitamina C para la biosíntesis del colágeno y algunos neurotransmisores, y también está involucrada en el metabolismo de la proteína. También, como es sabido, juega un papel importante en la función inmunológica y mejora la absorción de hierro.

La deficiencia de vitamina C provoca escorbuto, cuyos síntomas incluyen fatiga, malestar, inflamación de encías, desprendimiento de dientes, dolor en las articulaciones y mala cicatrización.

3. Vitamina D

No muchos alimentos contienen naturalmente vitamina D. Los pescados grasosos como el salmón y el atún, y aceites de hígado de pescado son las mejores fuentes naturales de ésta vitamina. A un nivel menor, también se encuentra en el hígado, el queso, las yemas de huevo y los hongos. Afortunadamente, nuestros cuerpos producen vitamina D cuando nuestro cuerpo está expuesto a los rayos del sol.

La vitamina D regula el calcio en el cuerpo y ayuda a mantener huesos fuertes. Está involucrada en el movimiento sano de los músculos, el sistema nervioso depende en ella, mejora la función inmunológica y ayuda a reducir la inflamación.

En niños, la deficiencia de vitamina C causa raquitismo: enfermedad que hace que los huesos se vuelvan blandos y se doblen. En adultos causa osteomalacia, que provoca dolor de huesos y debilidad muscular.

4. Yodo

El yodo es un mineral que se encuentra en los peces de mar, las algas, los camarones y otros alimentos marinos, así como en productos lácteos y productos hechos de grano.

El cuerpo utiliza el yodo para producir hormonas tiroidinas que trabajan para controlar otras funciones esenciales. Las hormonas tiroidinas también se requieren para el funcionamiento correcto de los huesos y el cerebro durante el embarazo y la niñez.

La deficiencia de yodo durante el periodo fetal y de niñez temprana es una causa mayor en deformaciones cerebrales. En adultos puede causar gota.

5. Hierro

La deficiencia de hierro es el desorden nutricional número uno en el mundo. El hierro se presenta de dos formas, hemo y no hemo. El hierro hemo se encuentra en carnes rojas, pescado y pollo; el no hemo se encuentra en plantas como lentejas y frijoles. El hierro derivado de animales es absorbido más fácilmente que el no hemo.

Los síntomas de deficiencia pueden incluir fatiga y debilidad, desarrolló cognitivo lento durante la niñez, dificultad manteniendo la temperatura corporal, disminución de funciones inmunológicas, susceptibilidad a infecciones, lengua inflamada.

6. Magnesio

El magnesio se encuentra en legumbres, nueces, granos enteros y vegetales.

El magnesio ayuda al cuerpo a regular más de 325 enzimas y juega un papel importante en la organización de funciones corporales como el control de músculos, impulsos eléctricos, producción de energía y eliminación de toxinas.

Su deficiencia incluye pérdida de apetito, náusea, vómito, fatiga y debilidad. Una deficiencia grave incluye letargo, comezón, contracciones musculares y cólicos, ataques, cambios en personalidad, ritmos cardiacos anormales y espasmos coronarios.

7. Zinc

El zinc abunda en las almejas, la carne roja y el pollo. Los frijoles, las nueces, granos enteros y productos lácteos también proporcionan zinc.

El zinc es importante porque ayuda al sistema inmunológico a luchar con las bacterias y virus. También ayuda en la producción de células durante el embarazo y la infancia. Juega un papel importante en el olfato y el gusto.

Síntomas de su deficiencia incluyen lento crecimiento en niños, desarrollo sexual tardío en adolescentes e impotencia en hombres. También puede causar pérdida de pelo, diarrea y pérdida de gusto.



Las vitaminas que estás tomando no te ayudan en nada

No hay diferencia en la salud de quienes toman vitaminas y quienes no las toman, concluye un estudio reciente.

