La tierra del desperdicio: escenarios futuros que te harán cambiar la manera de producir basura

Un estudio reciente sugiere tres escenarios que exponen como el futuro de la humanidad se desbordara con desperdicios.

Una de las consecuencias más nocivas del crecimiento poblacional y económico ha sido la desbordante producción de desperdicios. Basta mencionar la isla de basura del Pacífico para que todos recordemos la enorme extensión de nuestra obsesión por productos baratos y desechables.

Actualmente producimos 3.5 millones de toneladas de basura al día, 10 veces más de lo que producimos el siglo pasado. Estudios recientes sugieren que para el año 2025 produciremos 7 millones de toneladas al día y si seguimos el mismo patrón destructivo produciremos 11 millones de toneladas al día en el 2100, y la mayor parte de esta basura será producida por África subsahariana, razón por la cual un grupo de científicos advierte que debemos poner un alto inmediato al incremento en la producción de desperdicios. Explican que:

Producimos basura mucho más rápido que otros contaminantes ambientales, más rápido inclusive que gases de efecto invernadero. El plástico bloquea los océanos y los ríos del mundo, causando inundaciones en ciudades de países en desarrollo. El problema del desperdicio es más agudo en ciudades emergentes. Vertederos como Laogang en Shanghái, Sudokwon en Seúl; Jardim Gramacho en Río de Janeiro; y Bordo Poniente en la Ciudad de México son algunos de los que compiten por ser el más grande del mundo. Cada uno de estos recibe alrededor de 10 mil toneladas de basura por día.

Los investigadores Daniel Hoornweg, Perinaz Bhada-Tata y Chris Kennedy, presentan tres escenarios para el futuro del desperdicio del planeta. El primero es un ideal en el que ya no dependemos de combustibles fósiles, no explotamos irresponsablemente los recursos del planeta y el 90% de la población (7 millones) está urbanizada y todos están mejor educados en términos del medio ambiente y los niveles de pobreza en países en vías de desarrollo están históricamente bajos. En este escenario para el año 2075 produciremos 8.4 millones de toneladas de basura diario.

landfill-trash-photo-001.jpg.662x0_q100_crop-scaleEn el segundo escenario, aquel en el que mantenemos nuestra actual forma de vida, las cosas han cambiado muy poco. Se han hecho algunos ajustes para reducir la emisión de gases y la desigualdad de ingresos, pero los cambios son mínimos y lentos. Para el año 2100 la población alcanza los 9.5 billones, de los cuales el 80% está urbanizado. Se producen 11 millones de toneladas de basura por día.

Finalmente, en el tercer escenario la población está claramente dividida en tres regiones, una de pobreza extrema, una de riqueza moderada y una de subsistencia básica. No ha habido ningún progreso para reducir los gases emitidos, y todas las metas de desarrollo han fallado. La pobreza extrema y una mala educación confluyen para incrementar la población hasta 13.5 billones, de los cuales el 70% habitan en ciudades. Y la producción de basura alcanza 12 millones de toneladas por día.

Partiendo del segundo escenario (que es el más probable), los investigadores dividieron el planeta en 7 regiones principales: África subsahariano, el Este de Asia y el Pacífico, Europa y Asia Central, el Sur de Asia, Latinoamérica y el Caribe, el Medio Oriente y el Norte de África, y un grupo de países de alto ingreso. En este sistema Estados Unidos y otros países desarrollados aún producen un gran porcentaje del desperdicio global, sin embargo, el Este de Asia produce la mayor parte de la basura. Actualmente China produce medio millón de toneladas de basura, pero se estima que para el 2025 incrementen hasta 1.4 millones. Después del 2050, se estima que África subsahariano será la región que más basura produzca, alcanzando las 3.2 millones de toneladas al día.

Lo que estos científicos exponen en el artículo de Nature, es la urgencia de cambiar la manera en la que consumimos productos desechables. No hay mejor momento que el presente para cambiar el futuro. Es el deber de aquellas personas que están conscientes de la situación actual educar a otros, así posiblemente cambiaremos el futuro.

También en Ecoosfera: La sociedad del desperdicio: 11 datos increíbles sobre la basura

 



Es oficial: México es el país que más basura genera en América Latina (¿qué dice esto de nuestro consumismo?)

Esto tiene que ver con que seamos una cultura del desperdicio, y no de la transformación. Pero, ¿qué podemos hacer?

