¿Quieres ser más productivo? Compra plantas para tu oficina

La vegetación, ya sea vista a través de una ventana o puesta sobre nuestra mesa de trabajo, le da oportunidad a nuestro cerebro de recargarse durante el día.

La naturaleza, en casi todas las circunstancias de nuestro día a día, hace magia psicológica. Se ha demostrado, por ejemplo, que los empleados con ventanas que miran a la vegetación están mucho más satisfechos que aquellos con vista hacia otros edificios o a la calle. Los trabajadores en oficinas sin ventanas tienden a colgar imágenes de la naturaleza y tienen cinco veces más probabilidad de comprar plantas para poner alrededor de sus espacios de trabajo.

Las plantas de mesa, además de resaltar un lugar, tienen poderes psicológicos sobre nosotros. Un equipo de investigación liderado por académicos de Noruega probó los efectos de las plantas en la productividad de los trabajadores.

201756360_4ff2ad8a62En el primer estudio, algunos participantes de la prueba llevaron a cabo una tarea de lectura mientras estaban sentados en una mesa de madera sin nada alrededor. Los otros hicieron lo misma tarea en una mesa rodeada de plantas de oficina y flores. Los resultados del experimento fueron muy claros: los trabajadores en una mesa con plantas tuvieron mucho mayor puntaje que los que se sentaron en una mesa vacía. Los primeros pudieron concentrarse por más tiempo que los segundos.

Cada vez hay más personas que pasan gran parte de su vida en una oficina, es por ello que este estudio es relevante. Existe una larga línea de evidencia que demuestra cómo el cerebro se beneficia de la naturaleza. Paseos breves en el parque pueden hacer que una persona se enfoque en una tarea, la vista de vegetación ayuda a pacientes de hospitales a recuperar el espíritu.

Todo esto se puede explicar mediante la “teoría de restauración de atención”, en la cual se muestra que nuestro cerebro gasta mucha energía en tareas que requieren atención directa. La fatiga mental sólo puede ser regenerada cuando damos un descanso a nuestra atención directa. Dormir puede funcionar, pero cuando estamos despiertos también podemos refrescar la atención directa al cambiar nuestra atención hacia algo indirecto o que no requiera esfuerzo mental. La naturaleza, por supuesto, ofrece este tipo de absorción, una distracción restaurativa.

La importancia de la naturaleza no debe tomarse a la ligera. Un paseo en el parque, una ventana, algunas plantas de interior pueden hacer una diferencia absoluta en la manera en que manejamos los trabajos y los días.



Aprende a hackear tu atención con ayuda de la neurociencia 🧠 (Spoiler: el multitasking NO existe)

Entiende cómo funciona tu atención y cambia los hábitos que te hacen distraerte fácilmente.

Existe una gran posibilidad de que no termines de leer este artículo. No es que sea muy largo ni muy difícil, sino que tu cerebro va a distraerse tarde o temprano.

Pero no te sientas mal: no es tu culpa. En promedio, revisamos nuestros teléfonos unas 150 veces al día (eso es cada 6 o 7 minutos). En un estudio publicado en la revista Scientific American se encontró que las salas de emergencias reportaron un aumento en la tasa de accidentes relacionados al uso de celulares, como chocar con un objeto mientras la gente va caminando (o conduciendo).

Y es que mientras lees esto, tal vez recibas una notificación o una llamada, o algo en tus alrededores necesite tu atención urgente. Tu memoria funcional se ocupará en otra cosa, y tu cerebro se sentirá ligeramente más cansado por tener que cambiar de tarea. Entonces te distraes, y lo que hace 1 minuto ocupaba tu mente, se ha evaporado.

Como dijimos antes, esto no es tu culpa: millones de años de evolución hicieron así a tu cerebro.

 

Cerebro de mono en un mundo de pantallas

¿Qué es la atención para nuestro cerebro? A nivel evolutivo, la atención es lo que permite dirigir nuestros sentidos hacia aquello que los estimula; a su vez, estos estímulos son recompensados por el cerebro con la liberación de una hormona llamada dopamina, que relacionamos con una sensación de placer.

El cerebro también nos “castiga” con impulsos de dolor cuando hacemos algo que atenta contra nuestra supervivencia, como pisar un cactus o comer alimentos en descomposición.

Nuestro cerebro animal tiene millones de años de experiencia a su favor, pero en el mundo moderno le exigimos que haga cosas que nunca jamás en la historia ha tenido que hacer. Aquí algunos consejos para mejorar tu atención y aprender cómo funciona.

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Recompensas cognitivas y primitivas

En su libro La mente distraída: Cerebros antiguos en un mundo tecnológico, el profesor de psicología Larry Rosen sugiere que la búsqueda de nueva información también está asociada al sistema de recompensa de dopamina.

Existen dos recompensas del sistema de dopamina, las cognitivas (como la satisfacción de terminar un trabajo escolar) y las primitivas, como saciar el hambre, la sed o el deseo sexual.

Pero según Rosen, “las mismas neuronas de dopamina procesan tanto las recompensas primitivas como las cognitivas”. El problema aparece porque la necesidad de buscar nueva información es más fuerte que la capacidad cognitiva para controlarla.

Es como si parte de nuestro cerebro tomara miles de fotos de todo lo que nos rodea, y tuviéramos que ordenarlas manualmente. Desde el punto de vista evolutivo, esto se explica porque el impulso de escapar a los peligros tiene prioridad frente a otro tipo de recompensas cognitivas, como labrar la tierra o escribir poemas épicos. A decir del profesor Rosen:

Nuestras habilidades de control cognitivo para llevar a cabo nuestras metas no han evolucionado a la par que las funciones ejecutivas para establecer tales metas. De hecho, las limitaciones fundamentales de nuestras habilidades de control cognitivo no son muy distintas de las observadas en otros primates, con quienes compartimos ancestros comunes durante millones de años.

