Algaculture: máscara de algas para energetizar tu cuerpo

Algaculture es una máscara que, por medio de fotosíntesis, produce algas para que puedas ingerirlas si te paras al sol. Una propuesta para la alimentación del futuro.

Esta mascara alienígena, diseñada por el colectivo inglés Burton Nitta, propone una alternativa futura para la nutrición del cuerpo humano: un casco de tubos que produce algas para alimentar a quien la usa. Sólo con pararte al sol, las algas se reproducen rápidamente en los popotes y puedes ingerirlos mientras se multiplican.

Algaculture diseña una nueva relación simbiótica entre los humanos y las algas. Propone un futuro donde los humanos serán revitalizados con algas que viven en nuevos órganos del cuerpo, permitiendo que seamos semi-fotosintéticos. Esto casi permitiría que nos volviéramos como plantas que obtienen su alimento de la luz. Como tales, seríamos simbiontes (es decir, dos entidades que dependen enteramente del otro para su supervivencia) y entraríamos a una relación de beneficio mutuo con el algae. ¿Por qué diseñar nuevos alimentos con lo que tenemos ahora cuando podríamos re-diseñar como avivamos al cuerpo en su totalidad?

La máscara parece ser un poco obstructiva y poco cómoda, sin embargo la idea no está muy lejos de ser genial. Imitar al reino vegetal y utilizar la luz como agente productor de alimento es realmente viable en un futuro oscuro donde el alimento cárnico ya no sea una opción. Y aunque el proyecto tenga tintes apocalípticos y las algas no sean necesariamente sabrosas, las algas son una fuente maravillosa de nutrientes para el cuerpo.



Simbiosis entre arrecifes de coral y peces gobios (una historia de amor evolutivo)

Algunas especies forman diálogos simbióticos inteligentes en una especie de confabulación evolutiva.

 

 

Los arrecifes de coral, que forman algunos de los ecosistemas más diversos de la tierra,  están amenazados por la macroalgas. Pero de manera increíble estos enormes sistemas biológicos han desarrollado un mecanismo de protección en colaboración con unos peces. Un reciente estudio descubrió que la especie Acropora nasuta desprende una señal química que atrae a dos diferentes especies de peces gobios cuando están siendo atacados por algas marinas dañinas.

Los investigadores Marcus Hay y Danielle Dixson del Instituto de Tecnología de Georgia realizaron estudios en las islas Fiji para descubrir qué lo que le sucedía cuando el coral era agredido por los filamentos tóxicos de las algas. En tan sólo segundos, pequeños gobios aparecían, llamados por señales químicas, y se llevaban hasta el 30 o 40% de a masa de macroalgas, reduciendo el daño del ataque en un 70-80%. Los arrecifes de coral que no eran asistidos por lo gobios no tenían esta fortuna.

Esta relación simbiótica permite a los gobios alimentarse de la mucosa, el plankton y las algas en el medio ambiente del coral.  Después de una análisis de muestras tomadas del agua cerca del coral y de las macroalgas, los científicos demostraron que “el coral está emitiendo algún tipo de señal o que atrae a los peces a remover las macroalgas que se le adhieren”. Es decir, los peces no responden a las alfa en sí, sino a las señales. “Estas interacciones positivas son deben de ser mejor entendidas ya que nos dicen algo sobre las presiones que han tenido que soportar los corales a  través de los años”.

Existen otras especies que también se comunican entre especies, a través del lenguaje de la química para formar relaciones vitales para su subsistencia. Una de ellas es la planta del tabaco que también señaliza a algunos insectos para que le ayuden a defenderse de algunas orugas.



¿Cómo se alimenta cada país del mundo? (Este mapa te lo dice)

Este proyecto nos permite cuestionarnos no sólo sobre la valiosa diversidad cultural, sino la importancia que implica el consumo local de nuestros productos.

¿Podrías reconocer los alimentos típicos de la mayoría de los países? Probablemente, si se mencionara a Francia, vendría a la mente sus vinos y quesos; Rusia, el vodka y el caviar; India, las incontables especias como el curry; China, sus fideos y arroces; México, el tequila y sus tortillas; España, sus carnes frías y la paella; Italia, las pastas y su café; Canadá, su salmón y arenques; Venezuela, las arepas y las hallacas; Argentina, carnes asadas y las empanadas; Perú, sus ceviches; Alemania, salchichas y cerveza; Bélgica, sus papas fritas; Chile, sus mariscos y el pisco; entre muchos más.

En el mundo existe una amplia variedad de sabores que transmiten la riqueza del planeta, el placer que inicia con el apetito y la salud de varias familias encargadas del procesamiento de los alimentos. Por ello, el fotógrafo Henry Hargreaves y la estilista de comida Caitlin Levin han decidido hacer mapas de diversos países del mundo con sus respectivas comidas tradicionales. Lo interesantes es que estos planos están hechos con comida real.

 

El objetivo de este par es conocer y comprender de una manera distinta la identidad y la cultura de un lugar, para que las personas puedan unirse. En el video que les compartimos, Caitlin menciona: “Usamos diferentes tipos de quesos para Francia (por mencionar algunos: brie, quesos suaves, queso azul. Decidimos hacer a EE.UU. con maíz porque este país es conocido por su importante uso de esta semilla en la comida procesada.”

Este proyecto nos permite cuestionarnos no sólo sobre la valiosa diversidad cultural, sino la importancia que implica el consumo local de nuestros productos. Se trata de una llamada de atención al porvenir de los implicados en la inocuidad de los alimentos que llegan a nuestro hogar.