Si eres mexicano, eso significa que generas más basura que cualquier otro habitante de América Latina: aproximadamente 1.16 kilogramos al día. Mientras que el promedio mundial es de 0.74, y el promedio en el continente es de 0.87 kilogramos.

Estas son cifras del último informe del Banco Mundial, Un panorama mundial de la gestión de desechos sólidos hasta 2050. Según este informe, otros países del continente que son altamente contaminantes son Chile, Argentina, República Dominicana y Brasil.

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¿Se debe esto, acaso, a que nuestras culturas son del desperdicio y no de la transformación?

Sin duda. Pero existen otros factores que debemos conocer.

Vale la pena repasar este peculiar ranking minuciosamente para saber dónde está lo que hace a estos países los que más basura generan en América Latina y, así, saber cuál es el chip que hace falta modificar, tanto en lo individual como en lo colectivo.

 

¿De qué depende que un país genere más basura?

Según John Morton, especialista en ambiente urbano del Banco Mundial, el caso de la generación de basura en las islas es sintomático. Se trata de zonas pequeñas pero con mucha población “flotante”, es decir: visitantes y turistas. Esto las hace tener un mayor número de actividades comerciales, elementos que ocasionan una elevada tasa de generación de basura. Esto explicaría que República Dominicana se encuentre en la posición 4 del ranking.

Morton señala también el nivel de ingresos como un factor clave para comprender el problema de la basura en América Latina:

Si la población tiene más dinero, su consumo será mayor y producirán más desechos.

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Eso es algo cuestionable si se pone a la luz de otras cifras, también arrojadas por el Banco Mundial, sobre el salario mínimo en América Latina.

México se encuentra en el puesto 11 de este ranking, mientras que Argentina es el país donde el salario mínimo subió más en 2017. No obstante, esto empata con una aparatosa inflación que ha hecho que los argentinos disminuyan su consumo, según la organización Consumidores Libres.

 

El ingreso no es el único indicador

No hay manera de explicar por qué Argentina o México están en los primeros puestos de generación de basura, si sus habitantes se hallan en cada vez más dificultades para acceder a la canasta básica.

En ese sentido no debemos olvidar que otros países que, según el Banco Mundial, son grandes generadores de desechos, son aquellos que han funcionado como vertederos de la basura global. La llamada e-waste suele ir a parar al África subsahariana, que genera casi tanta basura como los países desarrollados y que, de acuerdo con el informe del Banco Mundial, triplicará el total de desechos anuales para 2050.

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Así que el problema no es sólo de nosotros, los individuos, y ni siquiera es sólo de las naciones. Se trata de un complejo problema que requiere de una regulación internacional, pues las empresas transnacionales también tienen mucho que ver con la generación de basura en un país, y suelen ser menos responsables en otros países que en el de origen. Además, esto podría ayudar a regular el reciclaje en todos los países para que se convierta en una política pública.

Esto es fundamental, pues según estimaciones en el informe del Banco Mundial, en 2050 generaremos casi el doble de basura: 3,400 millones de toneladas al año, frente a las 2,010 que producimos en la actualidad. Una cifra sorprendente –y preocupante–, que ni siquiera ha sido contemplada en las predicciones de algunos expertos sobre cómo será el mundo en 2050.

 

Pero no dejes de contribuir

Pese a todo, no deja de ser urgente que como individuos nos comprometamos con el problema de la basura. Debemos hacernos de un mantra esencial: nada es un desperdicio, todo se transforma.

Aunque muchos de los países de América Latina, incluido México, no cuentan con regulaciones sobre reciclaje, nosotros podemos ir poniendo el ejemplo al separar nuestra basura. Sólo se necesita de tres botes: uno para orgánica, otro para inorgánica y otro para reciclable (latas, papel, cartón).

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Con tu basura orgánica puedes hacer una composta casera facilísima. Así evitarás que los deshechos orgánicos, que representan el 52% de la basura, acaben en los vertederos y, mejor, la composta puede ser aprovechada por tus plantas. También puedes reutilizar algunos materiales, como los frascos de vidrio –que incluso puedes pintar y decorar–, y evitar en todo lo posible usar bolsas de plástico o empaques.

Recuerda que lo principal es reutilizar, y no sólo reciclar. Por eso, compra todo lo que puedas a granel, llevando tus propias bolsitas de tela. Lleva a todos lados una botella reutilizable de agua –de vidrio es mejor–, y evita el uso innecesario de objetos desechables como las servilletas –puedes llevar a todos lados tu propia servilleta de tela–.