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Clasificar e ignorar información

Nuestra atención funciona como una especie de radar que recorre una y otra vez nuestros alrededores buscando aumentar sus posibilidades de sobrevivir y reducir las fuentes de peligro y dolor. Pero nuestros sentidos captan mucha más información de la que podemos procesar.

Si decidimos enumerar todos los objetos azules a nuestro alrededor, nuestra mente debe reconocer y descartar los objetos verdes, amarillos, rojos, etc. Ahora imagina que, desde que naces, tu cerebro ha realizado este mismo proceso a cada momento. Pero si te pedimos leer en voz alta el nombre del color y no lo que dice, necesitas más energía cognitiva: rojo, azul, amarillo.

Hay personas que necesitan silencio absoluto para leer o dormir, y hay otras que estudian mejor o se sienten más estimulados cognitivamente con otras personas a su alrededor. Es posible que la música, por ejemplo, tranquilice a nuestro “radar” interno y nos permita hacer mejor uso de nuestra cognición. Algunos estudios indican que la música reduce la ansiedad hasta en un 50%.

 

El mito del multitasking

Multitasking quiere decir realizar más de una tarea a la vez. Se trata de una habilidad que muchos dicen poseer, pero que va en contra de la evidencia científica.

La investigación de Rosen reveló que, de hecho, al hacer más de una tarea a la vez, nuestro cerebro paga una “cuota” cognitiva al tener que cambiar la atención de una tarea a otra; además, nos toma más tiempo que si las hiciéramos por separado, y cometemos más errores. En palabras de Rosen:

si los dos objetivos requieren control cognitivo para llevarse a cabo, tales como retener los detalles de una escena compleja (memoria funcional) al mismo tiempo que vigilar el terreno buscando una roca (atención selectiva), entonces ciertamente van a competir por los recursos limitados de la corteza prefrontal.

Y no sólo eso, sino que cambiar entre una tarea y otra está asociado a la disminución en la precisión de las tareas, así como a un mayor tiempo de respuesta.

 

¿Sigues leyendo? ¡Felicidades!

Seguramente crees que tú eres el único ser humano capaz de realizar multitareas, ¿no? Tenemos malas noticias para ti:

se ha demostrado que la gente que cree que es buena haciendo multitasking tienden a ser quienes de hecho salen peor en las pruebas para multitasking, lo que lleva a los autores del estudio a concluir que ‘las percepciones de los participantes sobre sus propias habilidades de multitareas no tienen demasiado anclaje en la realidad’.

 

¿Qué puedes hacer para mejorar tu atención?

El ejercicio físico no sólo fortalece tu cuerpo, sino también tu mente. El estudio de Rosen sobre la atención mostró que los beneficios cognitivos de un programa de ejercicios aparecen incluso minutos después de terminar la rutina.

Otra medicina para tu atención es una buena noche de sueño. Sabemos las leyendas sobre Leonardo da Vinci y Napoleón dicen que dormían apenas un par de horas al día, pero esto no se sostiene en la evidencia empírica del resto de los mortales.

Sin embargo, el consejo más obvio para mejorar tu atención es simplemente ejercitarla.

¿Cómo? Una vía puede ser la meditación. En años recientes ha aumentado el número de investigaciones que indican que “las técnicas de meditación mejoran el control cognitivo, incluyendo la atención sostenida, velocidad de procesamiento y la capacidad de la memoria funcional”.

Los monjes budistas le han mostrado muchas cosas interesantes a la ciencia sobre el arte de la atención.

Parece de sentido común, ¿no? Ejercitarte, comer alimentos como yogur o aguacate y dormir bien, meditar un poco. Salir a caminar también es una buena idea, siempre y cuando lo hagas en la naturaleza. En un estudio de 2008 se descubrió que la memoria funcional obtiene un beneficio inmediato luego de caminar por la naturaleza, pero no después de caminar por la ciudad.

Y algo que puedes hacer para prevenir la distracción es igual de simple: reconocer y alejar las fuentes de distracción, especialmente cuando más lo necesites. Algunos cirujanos ponen música durante una operación, lo cual puede ayudarles a mejorar la memoria funcional, pero no tratan de resolver un crucigrama.

Si llegaste hasta aquí, ¡tu atención cognitiva es un ejemplo y una inspiración!

 

* Ilustración principal GIF: Sian Butcher/BuzzFeed



Esto hacen tus plantas cuando no las ves (🎥)

¿Te has preguntado qué hacen las plantas cuando no les prestas atención?

No olvidemos algo: las plantas son seres vivos. Tienen mecanismos de defensa ante el daño, y la capacidad de adaptación que es inherente a toda la naturaleza. Sabemos que se abren al sol para recibir energía y también cierran sus hojas, pero, ¿qué tanto se mueven en realidad?

Según un video publicado por houseplantjournal en Instagram, las plantas se mueven, y mucho. El clip muestra a dos ejemplares caseros -una oxalis y una marantra- grabados a lo largo de 1 día, y el resultado es fascinante. 

Sus hojas ondulan, vibran y se balancean como si quisieran hacer un llamado. Al observar su baile, no queda ninguna duda de que son seres llenos de vitalidad, aunque su ritmo difiera del nuestro.

Míralas moverse:

¿No te dan ganas de ponerle un poco de música a tus plantas?