El delicado equilibrio entre lo que comemos y lo que somos puede entenderse mejor si pensamos en las vitaminas, cuya raíz etimológica incluye el sustantivo vida. Realmente es sólo a partir de estos compuestos llamados vitaminas que podemos sobrevivir. Estos compuestos se encuentran en la naturaleza: en todo aquello de lo que nos alimentamos, e incluso en el sol, que nos proporciona vitamina D.

Por eso es inevitable preguntarnos si los suplementos vitamínicos son realmente necesarios, en tanto que dichos compuestos ya están en la naturaleza. Y más aún, si realmente funcionan, pues son millones de personas las que cada día confían su salud a estos productos, lo cual no es poco.

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Según un estudio llevado a cabo entre el 2012 y el 2017, y publicado recientemente en Science Daily, los suplementos vitamínicos más consumidos –de vitamina C, D, calcio y multivitamínicos– no hacen nada para prevenir las enfermedades contemporáneas más comunes, incluyendo las mortales, como ataques al corazón y enfermedades cardiovasculares.

Según aseguró el director del estudio, David Jenkins:

Estamos sorprendidos de haber encontrado tan pocos efectos positivos en los suplementos vitamínicos más comunes que consume la gente.

Las únicas vitaminas en suplemento que demostraron tener algún beneficio fueron el ácido fólico y la vitamina B, que redujeron incluso el riesgo de enfermedades cardiovasculares y los niveles de colesterol durante el tiempo que duró el estudio, para el cual se hicieron regulares chequeos en la salud de los participantes.

Estudios como este –que se han hecho ya en otras ocasiones, por ejemplo, específicamente sobre la eficacia de los multivitamínicos– son muy importantes, pues actualmente la nutrición es una discusión global y no cabe duda de que como sociedad tenemos grandes retos por delante en dicha materia. Porque en el mundo, más de 800 millones de personas sufren fuertes carencias alimenticias, lo que se traduce en una deficiencia vitamínica, que incluso puede afectar silenciosamente a quienes creemos estar bien alimentados.

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Así que sin duda es importante saber si los suplementos alimenticios funcionan, o si, por el contrario, debemos cambiar nuestros paradigmas sobre la alimentación y cómo la comida se distribuye mundialmente.

Muy probablemente tengamos que entablar nuevos diálogos con lo que comemos: reaprender a nutrirnos y optar por alimentos libres de químicos, de preferencia orgánicos o autocultivados, que formen parte de una dieta equilibrada. Pues, a fin de cuentas, los suplementos alimenticios no comenzaron a existir sino hasta hace poco más de 2 siglos… ¿Será que los necesitamos tanto? ¿O son más una necesidad de la industria farmacéutica que de nuestro cuerpo?

Funcionen o no, deberíamos saber en qué alimentos están las vitaminas que necesitamos y cuáles son sus funciones, en lugar de confiar en la clásica pildora mágica de las historias fantásticas –y a veces distópicas– de la ciencia ficción.



¿Cuáles son las vitaminas que necesitas y dónde están? (INFOGRÁFICO)

Con un práctico recuadro conocerás las fuentes de vitaminas y sus imprescindibles funciones.

La raíz del latín de la palabra vitamina nos habla de su importancia imprescindible: significa sustancia de la vida. Estas son esenciales en el funcionamiento fisiológico. 

La mayor fuente de vitaminas se encuentra en los alimentos naturales, sobre todo frutas y verduras. En esta época de una cotidianidad acelerada quizá no tomamos el tiempo necesario para conocer aquello que es imprescindible para nuestro cuerpo. Los infográficos pueden darte una gran ayudada con ello. 

El siguiente elaborado por el sitio infografíasyremedios es una increíble opción para memorar o conocer el funcionamiento de la vitaminas y dónde se encuentran (para tenerlo muy presente al momento de hacer el súper, por ejemplo). Se trata de conocimiento básico de nutrición que te dará valiosas herramientas. 

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