Sé responsable con tu e-waste: aprende a separarla y busca dónde reciclarla. Y por favor, intenta no ser parte de la horrible tendencia que nos impone la obsolescencia programada, que busca orillarnos a comprar compulsivamente los contaminantes gadgets y productos tecnológicos. En lugar de eso, trata de usarlos lo más posible y no te dejes llevar por modas.

 

* Imágenes: 1) Edición Ecoosfera; 2) BM; 3) Bernardo Montoya; 4) UVA Today



Vivir sin generar basura: nada es un desperdicio, todo se transforma

En tiempos de desechos masivos, existe una comunidad que propone lo opuesto: nada se desperdicia.

Imagina que el mínimo de basura que puedes generar durante 1 año quepa en este frasco:

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Es posible, y de eso trata el Zero Waste (Cero desperdicio), una iniciativa que, más allá de acabar con el plástico, busca replantear el concepto de basura: nada es un desperdicio, todo se transforma. A partir de esta idea, cada vez son más aquellos que deciden replantearse su existencia y comenzar a reducir su basura a un pequeño frasco. Un verdadero logro para quienes buscan trascender desde dinámicas que impactan colectivamente. 

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En estos tiempos, en donde mucho de lo que se consume es desechable (servilletas de papel, móvil, envases de plástico, accesorios, entre otros), existe una comunidad que busca vivir a partir del principio opuesto: nada se desperdicia.

El movimiento Zero Waste cobra cada vez más fuerza y sentido en un mundo en el que, de acuerdo con el Banco Mundial, el nivel actual de residuos sólidos habrá aumentado en un 70% (de 1,300 millones de toneladas al año a 2,200 millones de toneladas) para el 2025.

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Además de la iniciativa global, existe en cada país una necesidad de actuar para un futuro sustentable.

¿En qué consiste el Cero desperdicio?

Según la revista National Geographic, no se trata de que logres guardar toda tu basura en frascos, sino de que un frasco de máximo 500 mililitros sea suficiente para guardar toda la basura anual que no se pudo reutilizar, reciclar o renovar.

Muchas de las soluciones que propone el Cero Desperdicioson prácticas que eran comunes antes de la era de los plásticos y los productos desechables.

Ser Cero Desperdicio es pensar en servilletas de tela y pañuelos, vinagre y agua para limpiar, recipientes de vidrio o acero inoxidable para guardar las sobras y bolsas de tela para guardar alimentos.

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Soluciones similares de la vieja escuela, que no producen desperdicios y son más baratas a largo plazo.

Bolsas de tela

La revista Yorokobu pone un ejemplo: tu abuela seguro iba a la tienda con su bolsa de tela. Además, en lugar de comprarla, es probable que se la hubiera hecho ella misma con retales de tela.

 

Comprar a granel

Las legumbres se compraban a granel, al peso y presentadas en grandes sacos de arpillera. En este caso, los sacos incluso pueden ser de plástico porque, como se reutilizan y generan menos residuos que los paquetes pequeños, el costo ecológico no es tan grande.

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Comercio justo y responsable

Cada vez son más las tiendas que se suman al movimiento Cero Desperdicio. En la Ciudad de México, existe una tienda que busca “fomentar una vida más sana y más responsable con el medioambiente (…) trayendo sus propios recipientes y bolsas reutilizables”.

Suena difícil, pero puede lograrse, mediante cambios en los hábitos cotidianos. Es así como la comunidad Cero Desperdicio está reduciendo radicalmente su producción de desechos, mientras viven vidas más plenas.

 

Agentes de cambio

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Laura Singer

Blogueras como Kathryn Kellogg y Laura Singer, son un ejemplo de personas que, en pocos años, han logrado reducir su basura de tal manera que sus desperdicios sólidos quepan en un frasco de 500 mililitros por año o dos años.

Kellogg aprendió de Lauren Singer de Nueva York, autora del blog Trash is for Tossers. Singer comenzó a reducir su huella de desechos cuando era una estudiante de estudios ambientales en el 2012 y ha convertido el Cero Desperdicio en una carrera que le permite compartir su experiencia a través de conferencias y consultorías.

 

Principios Cero desperdicio (en orden de importancia)

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  • Rehusar. No compres cosas envueltas o con muchas envolturas.
  • Reducir. No compres cosas que no necesitas.
  • Reutilizar. No dejes de usar los artículos desgastados, o compra productos usados.
  • CompostaCasi el 80% de los desperdicios son orgánicos.
  • ReciclarRequiere un mayor esfuerzo, pero es mejor que permitir que las cosas se conviertan en basura.